Mi?rcoles, 11 de abril de 2007
VATICANO - AVE MARIA a cargo de don Luciano Alimandi - La Semana Santa del cristiano

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En el segundo aniversario del tr?nsito de Juan Pablo II, el pasado 2 de abril, el Evangelio del Lunes Santo nos deten?a en Betania, lugar predilecto del Se?or Jes?s porque ah? viv?a su amigo L?zaro con las hermanas Mar?a y Marta, que acog?an las ense?anzas del Maestro sin pensar en los propios intereses.
Con emoci?n el Santo Padre Benedicto XVI coment? el intenso pasaje de Juan recordando la inolvidable figura del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Misa celebrada por su sufragio: ?El segundo aniversario del tr?nsito de este amado Pont?fice coincide en un contexto propicio para el recogimiento y la oraci?n: ? la Liturgia nos hace revivir los ?ltimos d?as de la vida terrena del Se?or Jes?s. Hoy nos conduce a Betania, donde, ?seis d?as antes de Pascua? - como anota el evangelista Juan- L?zaro, Marta y Mar?a ofrecieron una cena al Maestro? Hay un gesto en este pasaje evang?lico, que llama nuestra atenci?n y que tambi?n hoy d?a habla en modo particular a nuestros corazones: Mar?a de Betania, en un determinado momento, ?tomando una libra de perfume de nardo puro, muy precioso, ungi? los pies de Jes?s y los sec? con sus cabellos?. (Jn 12,3). Es uno de aquellos detalles de la vida de Jes?s que san Juan recoge en la memoria de su coraz?n y que contiene una inacabable carga expresiva. Este habla del amor por Cristo, un amor sobreabundante, prodigio, como aqu?l perfume ?muy precioso? derramado sobre sus pies. Un hecho que sintom?ticamente escandaliz? a Judas Iscariote: la l?gica del amor que se encuentra con la del inter?s?.
Sobre este potente testimonio de fe y de amor de Mar?a, el Santo Padre hizo referencia al ejemplo de Juan Pablo II, afirmando que: ?el ?perfume? de su amor ?llen? toda la casa? (Jn 12, 3), es decir toda la Iglesia? El intenso y fructuoso ministerio pastoral, el calvario de la agon?a y la serena muerte del amado Papa, hicieron conocer a los hombres de nuestro tiempo que Jesucristo era verdaderamente su ?todo?? (Benedicto XVI, 2 abril 2007).
Estas palabras del Santo Padre sobre su amado Predecesor, tan impregnadas de verdad, tocan el coraz?n y alientan a imitar el ejemplo de los testigos de Dios, que han hecho de su vida un don completo, sin reservas y desinteresado, al Salvador. Para poderse ?derramar?, como el perfume de Betania, nuestro amor primero debe salgar la barrera del ?ego?, salir de todo esquema de c?lculo, de toda hip?tesis de inter?s personal. Solo as? el amor se convertir? en un amor desinteresado que no antepone nada al amor de Cristo. Amar a Dios por Dios es la l?gica de Jes?s y de sus aut?nticos disc?pulos que, para seguirlo, dejan todo para que solo Dios sea el ?todo? de su vida. No es un camino f?cil, sobre todo al inicio, cuando uno enfrente la l?gica, tan enraizada en nosotros, del propio inter?s, l?gica prioritaria del vivir de hoy.
Mar?a de Betania, como Juan Pablo II, muestran a todos que vale verdaderamente la pena dedicarse totalmente al Se?or Jes?s; no ceder a la trampa de los ?c?lculos? interesados, de la l?gica humana, sino convertirse a la l?gica de Dios. Nuestra vida deber?a desplegarse a la luz de la ?Semana Santa?, no deber?a dejar el ?horizonte salv?fico? de este tiempo, en el cual el Se?or se ofrece a nosotros y nosotros a ?l. Demasiadas veces, lamentablemente, nuestra cotidianeidad nos deja tomar tantas cosas in?tiles, olvidando que cada d?a nos es donado para la santidad, para ser ?perfume? de Cristo. Solo si permanecemos en ?l esto ser? posible.
Es una gran gracia poder vivir cada semana en modo ?santo?, sin olvidar que este es el proyecto de Dios: ?por cuanto nos ha elegido en ?l antes de la fundaci?n del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligi?ndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, seg?n el benepl?cito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agraci? en el Amado. En ?l tenemos por medio de su sangre la redenci?n, el perd?n de los delitos, seg?n la riqueza de su gracia? (Ef. 1, 4-7). Permanecer en la Semana Santa significa imitar a la Virgen Mar?a que siempre ha seguido a su Hijo. Juan Pablo II, totalmente consagrado a la Virgen, fue el ?perfume de Cristo? para el mundo. Es esta la Madre que el Siervo de Dios mir? constantemente, innumerables veces le suplic? y la alab?, sobre todo, la am? como se ama a una madre: ?Madre m?a desde siempre?, dijo el 13 de mayo de 1991 en F?tima, destacando justamente la relaci?n que cada uno debe tener con Ella.

A Mar?a, Madre de los dolores, queremos confiar nuestra vida, nuestra ?Semana Santa?, para aprender a derramar el aceite a?n no derramado, para amar el Amor que no es amado, para decir desde lo profundo del alma ?Totus tuus ego sum?. (Agencia Fides 4/4/2007; l?neas 55, palabras 843)


Publicado por verdenaranja @ 23:42  | Espiritualidad
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