Mi?rcoles, 04 de abril de 2007
Art?culo publicado en el programa de Semana Santa de la parroquia de San Marcos de Icod de los Vinos, a?o 2006, escrito por el historiador e investigador don Juan G?mez Luis-Ravelo.


DE LA HISTORIA DE LA SEMANA SANTA DE YCOD


EL XIX, UN SIGLO DE MUDANZAS SOCIALES Y RELIGIOSAS
SOLEMNES RITUALES EN EL TEMPLO DE SAN MARCOS


JUAN G?MEZ LUIS-RAVELO


INTRODUCCI?N


La anual celebraci?n de la Pasi?n y Muerte de Cristo en Ycod, cuya investigaci?n proseguimos, la hemos visto en todo tiempo respaldada por el fervor de sus gentes y fortalecida hasta los a?os finales del Setecientos por el continuado proceder devocional de algunos miembros de su clase social m?s acomodada con fundaciones de capillas en la parroquial de San Marcos, en las iglesias conventuales de agustinos, bernardas y franciscanos, o con la elevaci?n de templos aislados dedicados a la imagen de m?s honda piedad familiar, cada una de ellas con sus solemnes funciones y procesiones. Conducta que hemos visto culminada por el fervor y la magnificencia de los Hurtado de Mendoza Dom?nguez en su excepcional capilla de Dolores, dedicada al culto de Nuestra Se?ora, al del Cristo de los Azotes y al de San Juan Evangelista. En ella, el ideario ilustrado que se impon?a qued? reflejado en aspectos de su arquitectura y de su rico y variado programa decorativo. Interesante presencia que ya tratamos con particularidad en el cap?tulo anterior (1).

Concreci?n, de la religiosidad popular y eclesial en la poblaci?n ycodense que, corno en todo el pa?s sucedi?, se ver? trastocada por una serie de acontecimientos que alterar?n en no escasa medida su desarrollo tradicional. Antes de exponer tales circunstancias, cuya principal consecuencia por motivo del cierre de los conventos y la exclaustraci?n de los frayles llevar? a que se intensifique el n?mero de funciones, ceremoniales y procesiones en la parroquial de San Marcos a partir del primer tercio del siglo, conviene conocer cual era la realidad de la comunidad parroquial, su desvelo v modo de actuar en el templo y alrededores. No s?lo en el aspecto devocional, tambi?n en el socio-urbano por lo imbricado de sus comportamientos para afrontar las desoladoras consecuencias de dos pavorosos incendios que arruinaron grupos de edificaciones situadas en zonas cercanas al templo en el ?ltimo lustro del siglo anterior. En el primero de ellos ocurrido en el a?o 1796, ardieron nueve viviendas situadas la plaza Real o de la Pila y al principio de la calle San Sebasti?n, a un tiro de piedra de la parroquia.

En el segundo, acaecido dos a?os despu?s en el de 1798, entre otras edificaciones se quemaron la iglesia y el convento de las monjas de San Bernardo, las Casas Consistoriales con sus c?rceles y alh?ndiga, la mansi?n principal de los Hurtado de Mendoza, incluso la cubierta de la capilla de Animas del templo de San Marcos se vio afectada por el fuego (2).

Con tan desolador panorama en el centro hist?rico de la poblaci?n la comunidad vecinal iniciaba la centuria del Ochocientos. Si bien las dificultades de acceso a la parroquia debieron repercutir en algunas de sus celebraciones internas y callejeras, incluso en el traslado de los fallecidos para enterrarlos en ella por ser todav?a su recinto el cementerio del lugar, su pronta labor de desescombro y acondicionamiento en pasajes y calles y el eficaz an?lisis de la situaci?n que se emprende, desemboca en una sucesi?n de reuniones encaminadas a fijar un programa id?neo para la reconstrucci?n de la zona. La primera de ellas, convocada apenas transcurridos veinticinco d?as desde la fecha de ?ltimo incendio, tuvo lugar en el edificio parroquial. M?s de doscientos vecinos acudieron a la convocatoria del alcalde y conocieron las importantes meditaciones que, sobre el tema propon?a el sindico personero don Antonio Guillermo Rodr?guez y Luis Madero. La importancia de las mismas y la constataci?n en su contenido del ideario ilustrado que las inspira, nos obliga, si no a reproducir su largo texto, si a transmitir en resumen su propuesta que queda fundamentada en "la construcci?n de nuevo de los edificios arruinados para devolver al pueblo su antigua hermosura y a sus naturales la comodidad de tener donde vivir y recoger sus mieses de que entonces carec?an, tomando precauciones para evitar tama?os da?os, que se hab?an ocasionado por la falta de preceptos para cautelarlos: la reedificaci?n de las casas consistoriales, p?sito, c?rceles v carnicer?a a expensas del pueblo, arbitrando los medios necesarios para ellos; y las medidas que el vecindario deb?a tomar para impedir la desolaci?n de los montes por las muchas licencias que el corregidor daba para cortes de madera" (3).

La competencia del sindico personero, que se acent?a cuando regula en ocho puntos las actuaciones indispensables para aminorar los riesgos de incendios en las nuevas construcciones, debemos tomarla en consideraci?n por venir a ejemplificar un actuar ilustrado que en esos momentos adquir?a solidez en el seno de la sociedad icodense en una serie de individuos apegados al desarrollo de su pueblo. Es el caso de Rodr?guez y Luis Madero no es singular, entre el numeroso vecindario asistente a esa primera reuni?n en la parroquial de San Marcos no es escasa la cantidad de los que posteriormente hallamos involucrados en sus adelantos y gestiones para afirmar la hegemon?a de Ycod en el partido de Daute.

UN PROGRAMA CULTO PARA LA PARROQUIA

Nuestra intromisi?n en estos aspectos socio-urbanos de la poblaci?n no significa un desv?o de las devociones religiosas vinculadas a la Pasi?n de Cristo que nos ocupa, m?s bien una disgregaci?n forzada por esa imbricaci?n de comportamientos antes mencionada, pues las decisiones que en esos primeros momentos se aprueban cuando finalmente se aplican, despu?s de ser elevadas a la consideraci?n de la Real Audiencia y el Cabildo de la isla, van a propiciar tambi?n en el edificio parroquial una prolongada serie de intervenciones y dotaciones de bienes muebles a lo largo del siglo que les procurar?n cierto empaque y equilibrio formal. No porque fueran de urgente necesidad sino que su remodelaci?n interior entraba de lleno en el culto programa de reconstrucci?n que se llev? a efecto, no exento de cierta intencionalidad pol?tica traslucida en la utilizaci?n del nuevo estilo, el Neocl?sico que se impon?a, a sabiendas de que podr?a ser aspecto decisorio en la designaci?n de poblaci?n para la capitalidad del partido. La prestancia del edificio parroquial se lograr?a con una equilibrada remodelaci?n, no agresiva con la obra existente, que se extender?a desde los pies de la nave principal hasta su cabecera. Elementos singulares quedar?n distribuidos con cierta simetr?a por todo el templo manteniendo la escala adecuada cada uno de ellos (4). Componentes neocl?sicos que llegan a conformar un conjunto importante de bienes muebles como lo son la hermosa y sobria siller?a del coro, de treinta y cuatro asientos distribuidos proporcionalmente a ambos lados del sill?n episcopal, con dos niveles en el testero y uno en cada paramento lateral, teniendo como complemento en el centro de la estancia el fascisistol, de rico pie tallado, todo ello obra del artista orotavense Fernando Est?vez; la tribuna del ?rgano, configurada a modo de corredor sobre el recinto coral; los canceles de la portada principal y de la puerta traviesa. Y. el p?lpito, de estilizada copa, relacionable con las sobrias hechuras herrerianas, y la balaustrada del presbiterio alto, hoy retirado, que acomodaba el nuevo gusto al ornato de la capilla mayor (5).

SE IMPONE EL IDEARIO ILUSTRADO AL GUSTO NEOCL?SICO

La desoladora situaci?n en que se hallaba el pueblo en el umbral del Ochocientos, como d?cadas despu?s reconoce don Luis de Le?n Huerta en uno de sus escritos (6), sirvi? de efectivo punto de inflexi?n. La alteraci?n del proceder tradicional de sus gentes, mudanza advertible en la documental conservaba y confirmada en la serie de actuaciones que el com?n de la poblaci?n con sus ?lites ilustradas afrontar?n a lo largo del siglo, a diferencia del proceder en las anteriores centurias, caracterizado por actuaciones particularistas, de las que la serie de fundaciones antes nombradas puede servirnos de ejemplo. Esa inercia hist?rica en breve tiempo va a alcanzar, adem?s, hist?rica en breve tiempo va a alcanzar, adem?s, incentivos socio-pol?ticos que se ver?n m?s adelante reforzados, cuando la designaci?n de la poblaci?n como Capital del Partido de Daute se haga realidad (7).

Con prontitud se llevan a cabo las labores de reconstrucci?n, actuaciones todas ellas que dejan en evidencia un proceder acorde con ese ideario ilustrado que se impon?an: normas de prevenci?n de da?os, a tipolog?a constructiva culta, alineaci?n de fachadas y ensanche de calles, utilizaci?n racional de los espacios p?blicos, en fin, un cambio de mentalidad del grupo dirigente que dejar? huella renovadora en toda la zona urbana afectada por los incendios con el aspecto se?orial que en gran medida perdura. Ideario ilustrado al gusto neocl?sico apreciable especialmente en la casa-palaciega de los Lorenzo-C?ceres en su interesante juego de vol?menes y en la severidad de su fachada principal, abierta hacia la antigua plaza Real elevada en el vasto solar dejado por las nueve casas afectadas por el primer incendio y la del teniente coronel don Francisco de Le?n Huerta, con frente a la calle San Sebasti?n como lo ten?a la blasonada de los Hurtado de Mendoza cuyo extenso solar y vestigios vino a ocupar. Junto a ella el edificio de las Casas Consistoriales, hoy desaparecido, por su car?cter oficial se acomodar?n al arquetipo de la arquitectura "edificada con gusto" sujeta a orden y normas (8). Popularmente conocido como "los portales" en atenci?n al p?rtico que lo caracterizaba. En su reconstrucci?n dej? honda huella el clasicismo, como asimismo la dejar?a, tiempo despu?s, en la vivienda frontera y en las balaustradas y escalinatas de la plaza que vino a ocupar finalmente, cuando se desisti? de la reconstrucci?n del convento, el solar de las monjas Bernardas. La acertada lectura urbana que de la zona hizo el arquitecto Antonio Pintor vino a prolongar en el tiempo las ideas neoclasicistas que en ese momento de los comienzos del Ochocientos en Ycod arraigaban (8). Como en el resto del Archipi?lago sucedi? durante el siglo XIX, en nuestra poblaci?n la edificaci?n culta, que quedaba dominada por la arquitectura neocl?sica, fue tambi?n asumida por el grupo social econ?micamente dominante. Su ?lite nobiliaria aprovech? la coyuntura que la reconstrucci?n les ofrec?a para elevar sus viviendas en zona privilegiada, es el caso de los Lorenzo-C?ceres y los Le?n Huerta, cuyas edificaciones, no exentas de cierta monumentalidad, amparada en el sentido ornamental del neocl?sico, exteriorizan su jerarqu?a social. Miembros de la ?lite local que en colaboraci?n con las autoridades pol?ticas y religiosas dar?n similar impulso a la f?brica de las Casas Consistoriales, terminadas ya en el a?o 1803 por haberse considerado su construcci?n prioritaria por los servicios p?blicos que en ella se ofrec?an. Tambi?n a la remodelaci?n del templo parroquial de San Marcos encaminada, como ya vimos, a materializar un ambicioso provecto neocl?sico interno cuya equilibrada plasmaci?n se prolongar? hasta los a?os comedios del siglo. Su interior alcanzar? igualmente, en los ya nombrados elementos que lo componen, esa cierta monumentalidad que el g?nero estil?stico y constructivo aplicado procura.

IMPORTANTE LEGADO Y PROGRAMACI?N DE FESTEJOS

Atenci?n al recinto parroquial que vino a incitar la piedad de algunos fieles, aumentado la cuant?a de sus mandas testamentarias o la importancia de sus legados, como interpretamos que es el caso de Do?a Mar?a del Amparo Luis Madero, qui?n, en el a?o 1810, cuando la mejora y reformaci?n de la iglesia iniciaba su efervescencia, adquiere para su capilla mayor el tabern?culo de plata repujada compuesto de dos sagrarios superpuestos: el de reserva y el manifestador acristalado, a modo de fanal, cuya forma de templete procura al conjunto su mayor vistosidad. Modelo que se ajusta al prototipo creado por el platero Pedro Merino de Cair?s en sus talleres laguneros. El giro de las puertas del sagrario superior, por mecho de un elemental dispositivo, deja visible la custodia o arca eucar?stica en las solemnidades del Jueves Santo (9). Cuatro a?os despu?s de su colocaci?n en el presbiterio alto, ante el majestuoso retablo mayor tallado por Bartolom? de Acosta, va a convertirse, como luego veremos, en el n?cleo preferente de unos festejos que llegan a movilizar a toda la poblaci?n desde los d?as 23 y 28 de abril del a?o 1814 en los que. para tal efecto celebr? su Ayuntamiento dos Actas. Dejemos que sea la cr?nica redactada por D. Antonio Felipe Garc?a de Le?n y Esteves, Escribano p?blico y de Ayuntamiento, la que nos transmite a la motivaci?n de los mismos por entender que a su trav?s podemos percibir tanto la mentalidad del grupo promotor como el soterrado juego de intereses que persiguen (10). Directa contienda para la obtenci?n de la capitalidad de Daute, ahora fortalecida por la finalizaci?n en gran medida del plan de rehabilitaci?n urbana, ofrece la posibilidad de poder mostrar una poblaci?n renovada en un momento crucial para su logro.

Garc?a de Le?n, vinculado con toda certeza al grupo impulsor, apoya la motivaci?n en un Ycod que arrebatado de el mayor entusiasmo por su Rey, apenas supo de su deseada libertad .y que pis? territorio espa?ol, se propuso dar gracias al todopoderoso por tan suspirado acontecimiento, y acompa?ar esta acci?n religiosa con festejos y regocijos que significasen bien su amor y lealtad ? su Soberano el Sr. D. Fernando VII de Borb?n. Para conseguir tal prop?sito por la primera de las actas se dispuso que los vecinos respectivamente aseasen sus casas, encalando las que no lo estaban, se cerrasen de muros los sitios yermos y si hiciese una albeo general, medidas que se complementaban con la designaci?n de comisionados para detallar las funciones de Iglesia, los adornos con que hab?an de hermosearse las plazas y puntos principales y para la construcci?n y desempe?o de diferentes arcos triunfales. En la segunda de las actas se fijaron los d?as de las celebraciones, del 24 al 27 de julio, precedidos por otros tres d?as de rogativas p?blicas que se hab?an de hacer en las estaciones acostumbradas. asistiendo con el Clero las Comunidades religiosas y las siete Congregaciones laicales de la Parroquia y Conventos.

El d?a 25 de julio, festividad de Santiago, fue el designado para celebrar en la iglesia parroquial una suntuosa solemnidad por el restablecimiento de Fernando VII al Trono de sus Padres. Ese d?a, al decir del cronista, Icod parec?a un Pueblo nuevo por el diferente aspecto que recibieron sus casas y calles. El interior de su templo de San Marcos aparec?a en gran medida revestido con ricas colgaduras, incluso las columnas y pilastras que soportan la arquer?a que separa naves y capilla. En su cabecera, centrando el recinto presbiterial, como n?cleo preferente, el tabern?culo donado por Do?a Mar?a Amparo Luis Madero con las puertas del sagrario superior abiertas dejando a la vista de los fieles el arca eucar?stica.

SUNTUOSAS SOLEMNIDADES EN EL TEMPLO Y LA CALLE

El relato fiel de Garc?a de Le?n lo recoge con detalle: El Templo, de suyo grande y magnifico, estaba competentemente adornado. En sus Capillas estaban distribuidos los Altares con ricos ornatos, en que estaban colocadas las Santas Im?genes ele nuestra Se?ora del Carmen, San Marcos, su Patrono, y las de los Santos Patriarcas (San Agust?n, San Francisco, Santo Domingo y San Bernardo) y San Fernando por el ?rden que les se?ala la Igesia. Todo el Templo estaba colgado, y cada Altar tenia su respectivo dosel lo mas rico y hermoso posible: en el centro del retablo ale la Capilla mayor estaba colocarlo un dosel de terciopelo carmes? con galones y flecos de oro que cubr?a el Altar y hermoso Sagrario de dos cuerpos, todo vestido de plata; y al lado del Evangelio otro dosel tambi?n de terciopelo con los mismos adornos, debaxo del cual estaba colocada una hermosa pintura de San Pedro vestido ale Pontifical, y por el todo habia distribuida una iluminaci?n costos?sima con hachas de a 4 libras y candelones de a 2 por manera que el Templo estaba tal que no admit?a ni mas grandiosidad ni mas ornato, todo a expensas de los venerables P?rrocos y Clero (11).
En tan engalanado recinto ofici? la solemne
funci?n D. Nicol?s Delgado y C?ceres rice-Vicario Juez Eclesi?stico y predic? el M. R. P. Presentado Fray Jos? Gonz?lez y Soto, del Orden de San Agust?n. Hubo mussica de primoroso estilo por apasionados que se reunieron bajo la direcci?n del M. R. P. Mtro. Ex-Provincial Fr. Andres Delgado y C?ceres del Orden ale Predicadores, cuya reuni?n verificaron en todos cuatro Bias, siempre variando el gusto .v la elegancia. Con respecto a la asistencia a la funci?n de Iglesia comenta el cronista que El templo, no obstante contar con cinco espaciosas naves no porfia recibir el inmenso concurso, destacando la presencia de las Comunidades Religiosas, todas las Hermandades de los Conventos y Parroquias, la Municipalidad y el Cuerpo Militar.
No nos sustraemos finalmente a transcribir una de sus pinceladas literarias sobre el aspecto que presentaba el lugar por considerarla reveladora de los prop?sitos paralelos que el grupo impulsor de tales festejos o "fiestas reales", corno llegaron a conocerse en toda la isla, deseaba: el Pueblo todo dice presentaba bellezas tales y tan variadas, y sus casas topas con adornos tales, fruto de una noble emulacion, que atraxo justamente la atencion de todos los Pueblos que concurrieron ? ser testigos del grande entusiasmo con que acreditaba su amor al Rey y su satisfacci?n en su restablecimiento al Trono de sus Padres.
Con similar exaltaci?n patri?tico-festiva se culminaron los cuatro d?as de unas fiestas plet?ricas de actos solemnes y regocijos populares que culminaban al atardecer. de cada d?a con la conducci?n del retrato del Rey desde las Casas Consistoriales a la iglesia Parroquial el primer d?a y a las de los coventos los siguientes, en medio del aparato y de la pompa mas augusta. Iba en manos de los dos Alcaldes y seguido del Cuerpo Municipal, ardiendo infinito numero de hachas de cera distribuidas en el gran concurso, que formaban una escena grandiosa acompa?ada del jubilo de los vivas y aclamaciones. Concurria la grandiosidad la formacion de la Tropa en lar Plaza que antecedia ? la Iglesia, y la ilun?nucion y cortinaje ale todas las cansas del tr?nsito. El Clero, que esperaba en las puertas del Templo, recibi? el retrato en manos de su s P?rrocos, hasta colocarlo debaxo del dosel preparado al intento en el Presbiterio. La iluminaci?n del Templo, el concierto de m?sica que despleg? ? la entrada, el numeroso concurso, la alegr?a general, el entusiasmo, todo concurr?a y formaba uno ale los espect?culos m?s satisfactorios.
Al salir al concurso del Templo .va estaba preparado un magn?fico carro hecho al intento, cuyo interior estaba vestido de rico terciopelo carmes? guarnesido de galones de oro, en cuyo centro habia de colocarse el retrato del Rey, y dispuesto a ser tirado por caballos competentemente enjaezados: estaba igualmente otro carro vestido de damasco color carmes? en que habla de ir un concierto de m?sica. A su tiempo se anunci? el gran paseo con danzas, que discurrian por las calles, y con tambores.y p?fanos, que hacian la llamada de la Tropa que hab?a de formarse en la Plaza de la Pila; y luego colocase el retrato en el carro. Iba delante un Cuerpo de Caballer?a abriendo paso por medio del gran concurso: seguir ? ?ste un juego de danzas, Y tras de ?ste el carro de la m?sica; y entre los dos carros intermediaba un Cuerpo de Oficialidad precedido de la Municipalidad y de la Tropa haciendo de Palafreneros dos Oficiales de la mayor graduaci?n. En esta disposici?n se hizo el paseo por las calles principales del Pueblo, al cual acompa?aron todas las campanas. No se oian sino vivas y aclamaciones: cada uno cre?a ver en el retrato del Rey la augusta Persona de S.M. Dur? hasta entrada la noche, en que se ostent? el Pueblo y sus cerros iluminados. Discurr?a la multitud por las calles sin cansarse de ver el conato con que ? porfia estub?n desempe?adas las decoraciones ? iluminaciones, hasta que concentrados en la Plaza de la Pila se dieron los fuegos artificiales que simulaban combates entre castillos y barcos.


CONTEMPORIZACI?N PATRI?TICO RELIGIOSA

La solemnidad de las funciones de Iglesia y de los desfiles o paseos callejeros con la presencia del retrato del Rey queda reflejada con todo detalle y precisi?n en el lenguaje grandilocuente que caracteriza toda la reelecci?n. De sus veinticuatro p?ginas hemos escogido precisamente los p?rrafos que anteceden por venir a constatar, a m?s de la plena integraci?n de la parroquial de San Marcos como escenario de los actos m?s solemnes, una manera de relatar los hechos que trasluce preparaci?n muy cuidada, meticulosa. que supera la mera informaci?n. Para los promotores de los festejos, entre los que no faltar?a el grupo de ilustrados que defend?an los intereses del lugar. su actuar no acab? con las fiestas el 27 de julio. se prolong? hasta el d?a 28 de octubre tres meses despu?s, cuando la cuidada relaci?n se dio por terminada. Ese ol?a del a?o 1814. Antonio Felipe Garc?a de Le?n y Esteves, Escribano p?blico y de Ayuntamiento, certifica ser conforme ? la relacion original que queda en el Archivo de la Sala de Ayuntamiento. En el a?o 1816, es publicada en Madrid con el t?tulo de Relacion de las Fiestas y Regocijos p?blicos celebrados en el lugar de Icod en la Isla de Tenerife en obsequio de la Entrada de S.M. en Espa?a (12). Tal exaltaci?n del pueblo por su Rey ven?a justificada desde que en la Junta preparatoria para la elecci?n de diputados a Cortes, del a?o 1813 fue designado Icod como cabeza de la circunscripci?n. En cabildo abierto celebrado el 2 de abril de 1814. se le encarga a Fray Andr?s Delgado C?ceres la redacci?n de una representaci?n ante las Cortes conteniendo los derechos hist?ricos que asist?an a feod para obtener la capitalidad del partido de Daute (13). Apenas veinte d?as despu?s, el 23 ele ese mismo mes de abril, se convoca por el Ayuntamiento la primera de las "actas" para la celebraci?n de las Fiestas Reales que va comentamos.

La situaci?n socio-pol?tica que viv?a la poblaci?n como vemos era en esos momentos intensa. La irrupci?n del r?gimen liberal y la independencia y ampliaci?n de atribuciones que le procur? la creaci?n de su ayuntamiento constitucional, en consonancia con el decreto de 26 de mayo de 1812, no son ajenos a ello, muy al contrario, es en tales hechos donde hayamos ese antedicho punto de inflexi?n que provo?c? el cambio de mentalidad de sus clases dirigentes que se van apartando del proceder tradicional y hallan inspiraci?n en las doctrinas de la Ilustraci?n. Su actuar innovador y progresista, al que no es ajeno el clero local, contribuy? a que Icod solidificarse su hegemon?a comarcal. Las publicaciones de la Relaci?n de las Fiestas y del riguroso y extenso texto que para su manifestaci?n en las Cortes elabor? Fray Andr?s, y su posterior eficaz distribuci?n, elevaron hasta la Corte fernandina los ecos exaltados de la celebraci?n festiva y la solidez de los argumentos que amparaban la capitalidad de Icod. La eficaz actuaci?n de sus intelectuales fue la baza decisiva para lograrlo.

REPERCUSI?N DE LA DESAMORTIZACI?N ECLESI?STICA

En esas d?cadas primeras del Ochocientos la vida religiosa en la poblaci?n segu?a acomod?ndose en cada uno de sus templos a las pautas que dictaba el calendario lit?rgico, y a los acuerdos alcanzados entre los dirigentes de la parroquial y de los conventos. Proceder que controlaba r?gidamente las variadas celebraciones de la Pasi?n, Muerte, Entierro y Resurrecci?n de Cristo, para evitar Escisiones como la acaecida entre los patronos de la capilla de los Dolores y la Se?ora Do?a Leonor Lynche que. como en su momento vimos, provoc? la intervenci?n del Ministro Provincial de la Orden franciscana (14); o quejas similares a las presentadas por los beneficiados de la parroquial ante los Se?ores Jueces y Justicias de Su Majestad por cierta procesi?n que el religioso convento de San Francisco sac? a la calle sin concurrencia del beneficio (15).

Mesura devocional que se ver? alterada nada m?s comenzar el siglo su tercera d?cada, en el a?o 1821, con la supresi?n de los conventos agustino y franciscano, como consecuencia de las discutidas reformas pol?tico-religiosas que desembocar?an en la Desamortizaci?n de Mendiz?bal. En ellos, en sus iglesias y capillas, ten?an escenario propio muchas de las tradiciones que engrandecieron las jornadas de la Pasi?n en Icod. Aunque durante tres lustros se intent? mantener la plenitud de sus solemnes funciones, procesiones, ceremoniales, representaciones y otros rituales. La retenci?n de enseres, ornamentos e incluso im?genes, fue obst?culo insalvable para la continuidad de algunos de ellos. Por cierto tiempo se logr? la reapertura del cenobio agustino con un competente grupo de frailes que aunque lograron consolidar su prestigio en el concierto provincial de la orden (16), tuvieron que aceptar su definitiva clausura en el a?o 1835, cuando se aplica la supresi?n del r?gimen conventual.

Desde la desamortizaci?n del a?o 1821, con visi?n clara de lo que pod?a suceder. la autoridad local civil y religiosa se desvive por mantener el culto a la iglesia del convento agustino, logrando su reconocimiento como ermita p?blica primero y como ayudant?a de la parroquia al a?o siguiente, decisi?n favorable emitida por el Vicario General del Obispado por hallarse ?ste en Sede Vacante. Las alegaciones presentadas por el Marqu?s de Santa Luc?a, como alcalde de Icod y por el Vicario Eclesi?stico del partido de Daute, Don Juan Hern?ndez Cordura, como representante de la parroquial de San Marcos, quedaban fundamentadas en gran manera en la antigua devoci?n de los fieles del lugar a im?genes que en ?l se custodiaban, entre ellas v como sabemos, las del Santo Entierro de Cristo y ceremonial de su Descendimiento de la Cruz: la de Nuestra Se?ora de la Soledad, titular de la capilla de Montiel y la del Gran Poder de Dios, entronizada en la de San Juan Bautista. Am?n del solemn?simo oficio del Jueves Santo con procesi?n del ostensorio con el Sant?simo Sacramento llevado bajo palio por el claustro.

La definitiva supresi?n del r?gimen conventual en 1835 trajo de nuevo el silencio devocional a sus claustros y coro como, desde a?os antes, lo ven?an padeciendo los del franciscano del esp?ritu Santo cuya Orden hall? mayores dificultades y menor colaboraci?n para mantenerse en la poblaci?n (17). A duras penas. por cierto tiempo, el piadoso actuar de los fieles y patronos de sus capillas y altares mantuvieron algunas celebraciones. Al amparo de la privanza que gozaban algunos de ?stos y el car?cter particular de sus fundaciones mantuvieron temporalmente las vinculadas a las celebraciones de la Pasi?n: en la capilla de la Magdalena, la del Se?or Predicador v la Santa titular, con la popular ceremonia del "despedimento" en la que interven?an los doce Ap?stoles y la Dolorosa del convento, tambi?n la del Cristo de la Inspiraci?n y la misma Dolorosa, custodiadas ambas efigies en su sala de entierros. En la capilla de la Tercera Orden. la del Se?or del Huerto, que con el tiempo pasar?a a recibir culto en la iglesia de Nuestra Se?ora del Patrocinio a cargo de sus Terciarias franciscanas. En la Capilla de los Hurtado de Mendoza la de la Virgen de Dolores titular y el Cristo de los Azotes, cuyo culto no se ha interrumpido. si bien hoy alejado del fausto y solemnidad que fij? la familia fundadora y que por generaciones prolongaron los Le?n-Huerta, sus herederos.

Antes de terminar el Ochocientos, reajustes y conveniencias devocionales, a m?s de los legados por sus propietarios, decidieron el traslado de algunos pasos e im?genes desde su recinto de culto en los cenobios agustino o franciscano a la parroquia de San Marcos. En ella siguen integrando su patrimonio venerativo de la Pasi?n.

En la iglesia matriz, si bien el programa neocl?sico de sus nuevas dotaciones se cumpl?a. el estado ruinoso de su pavimento v la falta de materiales y medios econ?micos para repararlo. induce a sus encargados, Don Juan Hern?ndez Cordura y Don Jos? Mar?a Ferrer. a poner tan penosa situaci?n en conocimiento del Se?or Provisor y Gobernador del Obispado de Tenerife a quien, el 17 de enero de 1823. comunican la ninguna ((esencia en que se halla el piso de esta parroquia por falta de embaldosado que no h? podido continuarse por falta de medios para ello, erige imperiosamente que sus patronos busquen los medios necesarios para darle el aseo correspondiente (a.) Es constante que sus rentas no sufragan aun para lo necesario por lo que le imploran su protecci?n en este asunto, record?ndole que la iglesia del estinguido convento de San Francisco tiene parte embaldosada y tambi?n lo est? sacrist?a, si vs. tubiese a bien, como lo esperamos, cedernos estas losas para trasladarlas a la parroquia de nuestro cargo baria con ello un gran servicio y de este modo reparar?amos en parte un desaseo... (18).

La conclusi?n de tan necesaria obra se prolong? algo m?s de una d?cada. En el a?o 1834, el anterior al de su muerte, se lamentaba Do?a B?rbara Bestre de no ver pintado el p?lpito para cuyo dorado hab?a entregado 300 pesos en el a?o 1817 al presb?tero Francisco Pantale?n yAcosta. La inversi?n del dinero que hab?a dado para este fin era la causa de tal retraso. como as? lo hizo con 100 pesos de los 300 que hab?a donado, que los destin? a "concluir el embaldosado de la Yglesia y sacristia" (19).

La Visita Pastoral del obispo Luis Folgueras Si?n, iniciada en el templo de San Marcos el cuatro de octubre de 1829 se prolong? hasta el veintisiete del mismo mes. Su residencia en la poblaci?n, sin embargo, fue m?s amplia por haberse establecido en ella siete d?as antes, despu?s de concluir su misi?n pastoral en San Juan de la Rambla. Gustaba a este primer obispo de Tenerife residir en Ycod seg?n se infiere de su proceder en la segunda Visita Pastoral al lugar, efectuada antes de mediar el siglo, de la que m?s adelante trataremos.

El car?cter ceremonial de la Visita de Folgueras a la parroquial de Ycod se acomod? al rito propio de todas ellas, sin apenas variaci?n, seg?n advertimos en el texto introductorio que antecede a los Mandatos. Texto que. por recoger toda la actuaci?n del obispo en el interior del templo. tipifica el desarrollo de estas Visitas Pastorales y da a conocer aspectos de la realidad parroquial en ese a?o de 1829 (20).

... constituido permanentemente en este pueblo de Ycod con el obgeto de visitar su Yglesia, acompa?ado del Clero, sus Familiares y Hermandad del Sant?simo, pas? a la Yglesia Parroquial y recibido en la puerta bajo de Palio con la Solemnidad y Rito acostumbrado, y habiendo dado la bendici?n al Pueblo, se sent? en el trono que le estaba preparado y el Clero todo por su orden prest? obediencia vesandole el Anillo. Enseguida visti? S.S. Mal?sima el Pontificado para la visita del Sagrario del Altar Mayor en el que se hall? todo desente. Se pas? al Sagrario /lleno'. _v se registr? el Copon y Basas para el Biatico y estaba todo con la correspondiente desencia: se camin? procesionalmente a la Capilla de la Pila Bautismal, se inspesion? con los Rasos de los Oleos, Capillos y danzas y todo se hallo con el correspondiente haseo. Conviene aclarar aqu? que la situaci?n de la capilla de la Pila Bautismal en el cuerpo bajo de la torre, era inapropiada al quedar expuesta a las inclemencias invernales con la consecuencia de frecuentes inundaciones. Los pisos de tablaz?n de las entreplantas no eran adecuados para contener el agua que entraba por el cuerpo superior o de las campanas. Las quejas fieles demandaban una pronta soluci?n.

Termina el texto descriptivo de la Visita notificando que se hizo la proseci?n de Difuntos terminada la cual S.S. Y se sent? en su trono desde el que boy? la Misa que cant? el Sr Visitador General Dn. Pedro Prospero Gonzalez Asevedo: al Ofertorio se ley? el edicto de apertura de Visita y predic? S.S. Ilustr?sima. Se hizo la Visita de Yglesia de todos sus Ornamentos, ataras y enseres. Se hizo la Visita secreta del Clero, y enterada S.S. Ylustr?.sima del estado de todo se sirbio expedir los mandatos (21).

Dieciocho preceptos fueron los extendidos en esta ocasi?n por Don Luis Folgueras, todos ellos de sustancioso contenido para conocer la realidad de la comunidad parroquial de Ycod en la ?poca. de entre ellos, por acomodarse a nuestros intereses presentes, conviene conocer los se?alados con los n?meros 16 v 18. El primero, por ser expresi?n clara de la impotencia del clero local ilustrado para erradicar una costumbre popular escandalosa que. aunque tradicional, no encajaba en el m?s sobrio ideario del momento. Costumbre clarificada por el obispo cuando precisa que Para evitar los desordenes ale que se quejan los Parrocos suseden concluidas las Tinieblas del Miercoles y Viernes Santo, no quedar? la Yglesia ? ?scuras para impedir que se rompan los Bancos y Puertas con los golpes (22). El segundo, por trasmitir veladamente la latente preocupaci?n por la acumulaci?n de cad?veres en la parroquial en periodo de epidemias. La persistente sequ?a hab?a motivado que desde el d?a de San Sebasti?n del a?o anterior se comenzase a hacer rogativas, por s?plica del Ayuntamiento, llev?ndose el Santo a la Parroquia acompa?ado de la comunidad y multitud de pueblo con el principal objeto de impetrar el agua y ademas que nos preserbase el Santo de la epidemia (23). El mandato del prelado es realista y denota un eficaz asesoramiento al proponer que se procurar? que los cad?veres de los Pagos del Amparo, Vega y Cueva del Viento se pongan en la Hermita de Santa Lacia, y los de Buenpaso, San Felipe y Miradero en la del Calvario, y desde alli los traer?n los Parrocos a la iglesia, procurando tantbien que los cad?veres se traigan cubiertos con pa?os desertes que podr? costear la Misericordia, tomando por ello una corta remuneraci?n para reponerlos cuando sea preciso... (24).

Esta primera Visita del obispo Folgueras Si?n al arciprestazgo de Ycod se prolong? en la poblaci?n, corno ya precisarnos. hasta el veintisiete de octubre.

La mayor parte de los d?as dedicado a las Confirmaciones en San Marcos y a la inspecci?n de las ermitas del t?rmino, incluidas las de las Haciendas de El Tr?nsito y Las Angustias. Los d?as dieciocho y veinticinco verific? la Visita al convento de las Bernardas por entonces en la casa hospital de cuya estrechez se hace eco en los mandatos que remite a la R. M. Abadesa. La cr?nica del viaje incluye que visit? una Casa de la Caridad, existente tambi?n en el mismo lugar, que estaba regida por una junta de vecinos (25).

TRASLADO DE LA PILA BAUTISMAL

A?os despu?s, en 1836. El Presb?tero y mayordomo de la f?brica parroquia( Don Vicente Ramos y Bello eleva s?plica al obispo Folgueras a quien comunica que con las cantidades que S.S. E se ha servido disponer para reparar en parte el mal estado de la Yglesia se ha hecho m?s de lo que se pensaba (...) pero queda todavia uno de los mas principales reparos y de mas interes para nuestra religi?n: La pila Bautismal se halla en un sitio y lugar el reas impropio y desaseado, de modo que en el invierno casi no se puede entrar en ?l, por las lluvias que en aquel lugar se introducen y siendo el que con mas aparato debemos tener (...) ha parecido necesario, y de acuerdo con los SS. Beneficiados hemos se?alado el punto donde debe colocarse previa la aprovasi?n de S.S. ? igualmente formado por el perito Juan Perez Silva el presupuesto de los gastos indispensables ? este fin (25), el cual, autorizado por los beneficiados, remiti? al obispo, qui?n hace suya la propuesta del Mayordomo de F?brica para que. con la intervenci?n de los regidores de la parroquia lleve a erecto lo que propone para la traslaci?n de la Pila Bautismal a otro paraje mas propio y desente y para ella aplicamos el sobrante del importe en venta mas veinte libras ele plata del Legado de Do?a Ana Soler que ecsiste en poder del enunciado Mayordomo, mutamos para ello la voluntad de la fegante por consideraci?n ? la mayor urgencia que tiene la referida Parroquia de un Baptisterio (...) que de un p?lpito de lujo (26). Corno se aprecia, los legados destinados al acabado de la obra del p?lpito segu?an coadyuvando a la realizaci?n de otras que se estimaban m?s necesarias.

El punto o paraje elegido para la instalaci?n de la pila, aunque la documentaci?n es parca en datos. fue la antigua capilla de-Nuestra Se?ora de los Reyes a los pies de la nave del Evangelio, donde actualmente se halla. El perito Juan P?rez Silva a pedimento del mayordomo de f?brica pas? a la parroquia con el objeto de examinar los costos de la traslaci?n. Su breve informe, centrado en la justificaci?n del presupuesto. da raz?n de la obra a realizar: juzgo que en los gastos de puerta, grader?o del recipiente de la pila, pintura y colocaci?n: del retablo que esta all? a otra capilla de la iglesia, y nemas gastos indispensables para llevar el objeto indicado, ascenderan a cosa de doscientos pesos mas o menos (27). Esa otra capilla de la iglesia, cuyo nombre no se menciona, fue la de San Gonzalo, sobre cuyo retablo. dorado y policromado, coloc? el maestro Silva el de la capilla de la Virgen de los Reyes tal como hoy lo vemos. Sospechamos, que el autor del retablo realizado posteriormente, en cuya calle central se conjuntan los dos nombrados, no es otro que Juan P?rez Silva. La calidad de su escasa obra conocida refuerza tal suposici?n (28).

UNA FAMILIA EDIFICANTE

Miembros de la casa Lorenzo-C?ceres han destacado a trav?s del tiempo corno grandes benefactores del templo parroquia] de San Marcos. Su desinteresado actuar en beneficio de su parroquia y de su pueblo natal, queda ampliamente recogido en la documental de la ?poca que nos ocupa en la que se muestran como activos promotores o colaboradores en las dif?ciles tareas de reconstrucci?n de la zona poblacional afectada por los incendios, en las de su planificaci?n, de encauzar el culto programa de obras neocl?sicas en el interior de la parroquial, en fin, en todo aquello que, desde sus cargos religiosos o civiles, pudieran redundar en provecho de su pueblo, como lo es su inapreciable colaboraci?n en la obtenci?n de la capitalidad del Partido de Daute (29). Por todo ello, y especialmente por la densidad religiosa familiar, en consonancia con el ideario ilustrado del momento, con apreciable n?mero de varones dedicados al servicio de la Iglesia en puestos de relevancia, la ponemos corno ejemplo de ese cambio de mentalidad que muchas familias acomodadas de Ycod van experimentando.

Interesa aqu? destacar al sacerdote Don Nicol?s de Lorenzo-C?ceres quien contribuy? al engrandecimiento urbano de su pueblo con la construcci?n de la casa-palaciega familiar en la que disfrut? de la merced de Oratorio privado desde el 24 de mayo de 1812 por decreto del Obispo de Canaria Don Manuel Verdugo. Hombre de elevada consideraci?n social por los muchos cargos que desempe??. en su testamento trasluce su inquietud por cl progreso de su pueblo natal ese apego que va advertirnos en los impulsores de la reconstrucci?n despu?s de los incendios, cuando impone a los herederos de su importante Vinculaci?n la obligaci?n de residir en Ycod (con ciertas excepciones) as? porque no se despueble de vecinos de honor que le den lustre sostengan las cargas de la sociedad, corno que quede en ?l m?s numerario (30).

SEGUNDA VISITA DEL OBISPO DON LUIS FOLGUERAS

En el documento de Visita consta que la inici? en la Yglesia Parroquial de San Marcos el d?a dos de Febrero de mil ochocientos cuarenta v seis. La llegada a Ycod del obispo sin embargo debi? producirse con cierta antelaci?n seg?n deducimos del propio documento cuando precisa que sali? de su Palacio acompa?ado del Clero y Hermandades del Sant?simo y (le la Misericordia a visitar la Yglesia Parroquial. La rutina del rito, similar a la descrita en la Visita anterior, nos dispensa el comentario, solo cabe a?adir que despu?s de la procesi?n de Difuntos acompa?ado del Clero, bendijo las Candelas, como dia de lar Purificaci?n de Nuestra Se?ora, e hizo procesi?n de las mismas. El edicto de apertura de Visita esta fechado en el pueblo de Ycod el treinta de Abril del mismo a?o, tres meses despu?s. El edificio residencial del obispo en tan largo periodo, que en los documentos se denomina "su Palacio", presumimos que fue la casa-palaciega de los Lorenzo-C?ceres. Nos induce a ello algunos datos contenidos en el libro IV de Confirmaciones de la parroquia en el que consta que inici? las confirmaciones en su palacio el 7 de Febrero. S?lo tres confirmandos fueron sacramentados ese d?a, uno de ellos Jos? Cecilio Montes y Sanoja, apadrinado por Don Miguel Pe?a y llern?ndez Cl?rigo tonsurado. Iniciando Don Luis las continuadas jornadas de confirmaciones en la parroquial de San Marcos el siguiente d?a. Solamente en otra ocasi?n, el 4 de Abril, volvi? Folgueras a confirmar a otras tres personas en el edificio que habitaba, en esta ocasi?n el contenido del documento ofrece un dato preciso: confirmo S.S. Y. en el oratorio de su palacio (31). Privilegio sagrado poco frecuente del que disfrutaba la familia Lorenzo-C?ceres en su mansi?n de la Plaza de la Pila por decreto del Obispo de Canaria. Don Manuel Verdugo.

UNA CEREMONIA CATEDRALICIA EN SAN MARCOS; LA CELEBRACI?N DE LOS SANTOS ?LEOS ELJUEVES SANTO

La prolongada residencia del obispo en Ycod no se vio interrumpida por la Semana Santa, muy al contrario, desisti? de desplazarse a la La Laguna Capital del Obispado de Tenerife y a trav?s de su Provisor y Vicario general paso convocatoria a los Se?ores Eclesiasticos que le asistir?an en la celebraci?n de los Santos ?leos en la Parroquial de San Marcos del Pueblo de Ycod en el cual reside actualmente el Ylustr?simo Se?or Obispo fiesta Diocesis, y debiendo efectuarse aquella sagrada ceremonia con todo el decoro y aparato que exige la Santa Madre Yglesia, con asistencia del numero ele Eclesiasticos que previene el Ritual Romano (...) a los que se les haga entender se presenten en el referido pueblo en el dia, y con el objeto indicado a desempe?ar las funciones que les se?ale por el maestro de sagradas ceremonias cuya concurencia verificaran indispesablemente sin escasa ni pretesto alguno, pareando multa de veinte ducados de irremisible execucion, de suspension del uso de sus licencias en el solo hecho de no cumplir ?ste mandato... (32).

Los vicarios for?neos de la Villa de la Orotava, del propio Ycod y Garachico y el Venerable Beneficiado del Pueblo de Tacoronte a m?s de la Ciudad de La Laguna, fueron los encargados de informar e instruir a los veinticinco eclesi?sticos incluidos en el listado, pertenecientes a la casi totalidad de los pueblos de sus distritos.

El distanciamiento que desde un principio mantuvo el Cabildo Catedral ante el proceder del obispo, quien se propuso limar privilegios y actuaciones que la lejan?a del obispado de Canaria posibilitaba. debi? ser uno de los motivos de su "refugio" en Ycod y la celebraci?n solemne del Jueves Santo en su iglesia parroquial, con la obligada asistencia de los concelebrantes. un acto de autoridad.

Conoc?a bien el obispo Folgueras las condiciones ?ptimas que ahora ofrec?a la Iglesia Matriz de Ycod. Liberada de los inconvenientes de los enterramientos desde el a?o 1838 y casi concluido el ambicioso proyecto de su remodelaci?n espacial neocl?sica. a lo que debe a?adirse el adecentamiento del piso, la traslaci?n del Baptisterio y la composici?n de retablo. en las que el propio obispo hab?a intervenido con su dictamen. El aspecto de su recinto se hab?a dignificado, especialmente en la sobria monumentalidad del conjunto conformado por el coro y la tribuna del ?rgano: v la categor?a art?stica de su capilla mayor, los dos escenarios que adquirir?an protagonismo en la ceremonia de la Consagraci?n de los Santos ?leos en el Jueves Santo del a?o 1846.

NOTAS:

(1) "Revista del Patrimonio Hist?rico-Religioso de Ycod". Ycod ele los Vinos, 2005, PP. 11-28.
(2) La eficaz colaboraci?n de los vecinos y la favorable direcci?n de la brisa impidi? que ardiera el templo parroquial.
(3) Eduardo ESPINOSA DE LOS MONTEROS, "Adopci?n de medidas para reedificar Icod despu?s del incendio del ano 1798". Homenaje al Profesor Dr. Telesforo Bravo, tomo II, Universidad de La Laguna, 1992, p.417.
(4) Domingo MARTINEZ DE LA PENA, "Reformas neocl?sicas en la Iglesia de San Marcos de Icod", Revista de Historia Canaria, tomo XXXVI, n?m. 173, La Laguna, 1983, pp. 338-339.
(5) Juan Alejandro LORENZO LIMA, "Trabajos de Fernando Est?vez en la parroquia de San Marcos de Ycod. Nuevas aportaciones", Revista del Patrimonio Hist?rico-Religioso de Ycod, Ycod de los Vinos, 2004, pp. 25-35.
(6) Luis de LEON HUERTA, "Impugnaci?n...', Imprenta de c. Aguado, calle de Hortaleza, Madrid, 1822, p. 37.
(7) Ibiden.
(8) En su elegante dise?o, realizado en el a?o 1914, su autor recrea con acierto la idea clasicista pretendida.
(9) Juan G?MEZ LUIS-RAVELO, "Piezas maestras de la orfebrer?a lagunera del siglo XVIII en la capilla mayor del templo de San Marcos de Ycod", Revista del Patrimonio Hist?rico-Religioso de Ycod, Ycod de los Vinos, 2001, pp. 16-21.
(10) "Relaci?n de las fiestas y regocijos p?blicos celebrados en el lugar de Icod en la Isla de Tenerife en obsequio de la entrada de S.M. en Espa?a', Imprenta del Diario, Madrid, 1816.
(11) Ibiden.
(12) Publicada en la madrile?a imprenta de El Diario 2 en el a?o 1816.
(13) Emeterio GUTI?RREZ L?PEZ,1listoria de la Ciudad de Icod de los Vinos", La Laguna de Tenerife, 1941, p. 173.
(14) Juan G?MEZ LUIS-RAVELO, "La Capilla, un templo consagrado al Dolor de la Virgen. Fervor y magnificencia de los liudado de Mendoza", Revista del
Patrimonio Hist?rico-Religioso de Ycod, Ycod de los Vinos, 2005, p. 21.
(15) Ibiden, p.20.
(16)Juan Alejandro LORENZO LIMA, "Sobre desamortizaci?n, culto y pol?tica liberal. El convento de San Agust?n de Icod ante la d?cada de 1820", publicado en la presente revista.
(17) Domingo MARTINEZ DE LA PE?A, "El convento del Esp?ritu Santo de Icod", Cabildo de Tenerife y Ayuntamiento de Icod, 1997, p. 411.
(18) Archivo Hist?rico Diocesano de Tenerife: (A.1I.D.T.), Signatura 38, 17 de enero de 1823.
(19) Juan Alejandro LORENZO LIMA, "Trabajos de Fernando Est?vez...", pp.27-31.
(20) Archivo Parroquial de San Marcos de Ycod, Libro de Mandatos, Visita del obispo Luis Folgueras Si?n iniciada el 4 de octubre de 1829.
(21) Ibiden.
(22) Ibiden, mandato 16.
(23) Archivo Hist?rico Provincial de Santa Cruz de Tenerife (A.l1,1) 1'.), Conventos 542, Libro de cuentas del convento de San Sebasti?n de Icod (1825-1835), f 39v. Dato que debemos a la amabilidad del investigador Don Juan Alejandro Lorenzo Lima.
(24) A.P.S.Y. Libro de mandatos, Visita Pastoral del a?o 1829, mandato 18.
(25) A.H.D.T. Visitas Pastorales del obispo Luis Folgueras Si?n, 1829-1830, Pastoral Visita al Pueblo de Icod, de 1829.
(26)A.I A.H.O.T. Caja 72, Reformas en la Iglesia de San Marcos, 16 de junio de 1836.
(27) Ibiden.
(28) Los primeros datos biogr?ficos de este los ha dado a conocer el investigador Lorenzo Lima Ver nota 16.
(29) Leopoldo DE LA ROSA 01,1VER.A,"Historia de la Casa Lorenzo-C?ceres", Nobiliario de Canarias, tomo IV, La Laguna, 1967, p. 793.
(30) Testamento cerrado por ante el escribano p?blico Don Antonio Garc?a de Le?n y Est?vez el d?a 5 de febrero de 1818.
(31) A.P.S.M.Y, Libro .30 de Confirmaciones.
(32) A.II.O.T., Caja 10, documento del a?o 1646 (10 de Marzo).



Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios