Lunes, 16 de abril de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, II de Pascua 15 de Abril de 2007.

Id por todo el mundo


II Domingo de Pascua
Hechos 5, 12-16; Apocalipsis 1, 9-11.12-13; Juan 20, 19-31


El Evangelio del Domingo in Albis narra las dos apariciones de Jes?s resucitado a los ap?stoles en el cen?culo. En la primera de estas apariciones Jes?s dice a los ap?stoles: ???La paz con vosotros! Como el Padre me envi?, tambi?n yo os env?o?. Dicho esto, sopl? sobre ellos y les dijo: ?Recibid el Esp?ritu Santo??. Es el momento solemne del env?o. En el Evangelio de Marcos el mismo env?o se expresa con las palabras: ?Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura? (Mc 16, 15).

El Evangelio de Lucas, que nos acompa?a este a?o, ha expresado este movimiento desde Jerusal?n hacia el mundo con el episodio de los dos disc?pulos que van de Jerusal?n a Ema?s con el Resucitado, quien les explica las Escrituras y parte el pan para ellos. Ema?s es una de las pocas localidades de los Evangelios que jam?s se ha logrado identificar. Hay tres o cuatro pueblos que reivindican el t?tulo de ser la antigua Ema?s del Evangelio. Tal vez tambi?n este particular, como todo el episodio, tiene valor simb?lico. Ema?s ya es todo lugar; Jes?s resucitado acompa?a a sus disc?pulos por todos los caminos del mundo y en todas las direcciones.

El problema hist?rico que queremos afrontar en esta ?ltima conversaci?n de la serie se refiere precisamente al env?o en misi?n de los ap?stoles. Las cuestiones que nos planteamos son : ?Jes?s verdaderamente orden? a sus disc?pulos que fueran por todo el mundo?, ?pens? que de su mensaje deb?a nacer una comunidad?, ?que aqu?l deb?a tener una continuaci?n?, ?que deb?a haber una Iglesia? Nos hacemos estas preguntas porque, como de costumbre, hay quien las responde negativamente, de forma contraria a los datos hist?ricos.

El hecho indiscutible de la elecci?n de los doce ap?stoles indica que Jes?s ten?a la intenci?n de dar vida a una comunidad suya y preve?a que su vida y su ense?anza tuvieran una continuaci?n. No se explican de otra manera todas aquellas par?bolas, cuyo n?cleo originario contiene precisamente la perspectiva de una ampliaci?n a las gentes. Pensemos en la par?bola de los vi?adores homicidas, de los obreros de la vi?a, en el dicho sobre los ?ltimos que ser?n los primeros, en los muchos que ?vendr?n muchos de oriente y occidente y se pondr?n a la mesa con Abraham? mientras que otros ser?n excluidos, y otras innumerables palabras...

Durante su vida Jes?s no sali? de la tierra de Israel, excepto alguna breve visita a los territorios paganos del Norte; pero esto se explica con su convicci?n de estar enviado sobre todo para Israel, para despu?s impulsarlo, una vez convertido, a acoger en su seno a todas las gentes, seg?n las perspectivas universales anunciadas por los profetas.

Una afirmaci?n frecuentemente repetida es que, en el paso de Jerusal?n a Roma, el mensaje evang?lico ha sido profundamente modificado. En otras palabras: que entre el Cristo de los Evangelios y el predicado por las diversas iglesias cristianas no hay continuaci?n, sino ruptura.

Claro que existe entre ambas cosas una diversidad. Pero tiene explicaci?n. Si comparamos la foto de un embri?n en el seno materno con la persona de diez a treinta a?os nacida se podr?a concluir que se trata de dos realidades completamente distintas; se sabe en cambio que en lo que el hombre se han convertido estaba contenido en el embri?n. Jes?s mismo comparaba el reino de los cielos por ?l predicado con una peque?a semilla, pero dec?a que estaba destinada a crecer y transformarse en un gran ?rbol sobre el que vendr?an a posarse los p?jaros del cielo (Mt 13, 32).

Si bien no son las palabras exactas utilizadas por ?l, es importante lo que Jes?s dice en el Evangelio de Juan: ?Muchas otras cosas tengo que deciros, pero por ahora no pod?is con ellas (esto es, comprenderlas); pero el Esp?ritu Santo os ense?ar? toda cosa y os guiar? a la verdad plena?. Por lo tanto Jes?s preve?a un desarrollo de su doctrina, guiado por el Esp?ritu Santo. No por casualidad en el Evangelio del d?a el env?o en misi?n se acompa?a del don del Esp?ritu Santo.

Y luego, ?es verdad que el cristianismo actual nace en el siglo III, con Constantino, como se insin?a desde alg?n sector? Pocos a?os despu?s de la muerte de Jes?s, hallamos ya comprobados los elementos fundamentales de la Iglesia: la celebraci?n de la Eucarist?a, una fiesta de Pascua con contenido nuevo respecto al del ?xodo (?nuestra Pascua?, como la llama Pablo), el bautismo cristiano que toma pronto el lugar de la circuncisi?n, el canon de las Escrituras, que en su n?cleo fundamental se remonta a las primeras d?cadas del siglo II, el domingo como nuevo d?a festivo que bien pronto toma, para los cristianos, el lugar del s?bado jud?o. Tambi?n la estructura jer?rquica de la Iglesia (obispos, presb?teros y di?conos) est? atestiguada por Ignacio de Antioqu?a a comienzos del siglo II.

Ciertamente no todo, en la Iglesia, se puede remontar a Jes?s. Hay en ella muchas cosas que son producto humano de la historia y tambi?n del pecado de los hombres del que debe liberarse peri?dicamente, y jam?s termina de hacerlo... Pero para las cosas esenciales, la fe de la Iglesia tiene todo el derecho de remitirse hist?ricamente a Cristo.

Hab?amos comenzado la serie de comentarios a los evangelios cuaresmales movidos por la misma intenci?n declarada por Lucas al inicio de su Evangelio: ?Para que se conozca la solidez de las ense?anzas recibidas?. Llegados a la conclusi?n del ciclo, no me queda sino confiar en haber logrado, en alguna medida, el mismo objetivo, aunque es ?til repetir: al Jes?s vivo y verdadero no se llega, directamente, desde la historia, sino a trav?s del salto de la fe. Pero la historia puede mostrar que no es insensato dar ese salto.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 0:44
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