S?bado, 07 de abril de 2007
D?a 7 de Abril. S?bado.
Vigilia Pascual en la Noche Santa



Una vida gloriosa tambi?n para los hombres



Hemos terminado de conmemorar un a?o m?s y de vivir los acontecimientos de la Pasi?n y muerte de Nuestro Se?or Jesucristo. El hero?smo de la caridad de Jes?s, Dios y hombre, queda patente ante sus disc?pulos durante la ?ltima a Cena. Un amor de Dios a los hombres m?s all? de toda comprensi?n humana. Por los ojos les entr? a los Ap?stoles que vino a servir, cuando realiz? por ellos que la tarea de lavarles los pies propia de los siervos. Pero no pod?an hacerse cargo ?tampoco nosotros ahora? del amor que supone entregarse ?l mismo: con su cuerpo, con su sangre, con su alma y con su divinidad, como alimento para todas las generaciones. As? lo hab?a anunciado poco tiempo antes en la sinagoga de Cafarna?n, ante el esc?ndalo de la mayor?a de sus oyentes. Sin embargo, nuestro Salvador fue intransigente: En verdad, en verdad os digo que si no com?is la carne del Hijo del Hombre y no beb?is su sangre, no tendr?is vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitar? en el ?ltimo d?a. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m? y yo en ?l, les asegur?.

No tenemos los cristianos, por consiguiente, ninguna duda de que la vida que espera Dios de nosotros por Jesucristo no puede ser solamente una vida humana de obras perfectas, por el intento tal vez de imitar la conducta de Jes?s. ?Tendr?a acaso el hombre con sus solas fuerzas, por perfectas e ins?litas que fueran, la capacidad de trascender hasta la divinidad? Pues en ese ?mbito nos quiere Dios desde el principio como hijos por Jesucristo: Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio la potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios. As? se expresa san Juan al comienzo de su evangelio, en una p?gina gloriosa, s?ntesis insuperable de la realidad de Jesucristo y el sentido genuino de la vida de los hombres.

Los hombres solos no somos capaces de llegar hasta donde Dios espera, por mucha que sea nuestra perfecci?n e incansable nuestro empe?o. Pero Jesucristo no deja en todo caso de exigir y el ideal cristiano se presenta como la ilusi?n de quienes est?n dispuestos a llevar una vida esforzada hasta el mayor sacrificio. Una vida, pues, que podr?amos calificar de heroica e imposible. ?Acaso no es as?, como sustra?da ya de este mundo, la vida de Jes?s resucitado? La vida de Jes?s de Nazaret que a partir de esta noche, contemplamos se presenta, en efecto, a los ojos humanos como un extraordinario e incomprensible prodigio. Tan sorprendente que, aunque lo hab?a advertido con tiempo, al saber de la Resurrecci?n, las mujeres salieron y huyeron del sepulcro, pues estaban sobrecogidas de temblor y fuera de s?. Y no dijeron nada a nadie, porque estaban atemorizadas, explica san Marcos. Una reacci?n, sin embargo, podr?amos decir, natural. Una vez m?s el proyecto de Dios nos resulta demasiado grandioso como para aceptarlo sin m?s.

El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matar?n, pero al tercer d?a resucitar?. Las palabras de Jes?s parecen inequ?vocas, pero no sabemos si resultaron a sus disc?pulos m?s alejadas de su capacidad de comprender porque anunciaban la muerte de Jes?s o su Resurrecci?n. En todo caso, nos dicen los evangelistas que ellos no comprendieron nada de esto: era ?ste un lenguaje que les resultaba incomprensible, y no entend?an las cosas que dec?a. (...) Y se pusieron muy tristes (...) y tem?an preguntarle. La Resurrecci?n del Maestro hab?a quedado en sus mentes como un misterio casi olvidado. Hizo falta la innegable realidad del sepulcro vac?o, como lo encontraron en la ma?ana del domingo, para que despertara en ellos y aceptaran el incompresible misterio de la vida resucitada que les hab?a sido anunciado.

??Por qu? busc?is entre los muertos al que est? vivo? No est? aqu?, sino que ha resucitado; recordad c?mo os habl? cuando a?n estaba en Galilea diciendo que conven?a que el Hijo del Hombre fuera entregado en manos de hombres pecadores, y fuera crucificado y resucitase al tercer d?a.
Entonces ellas se acordaron de sus palabras. Y al regresar del sepulcro anunciaron todo esto a los once y a todos los dem?s
. As? se expresaba san Lucas. Y san Juan, protagonista perplejo de lo que la Magdalena anunciaba, cuenta que entonces entr? tambi?n el otro disc?pulo ?el proio Juan? que hab?a llegado antes al sepulcro, vio y crey?. No entend?an a?n la Escritura seg?n la cual era preciso que resucitara de entre los muertos.

El Ap?stol manifiesta por extenso a los primeros fieles de Corinto la tremenda relevancia que tiene para el cristiano de la Resurrecci?n de Jes?s. Basten ahora estas palabras suyas: Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de los que mueren. Porque como por un hombre vino la muerte, tambi?n por un hombre la resurrecci?n de los muertos. Y as? como en Ad?n todos mueren, as? tambi?n en Cristo todos ser?n vivificados. Tambi?n hay, por consiguiente, para el hombre una vida resucitada.

?C?mo, si no, podr?an cumplirse en nosotros tantas promesas del mismo Cristo? Recordemos ahora tan s?lo una, en aquellos momentos ?ltimos, entra?ables, de Jes?s con sus disc?pulos, la v?spera de su Pasi?n: No se turbe vuestro coraz?n. Cre?is en Dios, creed tambi?n en m?. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ?os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendr? y os llevar? junto a m?, para que, donde yo estoy, est?is tambi?n vosotros. Y adonde yo voy, ya sab?is el camino.

Llenos de gratitud, mientras contemplamos el mundo y la vida con los ojos de la fe, por encima de estas realidades de ahora, hacemos el prop?sito de buscar una raz?n trascendente, unidos a la Madre de Dios ??Bienaventurada porque has cre?do!? en cada cosa que nos ocupe en la vida.






Publicado por verdenaranja @ 18:05  | Espiritualidad
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