Martes, 03 de abril de 2007
Fuerte llamamiento lanzado por el Cardenal Primado de M?xico, Norberto Rivera junto con toda la Curia Arzobispal en defensa de la vida a pocos d?as de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal debata la ley para ampliar las causas del aborto.


Declaraci?n del Card. N. Rivera Carrera y su Consejo Episcopal en favor de la Vida



domingo, 01 de abril de 2007


1. ?Dios ha amado tanto al mundo que le entreg? a su Hijo ?nico? (Jn 3, 16). Esta es la alegre verdad que, la Iglesia, llena de gozo, acoge y anuncia con fervor a todos los hombres. Esta es la realidad que constituye el n?cleo de su misi?n y servicio a la sociedad. Esta es la certeza que ilumina el misterio del hombre y que le revela su valor alt?simo, destruyendo las tinieblas del miedo, de la desesperaci?n, y de la angustia. Esta es la verdad que la Iglesia quiere recordar en este momento en que nuestra sociedad discute un tema de tanto relieve social y moral, como es la legalizaci?n del aborto, apelando con ello a la conciencia de todos. En efecto, por el misterio de la encarnaci?n del Verbo, todo hombre ha sido confiado a la solicitud materna de la Iglesia y, por ello, cada amenaza a la vida del hombre y a su dignidad no puede no resonar en su coraz?n y no puede no involucrarla en su misi?n de servir al hombre.

2. Queremos anunciar el valor inestimable de la vida de cada ser humano, valor que puede ser reconocido no s?lo a la luz del don de la fe sino tambi?n por el solo ejercicio de la inteligencia. Esta verdad no es por tanto s?lo un valor religioso, sino fundamentalmente, un valor humano que debe ser reconocido y protegido por las leyes de una sociedad democr?tica, que quiere asegurar las condiciones de desarrollo, de justicia y de paz para todos sus miembros. La tutela efectiva del derecho a la vida de todos y cada uno de los mexicanos, sin aceptar discriminaciones injustas originadas en la raza, en la religi?n, en el sexo o en el estado de su desarrollo, es la base para el ejercicio de todos sus derechos y libertades. El grado de civilidad de una sociedad se verifica en su capacidad de proteger a sus miembros m?s d?biles y vulnerables, recordando adem?s que la ciencia nos ha probado que hay un ser humano desde el momento de la concepci?n.

3. Como pastores comprendemos el drama de una mujer que ha sido v?ctima de una violencia que tiene como resultado el surgimiento de un nuevo ser humano que no es fruto del amor; comprendemos la angustia y la desesperaci?n de quien se siente abandonada, sin salidas y llega a pensar que la ?nica soluci?n posible es eliminar al peque?o que se gesta en su vientre. Vaya a ellas nuestra solidaridad, nuestro cari?o y nuestra solicitud pastoral. Precisamente por ello, consideramos una violencia mayor el abandonarla todav?a m?s haci?ndola responsable de un acto que la marcar? irremediablemente llen?ndola de mayor angustia y desesperaci?n.

4. Hay que recordar que la mujer que decide abortar no est? decidiendo sobre su cuerpo sino sobre la vida de un individuo humano diferente de ella y del padre: ?Quien se elimina es un ser humano que comienza a vivir, es decir, lo m?s inocente en absoluto que se pueda imaginar; ?jam?s podr? ser considerado un agresor, y menos a?n, un agresor injusto! Es d?bil, inerme, hasta le punto de estar privado incluso de aquella m?nima forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los gemidos y del llanto del reci?n nacido. Se halla totalmente confiado a la protecci?n y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno? (Evangelium vitae, 58).

5. La Iglesia, formada por todos los bautizados, es el pueblo de la vida y para la vida. En cada hija e hijo de Dios vive el Esp?ritu Santo, Se?or y Dador de Vida, agua viva que se convierte en ?fuente de agua que brota para la vida eterna? (Jn 4, 14). Cristo nos ense?a que quien beba de esta agua viva que ?l da, ?de su seno correr?n r?os de agua viva? (Jn 7, 38). Por ello nos dirigimos ahora en primer lugar a todos los hermanos y hermanas en la fe de quienes nuestra ciudad espera el correr de estos r?os de agua viva para sanearla de todo desprecio y atentado a la vida humana. Anunciar la belleza y el valor de la vida nos compromete a denunciar lo que se opone a ello y a trabajar para que tanto nuestras leyes como nuestras instituciones garanticen eficazmente el derecho a la vida. Es necesario repetir con fuerza, y lo hacemos hoy, en nombre de la Iglesia, que es inmoral recurrir al aborto en cualquiera de sus formas, recomendarlo, colaborar con el y que con eso se es c?mplice de una acci?n gravemente inicua.

6. Debe ser motivo de grande preocupaci?n para todos, que en nombre de los derechos de la libertad individual, se pretenda justificar no s?lo la impunidad, sino incluso la autorizaci?n de parte del Estado para practicar con absoluta libertad y con la intervenci?n gratuita de los servicios de salud p?blica, delitos contra la vida humana inocente. No debemos olvidar cuanto dec?a prof?ticamente la beata Teresa de Calcuta, el aborto mata simult?neamente a tres personas: al ni?o que es injustamente eliminado, a la mujer que abandonada en su desesperaci?n llega a cometer semejante crimen y a la sociedad que se hace c?mplice, obscureciendo su sentido ?tico y abriendo la puerta as? a graves abusos desp?ticos, donde no rige m?s el principio de la igualdad fundamental de todos los seres humanos, sino la tiran?a del m?s fuerte.

7. Invitamos a todos a reflexionar para que nuestra ciudad y nuestra patria no dejen de tener un rostro humano y compasivo para con los m?s d?biles e inocentes. El amor vence al miedo, no temamos acoger a los ni?os reci?n concebidos, tengamos la convicci?n de que, sin detrimento a la dignidad y derechos de las mujeres, no hay causales que puedan justificar el rechazo del bien precioso de la vida de un ni?o o de una ni?a independientemente de las condiciones de su concepci?n, de su estado o de su desarrollo. Estamos seguros de que existen medios para recibirlos en nuestra sociedad permiti?ndoles compartir la fiesta de la vida. Debemos empe?arnos todos en una mayor solidaridad y compromiso por soluciones respetuosas del valor y la dignidad de todo ser humano. Que Santa Mar?a de Guadalupe, la Mujer Encinta que es madre de todos los mexicanos, custodie nuestras mentes y nuestros corazones para que, como nos exhort? el querido siervo de Dios Juan Pablo II: ?Que ning?n mexicano se atreva a atentar contra la vida de un ser humano que se gesta en el vientre de su madre?.

+Cardenal Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de M?xico

+Mons. Carlos Brice?o Arch
+Mons.Marcelino Hern?ndez Rodr?guez
+Mons. Felipe Tejeda Garc?a
+Mons. Antonio Ortega Franco
+Mons. Francisco Clavel Gil
+Mons. Jon?s Guerrero Corona
+Mons. Victor S?nchez Espinosa
+Mons. Rogelio Esquivel Medina
Mons. Diego Monroy Ponce
Mons. Enrique Glennie Graude
Mons. Alberto Marquez Aquino
Mons. Guillermo Moreno Bravo
Canciller Juan de Dios Olvida Delgadillo
Los Obispos de Mexico (2007-04-03)


Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Hablan los obispos
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