Jueves, 05 de abril de 2007
ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi?rcoles, 4 de Abril de 2007,dedicada a meditar sobre el Triduo Santo, que revive la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Cristo.


Queridos hermanos y hermanas:

Mientras concluye el camino cuaresmal, comenzado con el Mi?rcoles de Ceniza, la liturgia del Mi?rcoles Santo nos introduce en el clima dram?tico de los pr?ximos d?as, impregnados por el recuerdo de la pasi?n y de la muerte de Cristo. En la liturgia de hoy el evangelista Mateo presenta a nuestra meditaci?n el breve di?logo que tuvo lugar en el cen?culo entre Jes?s y Judas. ??Soy yo acaso, Rabb???, pregunta el traidor del divino Maestro, que hab?a preanunciado: ?Yo os aseguro que uno de vosotros me entregar?. La respuesta del Se?or es lapidaria: ?S?, t? lo has dicho? (Cf. Mateo 26, 14-25). Por su parte, san Juan concluye la narraci?n del anuncio de la traici?n de Judas con pocas y significativas palabras: ?era de noche? (Juan 13, 30).

Cuando el traidor abandona el Cen?culo, la oscuridad penetra en su coraz?n --es una noche interior--, el desaliento se apodera del esp?ritu de los dem?s disc?pulos --tambi?n ellos penetran en la noche--, mientras las tinieblas del abandono y del odio se adensan alrededor del Hijo del Hombre que se prepara para consumar su sacrificio en la cruz. En los pr?ximos d?as conmemoraremos el enfrentamiento supremo entre la Luz y las Tinieblas, entre la Vida y la Muerte. Tambi?n nosotros tenemos que situarnos en este contexto, conscientes de nuestra ?noche?, de nuestras culpas y responsabilidades, si queremos revivir con provecho espiritual el Misterio pascual, si queremos llegar a la luz del coraz?n, mediante este Misterio, que constituye el fulcro central de nuestra fe.

El inicio del Triduo Pascual es el Jueves Santo, ma?ana. Durante la Misa Crismal, que puede considerarse como el preludio del Triduo Santo, el pastor diocesano y sus m?s cercanos colaboradores, los presb?teros, rodeados por el pueblo de Dios, renuevan las promesas formuladas en el d?a de la ordenaci?n sacerdotal.

A?o tras a?o, es un momento de intensa comuni?n eclesial, que subraya el don del sacerdocio ministerial dejado por Cristo a su Iglesia en la v?spera de su muerte en la cruz. Y para cada sacerdote es un momento conmovedor en esta vigilia de la Pasi?n, en la que el Se?or se nos entreg? a s? mismo, nos dio el sacramento de la Eucarist?a, nos dio el Sacerdocio.

Es un d?a que toca todos nuestros corazones. Luego se bendicen los ?leos para la celebraci?n de los sacramentos: el ?leo de los catec?menos, el ?leo de los enfermos, y el Santo Crisma. En la tarde, al entrar en el Triduo Pascual, la comunidad revive en la misa ?in Cena Domini? lo que sucedi? durante la ?ltima Cena. En el Cen?culo, el Redentor quiso anticipar, en el Sacramento del pan y del vino convertidos en su Cuerpo y en su Sangre, el sacrificio de su vida: anticipa su muerte, entrega libremente su vida, ofrece el don definitivo de s? mismo a la humanidad. Con el lavatorio de los pies, se repite el gesto con el que ?l, al haber amado a los suyos, los am? hasta el extremo (Cf. Juan 13, 1) y dej? a los disc?pulos, como distintivo suyo, este acto de humildad, el amor hasta la muerte Tras la misa ?in Cena Domini?, la liturgia invita a los fieles a permanecer en adoraci?n del Sant?simo Sacramento, reviviendo la agon?a de Jes?s en Getseman?. Y vemos c?mo los disc?pulos durmieron, dejando solo al Se?or. Tambi?n hoy, con frecuencia, nos quedamos dormidos, nosotros, sus disc?pulos. En esta noche sagrada de Getseman?, queremos permanecer en vela, no queremos dejar solo al Se?or en esta hora; de este modo podemos comprender mejor el misterio del Jueves Santo, que engloba el triple y sumo don del Sacerdocio ministerial, de la Eucarist?a y del Mandamiento nuevo del amor (??gape?).

El Viernes Santo, que conmemora los acontecimientos que van desde la condena a muerte hasta la crucifixi?n de Cristo, es una jornada de penitencia, de ayuno, de oraci?n, de participaci?n en la Pasi?n del Se?or. En la hora establecida, la asamblea cristiana vuelve a recorrer, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los gestos lit?rgicos, la historia de la infidelidad humana al designio divino, que sin embargo se realizar? precisamente de este modo, y vuelve a escuchar la narraci?n conmovedora de la Pasi?n dolorosa del Se?or.

Luego dirige al Padre celestial una larga ?oraci?n de los fieles?, que abarca todas las necesidades de la Iglesia y del mundo. La comunidad adora, por tanto, la Cruz y se acerca a la Eucarist?a, consumando las especies sagradas, conservadas de la misa ?in Cena Domini? del d?a precedente. Al comentar el Viernes Santo, san Juan Cris?stomo observa: ?Antes la cruz significaba desprecio, pero hoy es algo venerable, antes era s?mbolo de condena, hoy es esperanza de salvaci?n. Se ha convertido verdaderamente en manantial de bienes infinitos; nos ha liberado del error, ha despejado nuestras tinieblas, nos ha reconciliado con Dios, de enemigos de Dios nos ha hecho sus familiares, de extranjeros nos ha hecho sus vecinos: esta cruz es la destrucci?n de la enemistad, el manantial de la paz, el cofre de nuestro tesoro? (?De cruce et latrone? I, 1, 4).

Para vivir de una manera m?s intensa la Pasi?n del Redentor, la tradici?n cristiana ha dado vida a numerosas manifestaciones de piedad popular, entre las que se encuentran las conocidas procesiones del Viernes Santo, con los sugerentes ritos que se repiten todos los a?os. Pero hay un ejercicio de piedad, el ?Via Crucis?, que nos ofrece durante todo el a?o la posibilidad de imprimir cada vez m?s profundamente en nuestro esp?ritu el misterio de la Cruz, de avanzar con Cristo por este camino y de este modo conformarnos interiormente con ?l. Podr?amos decir que el ?V?a Crucis? nos ense?a, utilizando una expresi?n de san Le?n Magno, a ?contemplar con los ojos del coraz?n de Jes?s crucificado de manera que reconozcamos en su carne nuestra propia carne? (Serm?n 15 sobre la Pasi?n del Se?or). En esto consiste la verdadera sabidur?a del cristianismo, que queremos aprender precisamente en el ?V?a Crucis? del Viernes Santo en el Coliseo.

El S?bado Santo es el d?a en el que la liturgia calla, el d?a del gran silencio, e invita a los cristianos a custodiar un recogimiento interior, con frecuencia dif?cil de cultivar en nuestro tiempo, para prepararnos mejor a la Vigilia Pascual. En muchas comunidades se organizan retiros espirituales y encuentros de oraci?n mariana para unirse a la Madre del Redentor, que espera con trepidante confianza la resurrecci?n del Hijo crucificado.

Por ?ltimo, en la Vigilia Pascual el velo de tristeza que envuelve a la Iglesia por la muerte y la sepultura del Se?or ser? rasgado por el grito de victoria: ?Cristo ha resucitado y ha derrotado para siempre a la muerte! Entonces podremos comprender verdaderamente el misterio de la Cruz y ?c?mo Dios crea prodigios incluso en lo imposible --escribe un autor antiguo-- para que sepamos que s?lo ?l puede hacer lo que quiere: de su muerte procede nuestra vida, de sus llagas nuestra curaci?n, de su ca?da nuestra resurrecci?n, de su descenso nuestro resurgimiento? (?An?nimo Cuartodecimano?).

Animados por una fe m?s s?lida en el coraz?n de la Vigilia Pascual, acogeremos a los nuevos bautizados y renovaremos las promesas de nuestro Bautismo. Experimentaremos as? que la Iglesia est? siempre viva, siempre se rejuvenece, siempre es bella y santa, porque su fundamento es Cristo que, tras haber resucitado, ya no muere nunca m?s.

Queridos hermanos y hermanas: el misterio pascual, que el Triduo Santo nos permitir? revivir, no es s?lo un recuerdo de una realidad pasada, es una realidad actual: tambi?n hoy Cristo vence con su amor el pecado y la muerte. El Mal, en todas sus formas, no tiene la ?ltima palabra. ?El triunfo final es de Cristo, de la verdad y del amor! Si con ?l estamos dispuestos a sufrir y a morir, nos recordar? san Pablo en la Vigilia Pascual, su vida se convierte en nuestra vida (Cf. Romanos 6, 9). En esta certeza se basa y se edifica nuestra existencia cristiana. Al invocar la intercesi?n de Mar?a Sant?sima, quien sigui? a Jes?s por el camino de la Pasi?n y de la Cruz y le abraz? despu?s de su deposici?n, os deseo a todos vosotros que particip?is con fervor en el Triduo Pascual para experimentar la alegr?a de la Pascua junto a todos vuestros seres queridos.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en diez idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Ma?ana, d?a de Jueves Santo, empezamos el triduo pascual. La Iglesia, recordando la ?ltima Cena, contempla y celebra la instituci?n del Sacerdocio ministerial y de la Eucarist?a, as? como el mandamiento nuevo del Amor. Con la Eucarist?a, Cristo anticipa el sacrificio de su vida, don definitivo de s? mismo a toda la humanidad. Con el lavatorio de los pies, el Maestro dej? a sus disc?pulos, como distintivo, el amor que llega hasta la muerte.

El Viernes Santo es un d?a de penitencia, ayuno y oraci?n en que se conmemora la pasi?n y crucifixi?n del Redentor, se adora la Cruz y se recibe la Comuni?n. Para vivir m?s de cerca este misterio de la Salvaci?n, en muchos lugares se celebra el piadoso ejercicio del ?V?a Crucis?, al que estamos invitados a participar. El S?bado Santo, d?a de recogimiento y oraci?n, compa?emos a la Virgen Mar?a en su firme esperanza en la resurrecci?n de su Hijo.

En la Vigilia pascual escucharemos con alegr?a el grito de victoria: ?Cristo ha resucitado y ha vencido para siempre la muerte! El cirio pascual nos recordar? que el Se?or es la luz del mundo que camina en tinieblas. Experimentaremos as? que la Iglesia est? siempre viva, es hermosa y santa, porque est? fundada en Cristo resucitado.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola. En especial, al grupo de estudiantes universitarios del CEU, de Madrid, y de otros colegios de Espa?a. Sobre todo, saludo al numeroso grupo que participa en la UNIV 2007. Queridos j?venes: Os invito a celebrar estos d?as santos, conscientes de que Cristo ha dado su vida por cada uno de nosotros. Despu?s del gesto humilde del lavatorio de los pies, ?l nos dice: ?tambi?n vosotros deb?is lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tambi?n lo hag?is?, es decir, amar a los dem?s c?mo ?l nos ha amado ?Feliz Pascua de resurrecci?n para todos!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:42  | Habla el Papa
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