Domingo, 25 de marzo de 2007


Art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo ?Campa?a orquestada contra la familia?.


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Como resultado de la aprobaci?n de la llamada ?Ley de Sociedades en Convivencia?, impulsada por el partido mayoritario en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ya empezaron en esa entidad a legalizarse uniones de homosexuales, equipar?ndolas al matrimonio entre un hombre y una mujer. Lo mismo ha hecho el Estado de Coahuila, aunque con otro nombre que se invent?, para disimular el ataque a la familia. Es de suponer que otros Estados de la Rep?blica intentar?n proceder en forma semejante. Preocupa mucho que un medio informativo nacional celebre esto como un triunfo hist?rico, lo cual nos indica la ideolog?a que le sostiene, y que le da buenos dividendos econ?micos.

Como no es tiempo de elecciones, avasallan con su mayor?a luchando por despenalizar m?s el aborto, cobijados con la bandera de proteger la salud de la mujer. Esto es perfectamente plausible, siempre y cuando no est? en juego la vida del ser humano que lleva en su seno. Hay que conocer a qui?n se da el voto, para no ser colaboradores de asesinatos incontables.

La campa?a contra la vida y la familia se intensific? en Europa. Am?rica Latina, con el complejo de inferioridad que no acabamos de superar, no quiere quedarse atr?s. As? lo describe el Documento de S?ntesis que acaba de publicar el CELAM, en preparaci?n a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe: ?Muchas de las modificaciones legales que se han introducido en numerosos pa?ses de Am?rica Latina en los ?ltimos a?os hieren gravemente la dignidad del matrimonio, de la familia y de la vida humana. Estas modificaciones no son casuales, no ocurren simplemente. Muchas veces son promovidas como elementos necesarios de agendas ?progresistas?, con frecuencia impulsadas por determinadas ONG o por organismos de las Naciones Unidas. Persiguen la emancipaci?n de las costumbres, las normas ?ticas y las leyes de su matriz cristiana. Con frecuencia responden a los intereses y estrategias de personas e instituciones con gran poder y presencia internacional, que abiertamente buscan provocar un cambio en el ethos cultural y religioso latinoamericano? (No. 67).

JUZGAR

La Biblia, en los dos primeros cap?tulos del G?nesis, describe la instituci?n divina del matrimonio y de la familia: Dios no cre? tres o m?s sexos o g?neros, sino s?lo hombre y mujer, masculino y femenino. Esta verdad no es s?lo creencia religiosa, sino constataci?n antropol?gica: un hombre no complementa ni fecunda a otro hombre, ni una mujer a otra mujer. Se necesitan los dos sexos, y no s?lo en lo biol?gico y genital, sino tambi?n en lo psicol?gico y social. La fe nos confirma en esta realidad y nos asegura que nuestro juicio es acorde con lo establecido por Dios mismo. Pero algunos le quieren enmendar su plan, sinti?ndose los nuevos dioses, que pueden hacer lo que les venga en gana...

San Pablo no se amedrenta ante los romanos y condena sin miramientos sus excesos: ?Se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato coraz?n se entenebreci?: ?jact?ndose de sabios se volvieron est?pidos!... Por eso Dios los entreg? a pasiones infames: pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en s? mismos el pago merecido de su extrav?o? (Rom 1,21-27).

Y a los corintios: ?No se enga?en. Ni los impuros, ni los id?latras, ni los ad?lteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces hereder?n el Reino de Dios? (1 Cor 6,9-10).

El pasado 12 de febrero, el Papa Benedicto XVI dijo a los participantes en un congreso sobre la ley moral natural, organizado por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma: ?La ley natural es la fuente de donde brotan, juntamente con los derechos fundamentales, tambi?n imperativos ?ticos que es preciso cumplir... La ley natural es, en definitiva, el ?nico baluarte v?lido contra la arbitrariedad del poder o los enga?os de la manipulaci?n ideol?gica... El Concilio Vaticano II reafirm? oportunamente que el matrimonio es ?una instituci?n estable por ordenaci?n divina? y, por eso, ?este v?nculo sagrado, con miras al bien tanto de los c?nyuges y de la prole como de la sociedad, no depende del arbitrio humano?. Por tanto, ninguna ley hecha por los hombres puede subvertir la norma escrita por el Creador, sin que la sociedad quede dram?ticamente herida en lo que constituye su mismo fundamento bacilar. Olvidarlo significar?a debilitar la familia, perjudicar a los hijos y hacer precario el futuro de la sociedad?.

Y en su discurso a los Nuncios Apost?licos de los pa?ses de Am?rica Latina, les dijo: ?La familia merece una atenci?n prioritaria, pues muestra s?ntomas de debilitamiento bajo las presiones de ?lobbies? capaces de influir negativamente en los procesos legislativos?.

ACTUAR

Es tiempo de que los cristianos, cat?licos y protestantes, nos unamos para defender la familia. As? lo decidimos en el Consejo Interreligioso de Chiapas, en nuestra ?ltima sesi?n. Y si los legisladores, contradiciendo su bautismo, se empe?an en destruir la familia y la vida humana con las leyes que est?n aprobando, debemos enraizar m?s nuestra fe y no dejarnos enga?ar por estas corrientes ideol?gicas contrarias al plan de Dios, ni por encuestas que se publican, pues ?stas no son criterio de verdad, sino s?lo indicativas de lo que piensan algunos sectores de la sociedad.

Como dice el Documento de S?ntesis del CELAM hacia la V Conferencia del Episcopado en Brasil, ?la crisis de la familia interpela nuestra pastoral familiar? (No. 65). En nuestras di?cesis y parroquias, deber?amos poner m?s empe?o en la formaci?n de los j?venes hacia el matrimonio, sin reducirnos a unas intrascendentes pl?ticas presacramentales. Hemos de animar diversos m?todos de atenci?n pastoral a las familias, sin excluir movimientos aprobados por la Iglesia. Y buscar una relaci?n pastoral con los ?constructores de la sociedad pluralista?, como gobernantes, legisladores y comunicadores, para ofrecerles los criterios del Evangelio sobre la persona humana, sobre la familia y la sociedad.

Seamos capaces de discernir lo que vemos y o?mos en los medios informativos, sobre todo en la televisi?n, y en las conversaciones ordinarias en la casa, en la escuela y en la calle, para distinguir el trigo de la ciza?a, y quedarnos s?lo con lo bueno. ?Cristo, ?nico camino!

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas
ZS07032405
Publicado por verdenaranja @ 21:46  | Hablan los obispos
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