Jueves, 22 de marzo de 2007


VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - Inmerso en el silencio de Dios

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "As? lo ten?a planeado, cuando el Angel del Se?or se le apareci? en sue?os y le dijo: ?Jos?, hijo de David, no temas tomar contigo a Mar?a tu mujer porque lo engendrado en ella es del Esp?ritu Santo. Dar? a luz un hijo, y t? le pondr?s por nombre Jes?s, porque ?l salvar? a su pueblo de sus pecados?. (Mt 1, 20-21).

Estas palabras del Evangelio de Mateo, conocidas como "la anunciaci?n de Jos?", son la intervenci?n del Cielo para hacer comprenderle a Jos? el proyecto maravilloso que, desde siempre, Dios ha tenido con la promesa a su esposa, Maria de Nazaret, esto es que "lo concebido en Ella es obra del Esp?ritu Santo". En cuanto el "justo" percibe las palabras del ?ngel no tiene ninguna duda: ?l cree con todo su coraz?n, lanz?ndose a una aventura que lo llevar?a lejos, hasta llegar a ser en el Patrono de la Iglesia universal.

Es impresionante la fe de Jos?: conf?a a ciegas en Dios, en su acci?n omnipotente, no pide ning?n signo y no tiene ninguna objeci?n que hacer. ?ste ser? el estilo que lo caracterizar? en el curso de una aventura, que lo ver? Esposo de la Madre del Redentor y Padre virginal del Hijo de Dios. Todos debemos imitarlo, porque s?lo de este modo encontraremos la fe pura, libre de todo peso. Jos? usa el intelecto, pero primero se deja iluminar por la Palabra de Verdad y somete su pensamiento a las exigencias de esta Palabra.

Maria en esto, modelo y ayuda, Ella, que fue la primera en fiarse a ciegas en Dios, precede a su esposo en el camino del abandono total; ciertamente, tambi?n la Virgen siente como Jos? toda la "fatiga" de creer, pero anima al esposo con su sonrisa llena de amor ante el gran silencio de Dios, que acompa?a con frecuencia los acontecimientos de la vida de comuni?n con ?l. Jos? no tiene miedo de este silencio, porque ha aprendido, de Maria, que el Silencio de Dios no es ausencia de ?l, sino signo de su Misterio infinito.
Cuando algo es demasiado grande y demasiado bonito, tambi?n nosotros decimos que no hay palabras para describirlo; dejamos que sea el silencio el que exprese el estupor, mucho mejor de lo que podr?an hacerlo las palabras. Jos? se ha convertido en maestro del silencio, porque supo vivir en plenitud la escucha de la Verdad. Si una persona no sabe hacer silencio dentro de si y a su alrededor, no ser? nunca capaz de encontrar a Dios.

Viene a la mente ese paso maravilloso el profeta Elias que es llamado a encontrar al Se?or: "He aqu?, que el Se?or pasaba. Hubo un hurac?n tan violento que hend?a las monta?as y quebrantaba las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el hurac?n. Despu?s del hurac?n, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor. Despu?s del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Despu?s del fuego, el susurro de una brisa suave?. (1Re 19, 11-12). El Se?or estaba en ese viento ligero, pero para percibirlo hacia falta silencio interior. ? Dios ama pasearse ?en presencia de esta brisa"!(cfr. Gen 3, 8)

Uno de los mayores obst?culos en el camino de la oraci?n es precisamente el ruido interior y exterior, pero sobre todo el interior que impide gustar la presencia de Dios. Cu?ntos maravillosos "silencios" han llenado la existencia de la santa Familia de Nazaret, que han dado espacio a palabras indecibles, como cuando la oraci?n se hace tan intensa se "pierde" en la adoraci?n silenciosa.

Precisamente en este tiempo de Cuaresma, debemos volver de nuevo al silencio, practicar el ayuno de palabras superfluas y banales, que har?n adem?s aquellas significativas m?s sobrias y sencillas. Que San Jos? pueda ayudarnos a vivir una vida de oraci?n m?s profunda; un?monos, por tanto, a la invocaci?n del Santo Padre: "Invoco especialmente a este gran Santo para que creyendo, celebrando y viviendo con fe el Misterio eucar?stico, el Pueblo de Dios sea invadido del amor de Cristo y difunda sus frutos de alegr?a y paz a toda la humanidad". (Benedicto XVI, ?ngelus del 18 de marzo de 2007) (Agencia Fides 21/3/2007; L?neas: 46 Palabras: 702)
Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Espiritualidad
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