Lunes, 16 de abril de 2007
En palabras del obispo de Tenerife el VADEMECUM PARA LOS PASTORES el Crdenal Medina Est?vez "me parece un texto lleno de sabidur?a y con magn?ficos consejos pr?cticos para nuestro ser y hacer como pastores del pueblo de Dios.

VADEMECUM PARA LOS PASTORES


Jorge A. Cardenal Medina Est?vez


En un buen sacerdote se entrelazan, formando una unidad armoniosa, actitudes propias de todo hombre de bien, sea o no cristiano, virtudes evang?licas o cristianas, y comportamientos propios de quien es sacerdote de Dios y pastor de la Iglesia. A continuaci?n, y sin pretensi?n alguna de ser exhaustivo, se hace un elenco de lo que un buen sacerdote debe y no debe hacer.
Un buen sacerdote de Cristo y fiel servidor de la Iglesia se examina delante de Dios acerca de sus deberes recordando, si le fueran ?tiles, las recomendaciones que se enumeran a continuaci?n.

Principios

? Debe amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los hombres y a las dem?s cosas creadas como las ama Dios y en la medida en que El las ama.
? Mira a los hombres como los mira Cristo, con amor, humildad, respeto y celo por la salvaci?n de sus almas.
? No debe hacer a otro lo que no le agrada que le hagan a ?l y debe procurar tratar a los dem?s como le agrada que lo traten a ?l.
? Tiene siempre presente ante sus ojos que su meta final es la vida eterna y que la verdad de las cosas se mide seg?n que ellas conduzcan o no a la vida eterna.
? Ama a la Iglesia corno ella es realmente, la santa Esposa de Cristo, pero conformada por hombres limitados y pecadores.
? Siempre recuerda que esta vida temporal no es sino la antesala de la vida eterna, y que todo lo que hacemos o deseamos ac? no tiene sentido sino en la perspectiva de encaminarnos hacia el reino de los cielos.
▪ No busca su propio honor, ni su gloria, ni el propio protagonismo, ni los personales intereses o ventajas, sino siempre y ante todo la gloria del Se?or.
▪ Recuerda que toda vida cristiana es un camino de purificaci?n y que, por lo tanto, es preciso, con la gracia de Dios, ir haciendo cada vez m?s rectas y l?mpidas nuestras intenciones y motivaciones.
Trata de ser generoso, recordando que hay m?s alegr?a en dar que en recibir.

Espiritualidad y ministerio

? Reza cada d?a digna, atenta, devota e ?ntegramente la Liturgia de las Horas, ateni?ndose, en lo posible a los respectivos tiempos, y sin omitir ninguna parte de ella si no ha podido recitarla a la hora correspondiente, a no ser por una raz?n verdaderamente grave.
? Durante el d?a procura elevar con frecuencia su pensamiento al Se?or, ofreci?ndole su trabajo y rectificando sus intenciones, de modo de no dejarse llevar por motivaciones puramente humanas o incluso ego?stas.
? Organiza su d?a de modo que pueda reservar un tiempo razonable y apropiado para hacer oraci?n mental, sin la cual poco a poco se va perdiendo el esp?ritu sobrenatural y la mirada de fe sobre los hombres y los acontecimientos.
? Reza cada d?a el santo Rosario, pidiendo a la Virgen Mar?a que le alcance la gracia de cumplir siempre la voluntad de Dios.
? A no ser que se lo impida la enfermedad u otro inconveniente realmente grave, celebra cada d?a el Santo Sacrificio de la Misa.
? Antes de celebrar la Santa Misa se prepara con la oraci?n y da gracias al final por el gran don de haber podido celebrarla para el bien de toda la Iglesia.
De tiempo en tiempo se acerca a otro hermano sacerdote para confesar sus pecados y recibir la gracia de la absoluci?n. Ojal? lo haga con un mismo sacerdote, quien as? podr? aconsejarlo y ayudarlo mejor.
? Lee y medita asiduamente las Sagradas Escrituras, porque son Palabra de vida, alimento del esp?ritu y fuente irremplazable para el anuncio del reino de Dios.
? Lee libros espirituales escritos por autores reconocidos por la Iglesia como aut?nticos maestros en el camino hacia Dios.
? Hace cada d?a alguna o algunas visitas al Sant?simo Sacramento.
? Acude sin demora a administrar el Sacramento de la Santa Unci?n cuando un enfermo solicita recibirlo, y lo ofrece a quienes debieran recibirlo y no lo piden.
? Est? siempre disponible para atender a los fieles en el sacramento de la Penitencia o Reconciliaci?n, recordando que Jes?s, el Buen Pastor, va en busca de la oveja extraviada y que en los cielos hay gran alegr?a por cada pecador que se convierte.

? Cada a?o hace ejercicios espirituales y procura adem?s dedicar de tiempo en tiempo un espacio m?s prolongado a la oraci?n.
? Prepara con cuidado las homil?as, consciente de que el Pueblo de Dios tiene derecho a escuchar la Palabra de Dios explicada objetivamente, en el surco de la Tradici?n y del Magisterio de la Iglesia.
? Nunca aprovecha la homil?a para hacer caudal de sus opiniones personales.

Actitudes pastorales

? Debe recordar que su vida y su ministerio son un servicio a Dios y a la Iglesia y que, a ejemplo de Jes?s, no est? para ser servido, sino para servir.
? No se deja llevar por la cr?tica hacia sus superiores, subrayando sus defectos y comentando sus fragilidades sin necesidad y sin que pueda esperarse un resultado constructivo.
? No admite sentimientos de envidia porque otros sacerdotes obtengan cargos que a ?l le habr?a gustado desempe?ar, sino que cree, por el contrario, que la divina providencia escribe derecho con l?neas torcidas.
? Trata a los fieles con amabilidad, como quien est? a su servicio, y se esfuerza por dar a cada cual la impresi?n de que es respetado y que su problema se atiende con inter?s.
? Nunca se regocija por la desventura ajena y cuando ve con certeza que alguien ha obrado mal, lo encomienda a Dios para que El le conceda la gracia del arrepentimiento. Si es el caso ejercita con ?l, con humildad y mansedumbre, la correcci?n fraterna.
? Se alegra por los ?xitos de otros hermanos y trata de aprovechar gozosamente sus experiencias.
? En su servicio pastoral se esfuerza por no hacer acepci?n de personas, favoreciendo a unos m?s que a otros por motivos de simpat?a, amistad, parentesco u otros que no sean los m?ritos y necesidades de los beneficiarios.
? Es siempre veraz, evitando todo tipo de mentira, doblez, falsedad, enga?o, ambig?edad o disimulo, respetando la norma evang?lica del "s?, s?; no, no", y recordando que s?lo la verdad nos hace realmente libres.
? Cuida de no ser, en su comportamiento, motivo de esc?ndalo, o sea de tropiezo, para los dem?s que pudieran desalentarse en su caminar cristiano a causa de nuestros malos ejemplos.
? Cuando atiende a una persona, no admite interrupciones que perturban la atenci?n y el respeto debido al interlocutor.
? Cuida de expresarse en forma correcta, evitando palabras o temas vulgares, y recordando que hay materias que ni siquiera deben mencionarse entre cristianos.
? Procura no ser quejumbroso ni lamentarse por las contradicciones o desagrados, recordando que siempre es mucho m?s lo que hemos recibido que lo que nos haya podido faltar. Es hermoso poder repetir: ?Contento, Se?or, contento!
? Se alegra siempre en el Se?or, recordando que todo coopera al bien de los que aman a Dios.
Se refiere con discreci?n y prudencia a los asuntos internos de la Iglesia, sobre todo ante personas que no comparten nuestra fe y no tienen gran formaci?n.
? Participa en las reuniones necesarias o ?tiles, pero evita las que son p?rdida de tiempo.
? Acepta con gusto los compromisos pastorales sin tener en cuenta si por ellos recibe una mayor o menor remuneraci?n, o si no la recibe.
? Evita los excesos tanto en la comida corno en la bebida, sea por esp?ritu de moderaci?n como para conservar el don de la salud que permite servir al Se?or y a los fieles.
? Evita las familiaridades excesivas, que pueden constituir un estorbo para conservar el coraz?n completamente consagrado al Se?or.
? Atiende con igual caridad pastoral a los pobres y a los ricos, a las personas simp?ticas y a las que lo son menos, a los que tienen sus mismas actitudes y a quienes tienen perspectivas diversas.
? En materias pol?ticas orienta sus preferencias seg?n la coherencia o incoherencia de las diversas opciones con respecto a la doctrina de la Iglesia.
? No se muestra complaciente frente a conductas o actitudes inapropiadas por el hecho de que hayan sido asumidas por personas que le son simp?ticas, o sean familiares o amigos.
? Nunca antepone sus gustos personales a los deberes del sagrado ministerio sacerdotal.
? En su modo de conducirse evita aquellas actitudes que, aunque sean en s? mismas leg?timas y correctas, pueden no obstante ser motivo de admiraci?n o de torcida interpretaci?n por parte de quienes las observan.
? Oye con humildad las advertencias o consejos que le hagan, y los agradece sinceramente.
? Cuando asume un cargo no piensa que hay que partir de cero, sino que considera con inter?s las experiencias y logros de su antecesor.
? Cuando deja un cargo evita condicionar o inmiscuirse en la actuaci?n de su sucesor, y se aleja incluso f?sicamente del cargo cuidando de no dar juicios ni apreciaciones sobre la gesti?n de su sucesor.
? En los asuntos de mayor importancia, o cuando se tienen fundadas dudas, procura o?r el consejo de personas prudentes y espirituales, especialmente el de los organismos consultivos establecidos por el derecho de la Iglesia,

Trabajo

? Hace su trabajo a conciencia, tratando de agradar a Dios y s?n fijarse en si complace o no a los hombres.
? Si tiene labores de oficina, llega puntualmente y se retira a la hora establecida, a no ser que la caridad le pida prolongar su atenci?n pastoral.
? No deja para despu?s un asunto que puede resolverse de inmediato y no exige tr?mites in?tiles o que se pueden obviar sin perjudicar a nadie.
? Cuando reciba una petici?n escrita, se esfuerza por responderla positiva o negativamente a la brevedad posible, a fin de evitar al solicitante el desagrado o la incertidumbre.

Administraci?n

Trata de mantener su habitaci?n en forma ordenada, aseada y agradable, y cuando debe trasladarse procura dejar a su sucesor una habitaci?n provista de lo necesario.
? Si tiene que administrar dineros de la Iglesia, nunca confunde su patrimonio personal con el de la instituci?n que administra, manteniendo cuidadosamente cuentas separadas.
? Al dejar un cargo pastoral hace entrega a su sucesor de las cuentas, inventarios e informaciones a fin de que ?l pueda asumir con facilidad su servicio.
? Hace testamento de sus bienes, sin olvidar que deben volver a la Iglesia o a los pobres aquellos bienes que haya adquirido con ingresos ministeriales.
? Si tiene empleados a su cargo, establece con ellos contrato escrito, en conformidad a la ley, asegur?ndoles una remuneraci?n justa.
? Otorga a sus empleados las imposiciones establecidas por la ley laboral, ya que eso es una obligaci?n no s?lo de caridad sino de justicia.
? Si en la instituci?n a su cargo hay objetos de valor art?stico, cuida de ellos y toma las precauciones necesarias para que no sean robados, y recuerda que, como administrador, no tiene derecho a enajenar objetos de valor.
? Si necesita un veh?culo, evita adquirir uno que sea ostentoso, content?ndose con uno que sea suficiente para el servicio pastoral, y m?s bien modesto.
? Con respecto a los edificios a su cargo, hace cada a?o las reparaciones y obras de mantenimiento necesarias, de modo que su estado no se deteriore.
? Si es p?rroco, da cada a?o cuenta de la administraci?n a sus superiores y tambi?n a los fieles, favoreciendo as? un ambiente de transparencia y confianza.
? Se esfuerza por ser desprendido de los bienes de esta tierra y no mira sus cargos pastorales como un modo de enriquecerse o de escalar posiciones mundanamente ventajosas.
? No da recomendaciones a no ser que le conste personalmente la calidad moral y capacidad de la persona recomendada.
? Reflexiona seriamente antes de dar su aval o de garantizar personalmente obligaciones o deudas de otras personas y menos aun compromete, sin la autorizaci?n debida, la instituci?n eclesial que administra.
? Tiene sumo cuidado de no favorecer a familiares o amigos con los bienes de la Iglesia.
? Lleva cuidadosamente un registro de las limosnas que ha recibido para aplicar Santas Misas, de modo que si fallece sin haberlas aplicado todas, otro sacerdote pueda hacerlo.
Y as? har? con paz su peregrinaci?n terrenal y podr? entrar. como servidor bueno y fiel, en el gozo de su Se?or, cuando El lo llame a las moradas eternas.


Santiago de Chile, 15 de agosto del 2066 Solemnidad de la Asunci?n de la Sant?sima Virgen Mar?a
Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Hablan los obispos
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