S?bado, 14 de abril de 2007
Mensaje Pastoral de los obispos de la Provincia Eclesi?stica de Hidalgo con motivo de la Pascua sobre el valor y la defensa de la vida

?La Pascua es el triunfo de la Vida sobre la Muerte?



Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

(Secuencia de Pascua)


En la Pascua celebramos el triunfo de Cristo resucitado sobre la muerte; es por ello necesario reafirmar el valor de la vida humana y por lo tanto, nos oponemos a lo que la Iglesia y los Papas han llamado ?cultura de la muerte?.

Una de las manifestaciones m?s frecuentes de esta ?cultura de la muerte? es el favorecer o facilitar el aborto, que es la muerte de una persona inocente e indefensa; se trata de un acto que quita las acciones que protegen el derecho de esa persona todav?a no nacida a la vida, que le quieren arrancar el derecho fundamental a la vida. Cualquier acci?n que prive de la vida a una persona aun no nacida, es un homicidio.

En torno a esto, numerosas voces del episcopado universal, y en particular de los obispos de M?xico, se han ido uniendo en manifestar la orientaci?n pastoral que ahora hacemos nuestra, y por eso en bastantes momentos aprovechamos y subrayamos la coincidencia con este sentir de los hermanos del episcopado.

En los ?ltimos d?as, sobre todo a trav?s de los medios de comunicaci?n, hemos sido testigos de iniciativas que buscan despenalizar el aborto en el pa?s, se trata de una lucha que busca arrebatar el derecho a la vida de personas inocentes, para lo cual se lanzan argumentos que pueden aparecer justificados, pero que cuando se les analizan serenamente, resultan poco fundamentados. Ante esas circunstancias consideramos necesario realizar unas precisiones que podr?n iluminar nuestro juicio y reafirmar nuestra fe, la cual siempre ha defendido el valor de la vida.

?ltimamente el tema de la despenalizaci?n del aborto nos ha hecho escuchar muchas voces que quieren callar a la Iglesia, considerando que no tiene porque intervenir en este tema, que es retr?grada y que poco se preocupa por la vida de las mujeres. Piensan que defender la vida de los no nacidos es una intromisi?n pol?tica. ?Qu? equivocados est?n!

Tampoco se trata de una cuesti?n de democracia, pues hay derechos de toda persona humana que deben ser reconocidos y respetados por la sociedad y las autoridades, ya que tales derechos son inalienables e imprescindibles, y no est?n subordinados ni a los individuos, ni a los padres, y tampoco son una concesi?n de la sociedad o del Estado: simple y sencillamente pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona. (Cfr. Instr. Donum Vitae no. 3; Catecismo de la Iglesia Cat?lica no. 2273).

Entre los argumentos que presentan mencionan que la salud de las mujeres corre riesgo, pues la pr?ctica del aborto en lugares clandestinos pone en grave peligro a quienes tienen que recurrir a esos medios, sobre todo las mujeres m?s pobres. Piensan que nuestra oposici?n a quitar la vida a los no nacidos constituye un ataque a la salud de las mujeres; si eso fuera cierto, nosotros mismos nos estar?amos contradiciendo. La Iglesia no s?lo vela por la salud de los no nacidos, por supuesto que tambi?n se preocupa por la salud de las mujeres de cualquier edad y condici?n social.

Algunos alegan el n?mero de semanas a partir de las cuales el nuevo ser puede ser considerado como persona, nosotros afirmamos que a partir del momento de la concepci?n viene a la vida un nuevo ser a quien debemos cuidar y defender. El mismo C?digo Civil del Distrito Federal, en su art?culo 22 reconoce que: ?Desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protecci?n de la ley y se le tiene por nacido?.

Pero debe quedar en claro que no se puede defender una vida, la de la mujer, quitando la vida a un ser inocente e indefenso. Ambos tienen el mismo derecho de vivir, y es un derecho que nadie puede arrebatar, menos ejercer.

Se trata de armonizar ambos derechos, tanto el de la mujer como el del ni?o no nacido, tenemos que velar por el bien de ambos; y no se trata de imponer una visi?n particular, un punto de vista religioso; se trata de una cuesti?n natural, de un derecho que todos tenemos y que por lo mismo todos debemos defender y tutelar. Es una visi?n ?tica y moral que habr? de poner el fundamento y el soporte a toda la actividad humana. Por tanto, la negativa al aborto no es una cuesti?n de fe, ni de mera consideraci?n sentimental o compasiva, es cuesti?n humana y antropol?gica. A este respecto hace unos d?as el Papa Benedicto XVI afirmaba que: ?La ley natural es la fuente de donde brotan, juntamente con los derechos fundamentales, tambi?n imperativos ?ticos que es preciso cumplir... La ley natural es, en definitiva, el ?nico baluarte v?lido contra la arbitrariedad del poder o los enga?os de la manipulaci?n ideol?gica...? (Discurso a los participantes en un congreso sobre la ley moral natural, organizado por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma).

La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepci?n, desde su primer momento de existencia (Cfr. Donum Vitae no. 1; Catecismo de la Iglesia Cat?lica no. 2270). Dios mismo nos ha encomendado a todos los hombres la misi?n de conservar la vida, protegerla. (Catecismo de la Iglesia Cat?lica no. 2271); se trata de una tarea que la Iglesia ha asumido en toda su existencia, desde el siglo I hay testimonios de que se tiene conciencia de ello.

Por todo esto, la Iglesia sanciona con pena de excomuni?n este delito contra la vida humana: ?Quien procura el aborto, si este se produce, incurre en excomuni?n latae sententiae? (C?digo de Derecho Can?nico, canon 1398), es decir, desde el mismo momento en que se comete el delito. ?Con esto la Iglesia no pretende restringir el ?mbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el da?o irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad? (Catecismo de la Iglesia Cat?lica 2272).

Los legisladores tienen en todo esto una grave responsabilidad moral, pues de aprobar estas iniciativas estar?an permitiendo que con tales normas se mate legalmente a personas inocentes. Ellos no pueden dejar de lado que han sido elegidos para representar al pueblo, tienen entonces que pensar acerca de lo que promueven, si eso es en verdad lo que desean quienes los eligieron, o ?acaso han consultado a los electores sobre la despenalizaci?n del aborto?

En todo esto no podemos dejar de pensar en quienes en determinado momento se ver?an obligados por las leyes a colaborar con los abortos, pienso en doctores, enfermeras, psic?logos, etc., a quienes habr? de salvaguardar su objeci?n de conciencia, no pueden ser obligados a ir en contra de su voluntad, no pueden ser obligados a asesinar a personas inocentes, que tienen derecho a vivir en el seno materno.

Tampoco hay que dejar de considerar c?mo estas corrientes que buscan asesinar a los m?s indefensos, son l?neas de pensamiento de una campa?a en contra de la vida y de la familia que desde hace ya alg?n tiempo se inici? en Europa: ?Muchas de las modificaciones legales que se han introducido en numerosos pa?ses de Am?rica Latina en los ?ltimos a?os hieren gravemente la dignidad del matrimonio, de la familia y de la vida humana. Estas modificaciones no son casuales, no ocurren simplemente. Muchas veces son promovidas como elementos necesarios de agendas ?progresistas?, con frecuencia impulsadas por determinadas ONG o por organismos de las Naciones Unidas. Persiguen la emancipaci?n de las costumbres, las normas ?ticas y las leyes de su matriz cristiana. Con frecuencia responden a los intereses y estrategias de personas e instituciones con gran poder y presencia internacional, que abiertamente buscan provocar un cambio en el ethos cultural y religioso latinoamericano?. (Documento de S?ntesis en preparaci?n a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe no. 67).

No podemos permanecer callados, somos ap?stoles de Jesucristo, estamos llamados a defender el derecho inalienable de la vida, pues no por el hecho de legalizar el aborto significa que eso sea moral y ?ticamente bueno. Es como si se legalizara el robo, el contrabando o alg?n otro delito, no por ello ser?a bueno. Nuestros legisladores deben ser cuidadosos al elaborar sus leyes, deben ampliar su visi?n para conseguir la aut?ntica tutela de los derechos fundamentales de quienes los han elegido.

Debemos urgir para que nuestros representantes populares ejerzan una libertad aut?ntica, que no se dejen guiar por criterios ciegos. Se trata de ser responsables, de tomar decisiones con conciencia. Adem?s hay que recalcar este sentido de responsabilidad en todas las personas, pues necesitamos que hombres y mujeres sean responsables de su sexualidad, que no conciban vidas para luego destruirlas.

En fin hermanos, toda esta crisis que atenta contra la familia y la vida debe constituirse un reto para toda nuestra actividad pastoral; tenemos que poner mayor atenci?n en la formaci?n a los j?venes en torno al matrimonio y a la responsabilidad ?ntegra de la persona, lo que incluye el aspecto sexual, tenemos que ir m?s all? de pl?ticas presacramentales. Es tarea de todos nosotros ofrecer a los hombres de nuestro tiempo los criterios del Evangelio sobre la persona humana, sobre la familia y la sociedad. (Cfr. Documento de S?ntesis en preparaci?n a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe no. 65).

Provincia Eclesi?stica de Hidalgo

S.E.R. Mons. Pedro Arandad?az Mu?oz, Arzobispo de Tulancingo

S.E.R. Mons. Juan Pedro Ju?rez Mel?ndez, Obispo de Tula

S.E.R. Mons. Salvador Mart?nez P?rez, Obispo de Huejutla


Publicado por verdenaranja @ 14:39  | Hablan los obispos
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