Mi?rcoles, 04 de abril de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente o.h., publicado en EL D?A el mi?rcoles 4 de Abril de 2007 en la secci?n de CRITERIOS.

Meditaci?n y recogimiento


Fernando Lorente, o.h.


CON ESTE MENSAJE de nuestro estimado amigo, don Alfonso Morales y Morales, y asiduo cooperador de este diario, nos invita a celebrar la Semana Santa en el preg?n de la misma, pronunciado hace unos d?as en la iglesia matriz de La Concepci?n. Al felicitar a este gran pregonero, hago m?a esta invitaci?n con esta reflexi?n sobre la Cruz para los lectores de este espacio semanal.

La Cruz, sin Cristo, es aborrecible y desesperante; por Cristo, es aceptable, pero temible; con Cristo, es dolorosa pero amable y hasta gloriosa. Pero, entonces ?es aceptable o rechazable la Cruz? Para encontrar la verdadera respuesta meditemos en ella con todo recogimiento en los puntos siguientes:

* La estrategia publicitaria en lo comercial y en lo pol?tico generalmente coinciden en ofrecer, respectivamente, el oro y el moro a su clientela y a sus seguidores ideol?gicos -aunque al final sea oropel-, y, al mismo tiempo, en ocultar el flanco negativo de sus objetivos y programas de acci?n pol?tica. Jes?s no obra as?. Dice que el mensaje del Reino de Dios es una buena noticia; pero anuncia tambi?n el precio que hay que pagar por ella. El pasaje es un ejemplo de la franqueza de Jes?s al presentar la cara y la cruz del cristianismo.

* Comenzando por la cruz, Jes?s proclama abiertamente su destino personal que desemboca en la pasi?n y muerte: "Empez? a explicar a sus disc?pulos que ten?a que padecer mucho y ser ejecutado". Jes?s no oculta las aristas de su rechazo popular y oficial. Habla repetidas veces de la suerte que le espera. Pero no por masoquismo, sino como fruto de su fidelidad a la misi?n confiada por el Padre: "Me sedujiste, Se?or, y me dej? seducir".

* La tentaci?n ante un jefe con destino humano de fracaso es el rechazo. San Pablo dec?a que "Cristo crucificado es la necedad para los jud?os paganos". Tambi?n Pedro, en la encrucijada de hoy, reacciona oponi?ndose a la imagen de Jes?s, paciente y condenado: "?No lo permita Dios, Se?or! Eso no puede pasarte". Cu?ntas veces exaltamos la cruz y la llevamos como sensible muestra de devoci?n o de puro adorno externo, pero, ?aceptamos a Jes?s en su equivalente actual de ejecutado en la silla el?ctrica?

* Frente a quienes rechazan a un Cristo ajusticiado, Jes?s reacciona como ante Pedro: "T? piensas como los hombres, no como Dios". No es que a Dios le guste el dolor de su Hijo querido; pero se complace en la fidelidad de Jes?s a su misi?n salvadora y liberadora de amor y justicia. La cual entra?a su pasi?n y muerte, como respuesta a los hombres ego?stas e injustos. ?Qu? ser?a de nosotros, si Jes?s hubiera cedido al consejo de Pedro, rechazando la cruz? Jes?s acept? la misi?n del Padre hasta la ?ltima consecuencia de morir crucificado. Pero la profec?a del profeta sobre su destino tiene un final feliz: "Ten?a que resucitar". La postrer palabra de la biograf?a de Cristo no es un "fracaso", sino "victoria": "Yo he vencido al mundo".

* Y los cristianos, ?en qu? situaci?n nos quedamos? Jes?s dice a sus disc?pulos: "El que quiera venir conmigo, que se niegue a s? mismo, cargue con su cruz y me siga". Los cristianos no somos unos masoquistas que buscamos el dolor por el dolor, ni unos negativistas de nuestras realizaciones. Los cristianos cargamos con la cruz de nuestros deberes, negando nuestros ego?smos e imitando a nuestro jefe, Cristo "el cual no tuvo como bot?n aferrarse a su condici?n divina, sino que se anonad? a s? mismo, tomando forma de siervo, hasta morir en la cruz". Es verdad que esta teolog?a de la cruz choca con la filosof?a del bienestar que priva actualmente del menor esfuerzo, de la comodidad, del placer, del egocentrismo, del poder, del dinero. Basta leer las entrevistas a los famosos para ver la tabla de valores que prevalece en sus respuestas.

* La abnegaci?n cristiana no consiste en cruzarse de brazos ante el dolor propio y ajeno. Los cristianos debemos luchar contra el mal de todas las formas. En primer lugar, no produci?ndolo voluntariamente; despu?s, elimin?ndolo en los dem?s y siempre en s? mismo, siempre que sea moralmente posible. La cruz que los cristianos debemos llevar, sin sacud?rsela de los hombros, es la del cumplimiento de nuestras obligaciones, hasta las ?ltimas consecuencias y aceptar lo irremediable.

Sentirnos que somos cristianos s?lo puede comprenderse desde el amor. Por eso la cruz y la muerte s?lo se pueden aceptar, y hasta abrazar, como expresi?n suprema de amor. Aceptemos la cara y la cruz del Cristo Completo: crucificado por amor y resucitado para siempre. Aceptemos la cara y la cruz de perder la vida y ganar la eternidad.

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
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