Domingo, 25 de marzo de 2007


Carta semanal del Arzobispo de VAlencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.

Reconciliaci?n


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 25 de marzo de 2007


La Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos de 1948 supuso un compromiso mundial para sumar todas las fuerzas morales de las diversas culturas en la defensa de la dignidad del ser humano. Todas las naciones quer?an que no se volvieran a repetir los cr?menes contra la humanidad que hab?an asolado la primera mitad del siglo XX.
La Iglesia en Espa?a, iluminada por el Concilio Vaticano II, y en estrecha comuni?n con la Santa Sede, super? cualquier a?oranza del pasado y colabor? decididamente para hacer posible una democracia constitucional, basada en la dignidad de la persona humana y en los derechos fundamentales de todos, sin admitir discriminaci?n alguna por razones religiosas. Lo acabamos de recordar los Obispos en la Instrucci?n Pastoral ?Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a?.

Ante las propuestas que se han presentado como recuperadoras de la llamada ?memoria hist?rica? todos hemos de evitar reavivar sentimientos de odio y de destrucci?n. El verdadero compromiso con la reconciliaci?n en relaci?n a conflictos que ya pertenecen a la historia conlleva una decidida voluntad de unir el perd?n a la verdad, sin menospreciar la justicia.

La experiencia muestra c?mo en los contextos de violencia, las razones se pierden, las divisiones se profundizan y los rencores y resentimientos aumentan y desbordan cualquier pretensi?n de paz. El tiempo ayuda a cerrar las heridas si todos los implicados en la memoria de los conflictos estamos dispuestos a la grandeza de alma y al perd?n, a juzgarnos m?s a nosotros mismos para no repetir los errores, que a condenar a quienes ya no se pueden defender ni explicarse.

Cuando la Iglesia ha ido promoviendo las Causas de beatificaci?n y de canonizaci?n de los M?rtires de la persecuci?n religiosa ha hecho memoria verdadera, justa y agradecida de ?inmensos perdonadores?. Durante d?cadas se paralizaron todos los procesos para evitar que se desnaturalizara su verdadero sentido. Ha sido muy recientemente cuando se ha rescatado el impresionante testimonio de varones y mujeres, de sacerdotes, religiosos y religiosas, y de fieles laicos que fueron arbitrariamente ejecutados, muchos de ellos de modo atroz, pero que repitieron con sus labios y su coraz?n las palabras de su Maestro, nuestro Se?or Jesucristo, en la Cruz: ?Padre, perd?nalos, porque no saben lo que hacen?. Ellos no formaron parte de ning?n bando en la guerra civil. Fueron ejecutados por odio a la fe cristiana.

Honramos a los m?rtires con su nombre y apellidos por su comportamiento ejemplar, por ser aut?ntico testimonio de la congruencia de su fe y para que nadie pueda negar la realidad de su existencia. Respecto a los perseguidores de los m?rtires, los cristianos s?lo podemos tener un sentimiento de petici?n de perd?n en comuni?n con el mensaje evang?lico.

La verdadera libertad religiosa es camino aut?ntico de reconciliaci?n. El acto de fe es un acto de plena libertad, que arranca de lo m?s profundo del ser humano y que no puede ni debe coaccionarse por el ejercicio de la fuerza propio de la potestad del Estado. En este logro de las sociedades democr?ticas, est? comprometida la propia Iglesia.

El deseo de todo cristiano en la Espa?a de hoy es vivir y convivir respetando lealmente sus Instituciones democr?ticas nacidas de la Constituci?n de 1978, reconociendo a las autoridades leg?timas y colaborando en la construcci?n del bien com?n.

Los cat?licos en Espa?a pedimos leg?timamente dos principios de actuaci?n: el respeto a nuestra identidad y libertad para anunciar por los medios ordinarios el mensaje de Cristo como Salvador universal y el compromiso con un clima de tolerancia y de convivencia, sin privilegios ni discriminaciones.

La libertad religiosa aut?ntica -y no meramente formal- es garant?a del funcionamiento de una verdadera democracia, est?mulo para el crecimiento espiritual de las personas y aliento para el progreso cultural de toda la sociedad. Por el camino de la libertad religiosa avanzamos con seguridad hacia la verdadera reconciliaci?n.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garcia-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Hablan los obispos
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