Viernes, 06 de abril de 2007
HOMILIA de difuntos
en Semana Santa - Mi?rcoles Santo


La Semana Santa nos est? invitando a cobijarnos a la sombra de la cruz de Jes?s para poder disfrutar de sus primeros frutos, que son el perd?n y la luz. S?, amigos, bajo la ?spera corteza de la cruz se esconde la Vida y, por eso, no tenemos motivos para desesperarnos por la muerte de Jos?.
Desde el momento en que Jes?s tom? la cruz sobre sus hombros para llevarla hasta el Calvario; cuando somos humillados o cuando una enfermedad grave nos condena a muerte o cuando morimos, no estamos solos, pues Jes?s se hace el encontradizo de mil maneras para decimos que ?l est? sosteniendo el peso de nuestras cruces.

En nosotros se cumplen las palabras de la primera lectura: "El Se?or me ayuda, por eso soportaba los ultrajes ... sabiendo que no quedar?a defraudado... Mi defensor est? cerca, ?qui?n me va a acusar? ... Sabed que me est? ayudando el Se?or, ?qui?n me va a condenar?".
"Todo se ha cumplido". La ?ltima palabra de Jes?s fue dejarse acabar, agotado del peso de la misi?n. Mucha gente dir?a: " Morir tan joven. ?Qu? pena!" Pero la muerte es pena cuando no se ha cumplido la misi?n. Pero "si ha llegado la hora" y "todo est? cumplido" uno puede irse de este mundo con la cabeza bien alta.

Es el caso de N. que supo esperar a morir cuando tuvo a su esposa N. y a todos sus hijos reunidos junto a ?l, aunque ?l no se diera cuenta. As?, rodeado del cari?o de los suyos, ya no era necesario esperar a m?s.

Cuando uno ha terminado una jornada de trabajo penosa, se relaja, descansa y llega la calma. El "Todo se ha cumplido" suena a paz, a descanso merecido.

Hoy es un d?a muy hermoso para ti, N. y para vosotros los hijos y familiares de N., porque es un d?a para agradecer a Dios todo lo que Jos? ha supuesto para vosotros en vuestra vida. La historia de una vida no se mide s?lo por los fallos, sino por los deseos profundos, por los desvelos y preocupaciones, por la meta.

Por eso, como os dec?a al principio, nos cobijamos a la sombra de la cruz de Jes?s, para que sus brazos totalmente abiertos puedan llenar la vida de N. de su perd?n y de su gloria. La cruz de Jes?s es inseparable de su Resurrecci?n, que es la consecuencia y el final supremo.


Publicado por verdenaranja @ 0:38  | Homil?as
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