Lunes, 26 de marzo de 2007
En la l?pida de una sepultura de un cementerio, se puede leer una doble frase. Cada frase encierra una gran verdad.

Primera frase: "Naci? para morir" A continuaci?n se pone la fecha de su nacimiento. Esta frase encierra una gran verdad humana.
Porque verdad humana es que todos vamos a morir. Desde que nacemos caminamos hacia la muerte. La vida es como una carrera de obst?culos, todos hemos pasado momentos de autentico peligro.
Si el morir es cierto y seguro, el modo y las circunstancias son complementarias imprevisibles. En este sentido a veces la muerte nos resulta dura y cruel e incomprensible.
Esta verdad humana quedar?a incompleta si fuera acompa?ada de la...

Segunda frase: "Muri? para vivir" aqu? pone la fecha de su muerte. Esta frase encierra una gran verdad cristiana. Porque la muerte es la puerta para la vida, para una vida mucho m?s perfecta, m?s completa.
Hemos sido creados para la vida eterna, somos portadores de un alma inmortal.

Nosotros los cristianos nos apoyamos siempre en las ense?anzas de Cristo. Y la cosa m?s importante que nos ha dicho es que Dios es Padre, nuestro Padre.
Y no solamente es Padre porque es el creador de nuestras vidas, sino porque nos da una vida superior por la que todos estamos llamados a participar en la vida de Dios. Eso es lo que llamamos el Cielo. Es la vida sobrenatural.
Por eso cuando los que entonces andaban con ?l le preguntaron: "Ens??anos a orar". El les ense?? el Padre nuestro, en el cual se dice "Padre nuestro del Cielo" de ese Cielo al cual estamos todos llamados y en el que todos tenemos un lugar reservado.
De ese Cielo, en el que vamos a experimentar plena y definitivamente que Dios es Padre, que nos ama de verdad.
De ese Cielo, en el que sabremos lo que es ser felices de verdad y para siempre.
De ese Cielo, en el que comprenderemos que todos nuestros sufrimientos, nuestras luchas, y nuestros trabajos, han merecido la pena.
De ese Cielo en que estar?n aquellos a quienes en el d?a del juicio se les dir?: "Venid benditos de mi Padre, "porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste".
De ese Cielo, en el que todos haremos la voluntad de Dios, en el que no habr? necesidad de pedir nada, porque lo tendremos todo, en el que no habr? que pedir perd?n porque no habr? ofensas ni tentaciones.

Y para terminar, me dirijo a vosotros los familiares m?s cercanos para deciros que intentamos acercarnos y compartir vuestros sentimientos. Os queremos acompa?ar en estos momentos duros y dif?ciles.
La Iglesia tambi?n os ofrece lo mejor que tiene, la Misa, la Eucarist?a, el recuerdo vivo y eficaz de la muerte y Resurrecci?n de Jesucristo, que es lo que estamos celebrando. Y todos elevamos nuestra oraci?n por N. para que ya que tan dura le ha resultado la vida aqu? abajo en este valle de l?grimas, tanto m?s feliz viva all? arriba entre los santos y elegidos en la Casa del Padre.


Publicado por verdenaranja @ 9:16  | Homil?as
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