Domingo, 08 de abril de 2007
Art?culo publicado en el programa de Semana Santa de la Villa de Los Realejos, escrito por David Mart?n L?pez.

Arquitectura contextualizada y
Semana Santa: Los Calvarios en
Los Realejos


Las manifestaciones religiosas de la Semana Santa en cualquier lugar cristiano desde la ?poca moderna suelen tener siempre dos escenarios importantes: el templo y la calle, la interiorizaci?n y la exteriorizaci?n del culto-. De este modo, cualquier municipio o poblaci?n sirve as? como espacio arquitect?nico y teatral para la recreaci?n de los valores catequ?ticos de la Pasi?n, Muerte Resurrecci?n de Cristo.

Esto, una cuesti?n que a priori resulta -incluso- l?gica y anecd?tica, no deja de tener una importancia inusitada en Canarias, y concretamente en Tenerife. Precisamente el Calvario responde a unas caracter?sticas hist?ricas y culturales, que lo hacen merecedor s? se quiere de ciertos resabios de vernaculidad. En verdad, tanto en poblaciones canarias, como en andaluzas y portuguesas, es frecuente localizar estas peculiares producciones arquitect?nico-religiosas , con escasos referentes en Castilla'.

As?, el conjunto de un Calvario -su arquitectura y urbanismo- se convierte en un escenario, que s? bien no se crea ex profeso para la ocasi?n, s? tiene como momento especial la la Cuaresma, Semana Santa y, concretamente el viernes Santo, algo que de manera importante acontece en Los Realejos, municipio que cuenta con cinco calvarios en su extensa geograf?a2.

E1 Dr. Gerardo Fuentes P?rez ha dejado numerosas reflexiones en torno al Calvario, como f?rmula arquitect?nica y concepto religioso e idiosincr?sico de muchos lugares de Canarias propio de la evoluci?n de la piedad popular3. Al respecto, considera que ?dentro del aparato art?stico de la Semana Santa nos encontramos con dos importantes manifestaciones: E1 Calvario y el v?a Crucis?4.

Las estaciones, partiendo de las parroquias de ,Santiago Ap?stol o La Concepci?n, terminaban siempre en el Calvario, que, en los casos realejeros, no suelen situarse estrictamente sobre un promontorio debido a la complejidad orogr?fica de las dos poblaciones, cuesti?n que s? se aprecia inicialmente en Icod de Los vinos. No obstante, para subsanar dicha realidad, el Calvario se emplazaba en un peque?o altozano seudo artificial -inicialmente tal vez un muro en el que se adosaban tres cruces, y con posterioridad constituyendo un per?metro almenado como el de San Lu?s de Santa ?rsula-, que, en el caso de San Vicente, se adecentar?a con ajardinamientos y ya entrado el siglo XIX se crea una capilla En esta se incorporaba el front?n triangular que dignificaba la capilla la palabra G?lgota, inscrita sobre un tondo.

El caso concreto del Calvario de San Vicente en Los Realejos, constituye -junto al de San L?zaro de La Laguna y el de San Lu?s de Santa Ursula- uno de los ejemplos m?s interesantes de Calvarios existentes en Canarias, tanto por su emplazamiento en un altozano junto al Camino Real5. Su origen, no obstante, se encuentra vinculado a al escribano Juan de Jordejuela6, Regidor de. Tenerife, nieto de uno de los conquistadores cercanos a Alonso Fern?ndez de Lugo Jorge Grim?n El Borgo??s7. Este calvario nace con car?cter privado al lado de la ermita de ,San Vicente, dentro de finca del Regidor, con un muro apiramidado donde se encontraban las tres cruces.

El Dr. Jim?nez Fuentes se?ala que varios vecinos de Realejo de Abajo solicitaron en 1860 el arco de canter?a de la fachada de la venerable Orden Tercera de la poblaci?n, cenobio que se encontraba ya desamortizado.Para ello se cre? una comisi?n en el Calvario. Sin embargo nunca se llegar?a a sustituir, siendo un arco de madera el que se ubicar?a en el recinto9.

Corno se ha advertido en numerosas ocasiones dicha se luci?n est? en consonancia directa con las necesidades espirituales del Archipi?lago, principalmente debido al auge de 1a comunidad franciscana; principal promotora del v?a Crucis de Canarias, a la que no es ajena especialmente el municipio de Los Realejos donde la importancia de los franciscanos s hace patente desde la fundaci?n en 1610 del convento de Santa Luc?a M?rtir10. Ya desde 1601 exist?a el deseo por parte de los beneficiados de las parroquias de los dos n?cleos urbanos de Los Realejos de establecer entre ambos municipios -Realejo de Arriba y Realejo de Abajo- un convento de franciscanos que supliera as? las necesidades espirituales de la feligres?a local. El emplazamiento del convento tomar?a como partida una ermita preexistente entre las dos poblaciones, la referida ermita de Santa Luc?a M?rtir11.

E1 Calvario, por tanto, era parte fundamental de las ce1ebrac?ones religiosas que, acostumbraban a realizar v?a Crucis penitenciales en el entramado urbano durante la Semana Santa, en muchas ocasiones a iniciativa de las comunidades franciscanas en el Valle de La Orotava, que desde un primer momento estuvieron atentos a los valores testimoniales de la pasi?n de Cristo. Para tal objeto necesitaban, normalmente, crear un lugar adecuado en las afueras de la poblaci?n que, a modo de G?lgota particular y local, recordara el lugar de la muerte de Cristo.

Normalmente, en las islas podemos encontrarnos variantes dentro de la misma tipolog?a. Calvarios dentro de los Cementerios construidos en el siglo XIX o anexos a ellos -es el caso de San Juan de la Rambla-, en los extremos de la poblaci?n -San Vicente en Los Realejos, San Isidro en La Orotava-, insertos en la misma, aunque cercanos al extrarradio -Puerto de la Cruz, Tacoronte-; o bien, llegando, incluso, a ser un itinerario de V?a Crucis circular en torno a la parroquia, de tal modo que la primera y la ?ltima estaci?n se encuentran en las propias paredes exteriores laterales del templo -Tijarafe, Los Llanos de Ar?dane-.

E1 interesante testimonio gr?fico de Alfred Diston, en una acuarela de la primera mitad del siglo XIX, pone de manifiesto la ubicaci?n exacta del Calvario de la parroquia de Santiago Ap?stol, situado junto a la ermita de San Benito Abad, en direcci?n a La Zamora -en la actual carretera general-.El Dr. Fuentes P?rez se?ala el car?cter sencillo de esta tipolog?a, calvario externo con muro blanco en el que se adosan las tres cruces, hasta 1869, cuando se crea el recinto como capilla cerrada, rematada por un dintel curvo, apoyado a una prominente moldura a modo de cornisa12.
Estas experiencias de cerramientos clasicistas de ambos calvarios podemos insertarlas en un movimiento est?tico que se produc?a en Canarias con la llegada de Manuel de Ora?, quien estaba en 1858 tambi?n reformando un calvario, el de la ciudad de San Crist?bal de La Laguna. Como advertimos recientemente, las peque?as revoluciones urban?sticas de un edificio o recinto singular, como un calvario, suelen partir la individualidad del objeto arquitect?nico descontextualizado -sin comprender en demas?a el entorno donde se ubicar?- para relacionarlo luego con su alrededor en absoluta armon?a.

E1 hecho consciente de esta f?rmula aplicada a la singularidad -desde la ?poca de Brunellesch?-, permite imprimir la coherencia al espacio que nos plantean calvarios hist?ricos como el de San Vicente o San benito. Ser?a en ese caso donde radica la genialidad y excepcionalidad de algunos de estos espacios. Aldo Rossi se?ala que la historia de la arquitectura se ha caracterizado por la individualidad de los hechos urbanos, el valor del locus.

Desde 1 860 hay constancia que se realizaba el Viernes Santo una funci?n con serm?n en el Calvario de San Vicente. De hecho, en esta capilla se encuentra la venerada imagen del Santo Cristo del Calvario. Dicha escultura tiene los brazos articulados para las celebraciones del Descendimiento, pues ha conservado junto a la techumbre el entramado de hierros por donde se hac?a deslizar el sudario para la escenificaci?n del Desenclavo y Descendimiento de Cristo14.

El escenario sigue vivo cumpliendo las funciones inherentes al discurso constructivo al llegara este emplazamiento cada Vienes Santo, puesto fue en ?l se pronuncia el Serm?n de las Siete Palabras, concluyendo el V?a Crucis penitencial desde la parroquia de Nuestra Se?ora de La Concepci?n, acto en el que se acompa?a al Cristo de la Redenci?n15.

Alfred D?ston, Vick? Penfold16 o Francisco Bonn?n Guer?n17 han plasmado los calvarios en sus realizaciones pict?ricas -Calvario del Realejo Alto, Calvario de Tacoronte y Calvario de San Vicente o Realejo Bajo respectivamente-, que junto a documentos fotogr?ficos y testimonios literarios como el de Olivia Sto18" forman un ampl?o patrimonio cultural.

La historia de sacros lugares como los Calvarios de Los Realejos nos hace pensar en la percepci?n del espacio sagrado y su imbricaci?n con el medio natural, en su el urbanismo primigenio, que lo dota de significado Incluso topon?mico hasta nuestros d?as. Estos lugares, en ocasiones, sobrepasan como se?ala el Dr. Sorroche Cuerva, ?las barreras de lo meramente local, para aspirar a convertirse en puntualizaciones ordenadoras del espacio a un nivel m?s extenso?19.

David Mart?n L?pez

Departamento de Historia del Arte, Universidad de Granada


Notas:

1 Cfr. Miguel ?ngel SORROCHE CUERVA: ?Arquitectura religiosa popular en la provincia de Granada (II). Ermitas, capillas, hornacinas y v?a crucis? en Cuadernos de Arte, n? 34. Granada, Universidad de Granada, 2003, pp. 145-158 y David MARTIIN L?PEZ: ?Los pen?ltimos reinos y la cruz? en Consolaci?n, n? 12. Granada, 2005, pp. 7-10.
2 Gerardo FUENTES P?REZ: ?Los Calvarios? en Semana Santa de Los Realejos. Tenerife, Excmo. Ayuntamiento de Los Realejos, 2003, pp. 145-150.
3 Adem?s de la obra anteriormente citada, cfr. Gerardo FUENTES P?REZ: ?Los Calvarios de Abona. Arte y Piedad? en Actas I Jornadas de Historia del Sur de Tenerife. Tenerife, Excmo. Ayuntamiento de Abona, 1999.
4 Gerardo FUENTES P?REZ: ?Los Calvarios? en Semana Santa de Los Realejos. Tenerife, Excmo. Ayuntamiento de Los Realejos, 2003, p. 140.
Cristo de la Redenci?n-Parroquia de la Concepci?n.
5 Iden, p. 145.
6 Fallecido en 1622.
7 Jos? Ces?reo LOPEZ PLASENCIA: ?A prop?sito del V Centenario de San Pedro de Alc?ntara (1499-1999). La advocaci?n mariana de Los Afligidos y los franciscanos descalzos de Santa Luc?a en la historia de la Villa de Los Realejos? en Revista de Historia, n? 100. Tenerife, Universidad de La Laguna, 2000, pp. 146-147.

8. Gerardo FUENTES P?REZ: op. cit., pp. 146-145.

9 Jos? Ces?reo L?PEZ PLASENCIA: op. cit. p. 147.

10 AAVV: ?El Calvario y su Cristo? en AAVV, San Vicente en la historia y el arte de Los Realejos. Tenerife, Excmo. Ayuntamiento de Los Realejos, 2002. p. 52. Experiencias similares se proyectaron en el Puerto de la Cruz a iniciativa de los franciscanos, cfr. Eduardo ZALBA GONZ?LEZ: El Calvario y su Hermandad en el Puerto de la Cruz, in?dito.

11 Jos? Ces?reo L?PEZ PLASENCIA: op. cit., p. 129.
Crucificado.
12 Gerardo FUENTES P?REZ: op. cit., pp. 148-149.

13 David MART?N L?PEZ: ?El Calvario de San L?zaro de La Laguna, inicio de una modernidad est?tica? en el libro sobre la historia e iconograf?a de la cruz en la Semana Santa de La Laguna, en prensa, 2007.

14 AAVV: op. cit., p. 59.

15 ?dem. p.57.

16 Interesante linograbado sin fechar. Alvaro RUIZ RODRIGUEZ: Vicki Penfold, Biblioteca de Artistas Canarios, vol. 45. Tenerife, Gobierno de Canarias. 2006. p. 145.

17 Conservado en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Cfr. Carmen GONZ?LEZ COSS?O: Bonn?n, Biblioteca de Artistas Canarios, vol. 17, Gobierno de Canarias, 1993. p. 67.
18 Al respecto del Calvario de San L?zaro de La Laguna y su V?a Crucis cfr. Olivia M. SroyE: Tenerife r sus seis sat?lites, tomo 1. Gran Canaria. Ediciones Cabildo de Gran Canaria. 1995, p. 65.

19 Miguel Angel Sorroche Cuerva: op. cit.. p. 147.

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