Viernes, 06 de abril de 2007
05 Abril (ACI).- Durante la Misa Crismal que conmemora la instauraci?n del Orden Sacerdotal celebrada esta ma?ana en la Bas?lica Vaticana, el Papa Benedicto XVI explic? la misi?n del sacerdote a partir de una catequesis sobre los ornamentos lit?rgicos.

Durante la solemne y emotiva Misa en la que participaron cardenales, arzobispos, obispos y presb?teros presentes en Roma; se renovaron las promesas sacerdotales y se bendijeron los santos ?leos.

El Papa comenz? su extensa homil?a recordando al autor ruso Leone Tolstoi, quien narra en un cuento c?mo un pobre pastor ruso ense?? a un rey qui?n era Dios proponi?ndole un cambio de vestidos y ejemplificar as? c?mo Jes?s, siendo Dios, se despoj? de su potestad para hacerse hombre.

?Es esto lo que sucede en el bautismo: nosotros nos revestimos de Cristo, ?l nos entrega sus vestidos pero ?stos no son una cosa externa. Significa que entramos en una comuni?n existencial con ?l, que su ser y el nuestro confluyen y se compenetran mutuamente?, dijo el Pont?fice.

?Esta teolog?a del Bautismo ?continu?- retorna de modo nuevo y con una nueva insistencia en la Ordenaci?n sacerdotal. Como en el Bautismo se realiza un ?cambio de vestidos?, un cambio en el destino, una nueva comuni?n existencial con Cristo, as? tambi?n en el sacerdocio se produce un intercambio: en la administraci?n de los Sacramentos, el sacerdote act?a y habla ahora ?in persona Christi? (en la persona de Cristo)?.

El Santo Padre explic? que as?, en los Sacramentos ?se hace visible de modo dram?tico aquello que el ser sacerdote significa en general; aquello que hemos expresado con nuestro ?Adsum ? aqu? estoy? durante la consagraci?n sacerdotal: estoy aqu? para que t? puedas disponer de m?.

El Papa record? a los sacerdotes del mundo que ?en el momento de la Ordenaci?n sacerdotal, la Iglesia nos ha hecho visible y tangible esa realidad de los ?nuevos vestidos? incluso externamente, mediante el ser revestidos con los ornamentos lit?rgicos. En este gesto externo ella quiere hacernos evidente el evento interior y la tarea que nos viene de ?l: revestirnos de Cristo; entregarnos a ?l como ?l se entreg? a nosotros?.

?Quisiera por tanto, queridos hermanos, explicar este Jueves Santo la esencia del ministerio sacerdotal interpretando los ornamentos lit?rgicos que, precisamente, por su parte, quieren ilustrar qu? cosa significa ?revestirse de Cristo?, hablar y actuar ?in persona Christi??, dijo el Papa.

La vestimenta lit?rgica y el sacerdocio

El Papa abord? la explicaci?n simb?lica de los ornamentos lit?rgicos comenzando por el amito, la tela blanca que los sacerdotes se colocan en primer lugar alrededor de la nuca y el cuello.

?En el pasado, ?ste se colocaba primero en la cabeza como una especie de capucha, convirti?ndose as? en un s?mbolo de la disciplina de los sentidos y del pensamiento necesaria para una justa celebraci?n de la Santa Misa?.

Al respecto, el Pont?fice explic? que ?los pensamientos no deben vagar aqu? y all? detr?s de las preocupaciones y las expectativas del d?a; los sentidos no deben ser atra?dos de aquello que all?, al interior de la Iglesia, casualmente quisiera secuestrar los ojos y los o?dos?. ?Si yo estoy con el Se?or, entonces con mi escucha, mi hablar y mi actuar, atraigo tambi?n a la gente dentro de la comuni?n con ?l?.

Al referirse luego al alba y la estola, el Papa record? que las antiguas oraciones hacen referencia al vestido nuevo que el hijo pr?digo recibi? del padre; y por tanto, ?cuando nos acercamos a la liturgia para actuar en la persona de Cristo nos damos cuenta de cu?n lejos estamos de ?l; cuanta suciedad existe en nuestra propia vida?.

Es precisamente la sangre del cordero, citado en el Apocalipsis, la que ?a pesar de nuestras tinieblas, nos transforma en ?luz en el Se?or?. Al ponernos el alba debemos recordarnos: ?l tambi?n ha sufrido por m?. Es s?lo porque su amor es m?s grande que todos mis pecados, que yo puedo representarlo y ser testigo de su luz?, explic? el Papa.

El Papa explic? luego que el alba tambi?n recuerda ?el vestido del amor? que deben llevar todos aquellos invitados al banquete del Novio, Jesucristo, para poder participar dignamente.

Por eso, se?al? que ?ahora que nos preparamos para la celebraci?n de la Santa Misa, debemos preguntarnos si llevamos el h?bito del amor. Pidamos al Se?or que aleje toda hostilidad de nuestro interior, que nos quite todo sentido de autosuficiencia y que nos revista verdaderamente con las vestiduras del amor, para que seamos personas luminosas y no pertenecientes a las tinieblas?.

Benedicto XVI agreg? luego unas breves palabras sobre la casulla que, seg?n explic?, simboliza el yugo del Se?or. ?Llevar el yugo del Se?or significa ante todo: aprende de ?l. Estar siempre dispuestos a asistir a la escuela de Jes?s. De ?l debemos aprender la peque?ez y la humildad ?la humildad de Dios que se muestra en su ser hombre?, explic?.

?Algunas veces ?concluy? el Pont?fice- quisi?ramos decirle a Jes?s: Se?or, tu yugo no es para nada ligero. M?s bien, es tremendamente pesado en este mundo. Pero al mirarlo a ?l que ha cargado con todo ?que en s? a probado la obediencia, la debilidad, el dolor, toda la oscuridad, entonces todos nuestros lamentos se apagan?.

?Su yugo es el de amar con ?l. Y mientras m?s lo amamos, y con ?l nos convertimos en personas que aman, m?s ligero se vuelve nuestro yugo aparentemente pesado?.

?Oremos para que nos ayude a ser junto con ?l personas que aman, para experimentar as? siempre m?s cu?n bello es portar su yugo?, concluy? el Papa.

(Estamos cosntruyendo un templo)
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