Martes, 03 de abril de 2007
Salutaci?n del p?rroco de la parroquia San Juan Bautista de La Orotava para introducir el programa de Samana SAnta 2007.


"Le pusieron una corona trenzada de espinas"


"Los soldados llevaron a Jes?s dentro del palacio, al pretorio, y reunieron a toda la tropa; le vistieron una t?nica de p?rpura, le pusieron una corona trenzada de espinas y comenzaron a saludarlo: ??Viva el rey de los jud?os!?. Y le golpeaban la cabeza con una ca?a, le escup?an y, doblando la rodilla, le hac?an reverencias. Despu?s de haberse burlado de ?l, le quitaron la t?nica, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar"
(Marcos 15, 16-20)



La imagen del Cristo de la Ca?ita

Esta es la escena que representa la imagen de este programa. Una imagen que encontrarnos en el templo parroquial de San Juan Bautista, en esta Villa de La Orotava. Cada imagen o paso de Semana Santa es una catequesis, un lenguaje religioso, un signo que expresa y comunica el mensaje de amor de nuestro Dios que entrega al dolor y a la muerte a su Hijo para redimirnos a todos. Es el arte puesto al servicio de un sentimiento profundo de fe en el misterio pascual de Cristo.

Al ser portada de este programa, muy bien podr?a ser la contemplaci?n especial de esta Semana Santa; este rostro de un Cristo manso, paciente; una imagen que representa al siervo de Dios devolviendo bondad ante las ofensas e insultos, mostrando paciencia ante la burla de los soldados, aceptando el dolor con hero?smo y entereza. Y todo ello indica su fidelidad a la misi?n salvadora, a la voluntad de Dios Padre, misericordioso para con nuestra vida pecadora.

Tambi?n nos recuerda el dolor de los hombres y mujeres de hoy. ?Cu?ntos derechos abofetea-dos! ?Cu?ntas personas insultadas, menospreciadas, aniquiladas por su condici?n femenina, por su raza o cultura, por ser de diferente religi?n, por tener otra idea pol?tica, por...! Jes?s sufri? enton?ces y ahora, se identifica con todos ellos en su condici?n sufriente.

Una corona de espinas

Jes?s evit? que lo proclamaran rey. Las multitudes lo intentaron alguna vez. Cuando realizaba alg?n milagro quer?a que no lo divulgaran evitando las aclamaciones de la gente. ?l quer?a que la gente aguar?dara a que fuera elevado en la cruz, su verdadero trono real. El tributo de la fe sincera ante el misterio de amor de la cruz es lo que acepta y no los honores humanos. La corona que Cristo acepta es la de espinas.

En esta sociedad, amante del honor y la fama, del salir en la tele, del ser m?s que los dem?s, del triunfo r?pido, del dinero y el poder, ... la figura del Cristo de la Ca?ita con una corona de espinas nos hace pensar. Conviene recordar las palabras de Jes?s, nuestro Maestro y Se?or: "?De qu? le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma?". Conviene recordar el sentido de este sufri?miento: es amor, es entrega, es fidelidad. Y nos sigue ense?ando: "El que quiera ser el primero, que sea el ?ltimo y el servidor de todos".

Manso y paciente

Al ver esta imagen captamos la paz, el sosiego, la mansedumbre de Jes?s. El coraz?n de Jes?s s?lo puede desbordar en amor, perd?n, comprensi?n, tolerancia. A pesar de la burla, el desprecio, la desconsideraci?n, el insulto, la iron?a,... ?l se mantiene en silencio. Su actitud es la que expresar? con aquellas palabras en la cruz: "Padre, perd?nales, porque no saben lo que hacen".

?Por qu? tanto dolor?

Al acercarnos a la realidad de los misterios celebrados en la Semana Santa tenemos que enfrentarnos al tema del dolor, del sufrimiento.

Desde que Cristo sufri? por nosotros, los cristianos vemos de otra manera la realidad del sufrimiento. Dios no nos ahorra el tener que sufrir, pero s? que nos ha ense?ado a ver el valor redentor del sufrimiento. Mirar a Cristo sufriendo, mirar a nuestro redentor coronado de espinas, flagelado, insultado, abandonado por los suyos, clavado en cruz nos hace sentir que la mano amorosa de Dios nuestro Padre nos acompa?a, se solidariza con la humanidad doliente.


Contemplar. Orar meditativamente

Hagamos el ejercicio de mirar contemplativamente el rostro de Cristo sufriente en las bellas im?genes de nuestra Semana Santa de La Orotava.

Lo que vemos no es una actividad cultural, no estamos de turistas viendo las tradiciones de los pueblos. Es la fe de una comunidad cristiana que se expresa en formas concretas y palpables. Es la religiosidad popular, es lo tangible de unos misterios salvadores de Dios a trav?s de im?genes, de m?sica, de velas, de promesas, de arte, de l?grimas?

La cruz, expresi?n de amor

"No es el sufrimiento el que da valor a la cruz, sino el amor del Hijo que el Padre acoge en solidaridad con la historia dolorosa de los hombres. No es la sangre la que salva, sino el amor que no se detiene ni siquiera ante ella" (J.A. Pagola).

"Rigurosamente hablando, no es la ?cantidad? del sufrimiento de Cristo, ni siquiera su muerte, sino su ?manera de morir?, lo que nos salva, el acto de libertad amorosa y el don de s? mismo con el que Jes?s vivi? hasta el fondo el don de su muerte" (B. Sesbo?e).

"De lo que era fruto del odio y del pecado, Jes?s hizo algo as? como el (...) combustible de la caridad. Si sufrimos con ?l ?como ?l, por lo qu? y para lo qu? sufri? ?l? transformaremos tambi?n nuestro sufrimiento" (B. Sesbo?e).

Pedro Jorge Ben?tez
P?rroco de San Juan Bautista


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