Viernes, 30 de marzo de 2007
Escrito publicado en la revista "Como las Abejas de la Fundaci?n Canaria "Hogar Santa Rita" del Puerto de la Cruz, con el t??tulo de Carta a mi querido Te?filo del padre Antonio Mar?a Hern?nez.

Hola, mi querido amigo Te?filo! Paz y Bien.

Si supieras. mi buen amigo, qu? gozo siento cada vez que recibo tu carta. Ya casi es parte de mi vida y pido a Dios que nunca se rompa esta amistad tan bonita. Ojal? corresponda yo, con mis palabras, a la confianza que t? has depositado en m?.

Hace apenas unos d?as nos cruzamos en Alcampo La Villa, cerca precisamente del restaurante de un amigo com?n, don Juan, el due?o de la Posada del Rey. Me saludaste con una sonrisa y hasta te dije que conservaras esa sonrisa, porque tienes una sonrisa muy bonita. T? no contestaste. Sencillamente seguiste tu camino, porque ibas acompa?ado de algunas personas, entre las que se encontraba tu buena se?ora y tu hijo, el m?s joven. Not? que ten?as como ganas de hablar conmigo; pero ni era el momento adecuado, ni pod?as tampoco despedir a los que te estaban acompa?ando.

Hoy, al recibir tu carta y leerla un par de veces, despacio, la verdad que no pod?a ni imaginarme el momento tan dif?cil por el que est?s pasando.

Me cuentas en tu carta, que ya para ti se acab? la vida, que no tiene ning?n sentido el permanecer ni un solo d?a m?s viviendo en este planeta y que no tienes valor para contarle lo que te pasa a ti, ni a tu mujer, ni a tus hijos, ni a nadie. Que no entiendes c?mo Dios te sigue teniendo vivo en esta Tierra. Que te sientes como un mueble viejo puesto al lado de los contenedores de la basura, para luego tirarlo al PIRS. Que tu estado de ?nimo en lugar de ir a mejor, va cada d?a a peor que te est? invadiendo la amargura y la tristeza.
Me cuentas que de encontrarte acostumbrado a estar en un puesto muy alto en la sociedad, ahora est?s en el m?s bajo. Que emigraste desde muy joven a Venezuela y empezaste desde cero y que por tu habilidad en los negocios, llegaste a ser uno de los empresarios de mayor prestigio de ese pa?s, hasta recibir diferentes condecoraciones, de manos de los Presidentes de Venezuela, como consta a trav?s de las fotograf?as, que han captado el momento de la entrega: Los Presidentes: R?mulo Betancourth, Ra?l Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andr?s P?rez, Luis Herrera Camp?n, Jaime Luisinchi, como empresario ejemplar y creador de un mont?n de puestos de trabajo. Que despu?s de pasar casi cincuenta a?os de tu vida en Venezuela, te has venido a tu tierra y has dado un poder general a tu hijo, el mayor, que hasta esos momentos nada se hac?a, sin contar contigo. Eras como la garant?a y el prestigio de tus empresas, y ahora nada de nada.

Pero, ahora todo se te ha vuelto en contra. El dinero que ten?as, a plazo, casi no vale nada, con los intereses baj?simos, que te han expropiado una finca en Venezuela y la han invadido unos ?ocupas?. Que un dinero que ten?as all? lo perdiste porque el banco donde lo hab?as depositado quebr?. Ahora en tu casa eres un cero a la izquierda. No consultan nada contigo. Te ignoran. No te piden opini?n, ni un consejo. Se ha formado alrededor tuyo como un pacto de silencio y hasta tu mujer se ha aliado con tus hijos y son como un c?rculo cerrado donde t? no puedes entrar y dicen, con toda la buena fe, que lo hacen para que t? no te preocupes, para que descanses, porque ya has trabajado bastante. Te sientes como un ?don nadie?, o un idiota. Cuando te despiertas en la ma?ana, no tienes ilusi?n por levantarte, porque te preguntas ?A d?nde voy a ir? ?En qu? me voy a ocupar? No tienes ninguna
motivaci?n para ponerte en pie y encima ven normal que sigas acostado y no te obligan a levantarte, pensando, que as? descansar?s m?s y est?s mejor.

Me dices: hay d?as y d?as que no veo a mis hijos. Por lo visto, como les di todo el poder ya no me necesitan. Parece que hasta se olvidan que existo. Y sigo entonces en la cama, sin ganas de nada, hasta que me llaman a comer o un hijo me dice que si quiero que me traigan la comida a la cama. Yo nunca he sido hombre de bares. Siempre he estado entregado a mi familia y por eso no tengo ni amigos y no me apetece ir a la tercera edad. Al fin y al cabo, soy nuevo aqu?, en mi propia tierra y un desconocido. Me siento un bicho raro, un ser extra?o. Veo pasar los d?as como una rutina y se me hace larga y pesada la vida y lo peor es que mi misma familia no detecta la horrible depresi?n que oprime mi coraz?n. Me miran como si yo tuviera demencia senil o la enfermedad de Alzheimer y yo, por otra parte, cada vez me cierro m?s y siento una profunda tristeza y ganas hasta de llorar.

Sencillamente me siento utilizado y siento deseos de encerrarme en mi cuarto y pasar la llave y no salir m?s de all?. No quiero que nadie me hable.

Yo le pregunto, Padre Antonio. Si usted analiza bien mi vida actual, ?Le ve l?gica alguna el que yo siga ocupando un lugar en este Mundo? Me da rabia el seguir haciendo el rid?culo, y que mi misma familia me tome por tonto. Quiz? yo haya sido el culpable de todo esto; pero yo esperaba de mis hijos y de mi misma Se?ora otra actitud y otro reconocimiento. Pero la cruda realidad es otra.

Mi buen amigo Te?filo, despu?s de una carta tan larga y tan dolorosa, me he quedado perplejo y casi sin palabras para poder contestarte adecuadamente. Es desconcertante pasar de que, nada se hac?a sin contar contigo a que ahora, nunca te hacen ni la menor consulta, como si realmente no existieras o no pintaras nada. De ser un personaje tan importante y con tanto prestigio personal y ser el alma y la vida de todos tus negocios, a pasar a ser una nulidad y considerado como un trasto in?til. Te ves ahora mismo como si te hubieras ca?do en un terreno pantanoso, con el fango hasta el cuello y los ojos llenos de l?grimas. Quiz? por tu gran personalidad y tu amor propio, casi sin darte cuenta, has creado en ti un personaje extra?o, que no corresponde en nada con lo que t? eres en realidad.

T? eras un hombre conversador, simp?tico, abierto, con un especial ?don de gentes?. Ahora te has convertido en un hombre introvertido, callado, trist?n, deprimido, acabado, casi hura?o. De ser un hombre adinerado, respetado, consultado, que hasta te llegaron a invitar a dar charlas en varias universidades, hasta ahora ser un personaje ignorado, marginado y sin poder disponer libremente ni de un euro. Eras realmente toda una autoridad, como persona y como empresario, y ahora, no te dicen: ?ni por ah? te pudras?. De ser un don alguien, has pasado a ser, un don nadie. No se enteran ni que vives, ni te llaman para nada ?Qu? cruel y qu? injusta es la vida en este planeta! Un hombre que manejaba millones y ahora tiene que pedir dinero hasta para tomarse un cortado.
Es horrible ver c?mo una empresa que t? empezaste desde cero y la llevaste a un punto tan alto, llegar a ser una de las empresas m?s importantes del pa?s, en su especialidad, hasta ver ahora, que nadie te reconoce tanto esfuerzo y ni siquiera te piden un consejo o tu punto de vista. Te miran como un desconocido, y han conseguido trasladarte al anonimato o al rinc?n de objetos perdidos. Es l?gico que hasta te den ganas de llorar y desaparecer del mapa.

Mi buen amigo Te?filo. ?Qu? te puedo decir! T? eres un hombre de mucha experiencia, y muy golpeado por la vida y tambi?n muy confiado, un hombre sencillo y recto, s?lido como un bloque de m?rmol. Pero el hombre siempre es una sorpresa y tiene reacciones imprevisibles. No te han salido las cosas como pensabas. Es normal que te sientas como una marioneta y tu amor propio te impide el poner las cartas sobre la mesa, porque encima, legalmente has perdido todo tu poder. Tu firma no hace falta para nada. No obstante creo que si tu quieres puedes anular el poder dado. No s? c?motienes tus papeles. Pero con la edad que tienes, no creo tampoco que sea aconsejable que vuelvas a ponerte al frente de los negocios, que ya no son tuyos, porque as? lo decidiste t? mismo, de buena fe y el poco poder que ten?as, lo delegaste en tu mujer, por ser m?s joven que t?. Pero creo que todav?a puedes reservarte en firmar los documentos que t? estimes para ver si as? al menos se dirigen a ti.

Est? claro que tienes que levantarte cada d?a y no parar el reloj de tu actividad. Creo que conviene sentarte a pensar, aceptar la edad que tienes. Tambi?n aceptar todo lo que te est? ocurriendo, a?n lo de los bienes, que a?n te quedan en Venezuela. Tienes que salir de tu casa, buscar alguna actividad, aceptar que tu situaci?n es distinta. No se trata de que te llenes ahora de vicios. Tienes que ser realista y saber que la mayor?a de tus amigos quedaron en Venezuela, que el prestigio como empresario y tu fama como l?der, la tienes all? y aqu? nadie conoce esa faceta tuya. Entonces no te extra?es, hasta que alguien te recuerde que nada ten?as cuando emigraste a Venezuela.

Son cincuenta a?os fuera de tu tierra y esto tiene un precio. Ahora tienes que buscar nuevas actividades. Te fuiste muy joven y los amigos de aquel entonces o ya no existen o han buscado su rumbo. Tienes que salir hacia fuera, buscar nuevos amigos. Relacionarte. El club de la tercera edad no te dice nada y, con todo lo que te ha pasado, no tienes ni humor para emprender nuevos caminos. Cuanto m?s te encierres en tu casa, m?s te va a costar salir. Sin pretenderlo terminar?s hasta acomplej?ndote y sinti?ndote una persona rara, triste y aislada y eso es terrible porque la depresi?n lejos de quitarse se te agrava m?s, y terminar? hundi?ndote, sin querer hablar ni con tus familiares. Y cuanto m?s tiempo pase, peor. La vida vale la pena vivirla, aunque sea con dificultades. Sin embargo, tienes que caminar por caminos nuevos y distintos.

Es muy fuerte el pasar de una actividad fren?tica y con un c?rculo enorme de amigos en Venezuela, a llegar a cero actividad y cero amigos y por si fuera poco, ni tu familia cuenta contigo y t? que eras tan hablador en otro tiempo, ahora pareces un ?monje Cartujo?, en silencio todo el tiempo y sin ganas de vivir, o s?lo de estar todo el tiempo echado en la cama.

Vente a Santa Rita de voluntario, a hacer feliz a un mont?n de ancianos. Entre ellos hay m?s de doscientos procedentes de Venezuela, que hablan tu lenguaje y de ?los corotos? y ?las bainas? y las arepas, y las ?recheras? y los cambures y las yucas, y de ?Quinta Crespo? y de las Torres del Silencio y la Isla Margarita, La Guaira. Maracaibo, Cagua, Villa de Cura o Barquisimeto, el R?o Orinoco, Ciudad Bol?var, Los Teques, Puerto Cabello, o el Tocuyo, o el R?o Manzanares, o M?rida, Coloncito, o la Laguna de Valencia, o El Tigrito. As? volver?s a revivir tiempos maravillosos de tu vida, un tanto desentendido de tus empresas. feliz de haber creado, un d?a, unas empresas de prestigio, de haber dado muchos puestos de trabajo y haber hecho a lo largo de tu vida tanto bien, aunque ahora, nadie te lo valore. ni lo reconozca. Ahora tienes que meterte en el terreno de la fe y saber, con seguridad que Dios, s? sabe qui?n eres y cu?nto has luchado y hecho en la vida y llegar? un tiempo aunque t? no lo veas, que la historia ponga a cada uno en su sitio. Dios te quiere y te quiere con ese maravilloso talante simp?tico y con esa sonrisa tan t?pica tuya, que ten?as cuando eras un gran comerciante. Lo que de ning?n modo debes hacer ahora es quedarte ah?, encerrado en cuatro paredes, inactivo total y mudo.

Tienes que aceptar tu nueva situaci?n y emprender una vida distinta. Todav?a t? puedes ser muy ?til y hacer muchas cosas, aceptando tus limitaciones. T? no puedes conformarte en ser un personaje del pasado y ?vivir de rentas?, ahora, si quieres, eres a?n m?s importante. Te avala tu experiencia, tu talante luchador, que no debes dejar que se pierda, ni sueltes la totalidad de, las riendas. Son muchos los que a?n te necesitan. Seguiremos conversando. Chao.

Antonio Mar?a Hern?ndez Hern?ndez
Publicado por verdenaranja @ 23:57  | Cartas a Te?filo
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