Jueves, 12 de abril de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, publicado en EL D?A, mi?rcoles 11 de Abril de 2007, en la secci?n CRITERIOS, bajo el ep?grafe general "Luz en el camino".

Se cumplieron dos a?os


EL PASADO 2 DE ABRIL, de la muerte Juan Pablo II. Esta fecha quedar? marcada por los miles de personas que le recordar?n siempre en la conversaci?n familiar, pol?tica y en los m?s diversos medios de comunicaci?n social. Las primeras palabras de su Pontificado fueron todo un programa de vida para s? mismo y para toda la humanidad: "No teng?is miedo, abrid las puertas a Cristo". El eco de esta llamada fue el testimonio de toda su vida pontifical en decir las cosas que ten?a que manifestar, con tenacidad, valent?a y decisi?n; sobre todo, cuando se trataba de defender la dignidad de la persona humana frente al totalitarismo de la justicia sin libertad. Para este gran Papa, todos los seres humanos eran importantes por s? mismos. A todos acog?a con respeto y con amor. Qu? maravillosos testimonios contempl?bamos de esta realidad en todos sus viajes y visitas a los enfermos, ni?os, j?venes, adultos, ancianos; obreros, profesionales, pol?ticos y empresarios. ?De d?nde sacaba tantas energ?as para una tarea apost?lica tan viva y permanente como ?sta? Sencillamente porque era un hombre enamorado de Dios, que viv?a de Dios. Esto fue todo.

Con este esp?ritu asumi?, y con no menos tenacidad y valent?a, la suprema responsabilidad trataba de guiar, sostener y regir la Iglesia en unos momentos de especial tensi?n interior, cuando a?n se debat?an dos acentuaciones del Concilio Vaticano II: Por una parte. el nuevo comienzo del cristianismo en ruptura con lo anterior, que constitu?a, por otra parte, como una reforma en continuidad con la tradici?n y sus fuentes originarias. Su elecci?n manifest? la voluntad de poner al frente de la Iglesia a un hombre con experiencia de la modernidad, a la vez con experiencia de una fe vivida, en fidelidad te?rica y decisi?n pr?ctica. Tambi?n, un hombre formado en la cultura centroeuropea y con la experiencia de los pa?ses del Este, con lo que el marxismo te?rico, el socialismo real y un ate?smo consecuente que tanto significaba y sigue significando para el hombre y la sociedad.

Toda esta alta cultura y su entrega total a los designios de Dios le lleva a la confianza del ser humano en todas sus situaciones. A ?l se acerca con su primera enc?clica program?tica "Redentor hominis", en ella formulaba su lema como Papa y marcaba el programa para todos: "El hombre es el camino para la Iglesia". ?sta debe avanzar por los montes y laderas por los que los hombres avanzan, luchan, y viven y mueren. De ah? naci? su pasi?n por entrar en contacto con todos: naciones, reg?menes, religiones, minor?as cercanas o lejanas. Este es el sentido de sus viajes: llegar a los recodos m?s extra?os para ver el rostro de cada grupo humano diferenciado. Para todos es el Evangelio y en el Evangelio tienen que aprender, a su vez, todos, porque en cada ser humano se revela algo de Cristo. Por eso, la frase que m?s ha citado en sus discursos y textos est? tomada del Concilio Vaticano II: "Cristo se ha unido en cierto modo con cada hombre. Trabaj? con manos de hombre, pens? con inteligencia de hombre, obr? con voluntad de hombre, am? con coraz?n de hombre" (Const. Gaudium et spes,22).

El Pontificado de Juan Pablo II, alcanz? un extraordinario prestigio en todo el mundo. M?s de 160 pa?ses mantinen relaciones diplom?ticas con la Santa Sede, pr?cticamente, con la totalidad de los Estados, excepto la China Popular. Por otra parte la ense?anza de este Papa de la persona humana, contra la cultura de muerte y de la dignidad humana, frente a todas las opresiones y servidumbres contempor?neas. Y si hubiera que se?alar algunos temas sobre los que ha incidido especialmente su ense?anza pontificia, ?stos ser?an sin duda la defensa de la vida, contra la cultura de la muerte, y de la dignidad de la persona humana, frente a todas las opresiones y servidumbres contempor?neas. La enc?clica "El esplendor de la verdad", acerca de la doctrina moral de la Iglesia (6-VIII-1993), la titula "Evangelio de la vida", sobre el valor y el car?cter inviolable de la vida humana (25-III-1995). Las tres enc?clicas sociales y las cartas a las familias (2-II-1994) y las mujeres (10-VII-1995), figuran entre los documentos m?s representativos de la acci?n magistral de este gran Papa, Pastor y Maestro para toda la Humanidad. Esta imagen que permanece en la memoria de todos, est? vinculada con la lecci?n de amor y de sacrificio personal que supo impartir con el ejemplo, particularmente durante su ?ltima enfermedad.

Estas notas, adem?s de otras muchas, son las que constituyeronn su mensaje envang?lico, como el ?nico y verdadero programa de vida, y la ?nica propuesta alternativa a la insatisfacci?n y superficialidad del mundo que estamos atravesando. Vivir as?, de acuerdo con el Evangelio, afirmaba siempre, es un "reto para los hombres y mujeres de todos los tiempos" y con m?s apremio en un mundo como el actual, "que parece haber perdido su propia identidad porque no se da cuenta ya de haber sido generado en el amor de Dios.

* Capell?n de la Cl?nica

S. Juan de Dios.
Publicado por verdenaranja @ 0:14  | Art?culos de inter?s
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