Martes, 17 de abril de 2007
Discurso de Mons. Carlos Aguiar Retes, Obispo de Texoco y Presidente de la Conferencia Episcopal mexicana en la apertura de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), que tiene lugar desde el 16 de abril, hasta el viernes 20


?Discernir los nuevos tiempos? - Inicio del trienio 2006-2009



Lago de Guadalupe, Estado de M?xico, Abril 16 del a?o del Se?or 2007



1.1 Agradecimiento de la elecci?n.
Siendo ?sta la primera ocasi?n que me toca inaugurar una Asamblea Plenaria quiero dirigir mi saludo a todos Ustedes mis hermanos Obispos para agradecerles la confianza que han depositado en mi persona y la disposici?n que me han manifestado en estos primeros meses para colaborar en las tareas propias de la Conferencia Episcopal.
Durante estos meses le he pedido mucho a Dios que me permita, en esta responsabilidad, cumplir su voluntad y ser instrumento de su gracia. Por esta raz?n, agradezco a Ustedes y a tantos fieles que me han ofrecido su oraci?n.
Por eso, expl?citamente quiero decirlo, iniciamos esta LXXXIII Asamblea Plenaria en el nombre del Se?or Jes?s.

1.2 La carta pastoral 2000.
Es bueno recordar que la renovaci?n de nuestras estructuras de la CEM, principalmente la de las Comisiones Episcopales, fue en buena parte promovida por la carta pastoral del a?o 2000 titulada ?Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos?.
Efectivamente el eje transversal de la carta que insiste en la necesidad de una conversi?n pastoral (No. 118) y las distintas y variadas reflexiones, muy motivadoras, invit?ndonos a una mayor conciencia y promoci?n de la comuni?n eclesial para lograr una mejor incidencia y eficacia pastoral, ayudaron a que nos propusi?ramos en noviembre del 2003 una reflexi?n com?n sobre el ser y quehacer de la Conferencia Episcopal que desemboc? en el proceso de renovaci?n de nuestras estructuras.
Directamente tambi?n afirm?bamos en el No. 144: ?necesitamos fortalecer las instancias nacionales de la Conferencia del Episcopado y los servicios que ?stas prestan a las Di?cesis y Regiones Pastorales? se requiere una mejor articulaci?n y cohesi?n entre las mismas, de acuerdo a criterios pastorales comunes y a una visi?n m?s org?nica, profesional y convergente?.
Ahora ya hemos dado ese paso con claridad y plena conciencia en el trienio pasado, por ello, hoy nos corresponde aprovechar la nueva estructura y hacerla funcionar inspirados con los mismos prop?sitos expresados en la carta pastoral 2000. En raz?n de esto, el Consejo Permanente aprob? el siguiente objetivo para nuestra Asamblea:
?Actualizar el mensaje de la Carta Pastoral 2000: ?Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos?, para clarificar en el contexto actual la misi?n y el servicio de la CEM en el trienio 2006-2009?.

2 Perspectivas y programaci?n.
Me permito presentar algunas perspectivas desde nuestra realidad y desde la misma carta, que conf?o propicien ya la reflexi?n, que centrar? los trabajos de esta Asamblea hacia la programaci?n del trienio.

2.1 El momento del pa?s.
Una vez superado el complejo proceso electoral 2006 e iniciado el nuevo sexenio del gobierno federal estamos siendo testigos de la imperiosa necesidad de establecer un di?logo institucional con las diferentes instancias de los gobiernos locales y federales para orientar las prioridades del Pa?s y resolver los asuntos de mayor envergadura.


Se?alo a modo de sugerencia los siguientes:

1. La reconciliaci?n nacional para descubrirnos hermanos y disponernos a poner en com?n nuestras convergencias, dejando para otro momento los asuntos delicados, donde la diferencia de posici?n propicia la polarizaci?n y radicalizaci?n, la violencia, al menos verbal, y la incomprensi?n e intransigencia que causa sordera para escuchar la posici?n del otro y ciega la capacidad para entender la racionalidad de los argumentos.

2. La reforma de Estado para lograr una forma de gobierno m?s adecuada a nuestra democracia. Es indispensable encontrar la gobernabilidad respetando la pluralidad pol?tica y la aut?ntica separaci?n de los poderes pero con posibilidad real para llegar a los acuerdos que necesita el Pa?s.

3. La reforma fiscal, que a decir de los peritos, es la clave para afrontar y superar la inequidad social que agobia a nuestro pueblo y que obstaculiza y detiene la meta de que M?xico sea una casa digna para todos.

2.2 Colaboraci?n de la Iglesia desde lo afirmado en la Carta pastoral.
Traigo a cuenta algunos textos de la carta que pueden ayudarnos a recordar nuestra visi?n, actitud y disposici?n com?n:
Reconocimiento de los principales retos que tiene el pa?s.
Vivimos como poblaci?n una situaci?n de cambio profundo y complejo en todos los aspectos de la vida social, y en todos los rincones del pa?s, que da origen a una nueva cultura y a un nuevo estilo de vida caracterizados por los siguientes aspectos fundamentales:
Ante la crisis del modelo de Estado centralizado y homog?neo, la sociedad mexicana emerge como una realidad plural, m?s abierta y exigente en b?squeda de espacios y participaci?n?
La sociedad mexicana quiere? consolidar procesos e instituciones que permitan la representaci?n de toda la sociedad a trav?s de m?todos transparentes y de autoridades leg?timamente elegidas, a las que se les pueda pedir cuentas de su actuar peri?dicamente.
Se percibe un clamor por buscar la superaci?n de las causas estructurales de la pobreza y de la exclusi?n, a trav?s de un modelo de desarrollo integral fundado en la justicia social.
La sociedad mexicana quiere un desarrollo sustentable que, cuidando la riqueza y el equilibrio de nuestro patrimonio natural, sea capaz de integrar los avances t?cnicos y las inversiones en una visi?n aut?nticamente humana de la calidad de vida y del medio ambiente para todos los mexicanos.
La sociedad mexicana quiere ser sujeto de su propio destino de acuerdo a toda su riqueza humana, material, cultural y espiritual (No. 66).
Se trata de un profundo anhelo de millones de mexicanos deseosos de crecer al interior de una cultura de la vida que fortalezca instituciones democr?ticas y participativas, fundadas en el reconocimiento de los derechos humanos y en los valores culturales y trascendentes de nuestro pueblo?Esto supone una educaci?n integral basada en el respeto a la persona humana y a la cultura, que incremente la responsabilidad y participaci?n ciudadanas (No. 67).

Aporte que la Iglesia est? dispuesta a dar.
Crear espacios de encuentro, de di?logo y de reflexi?n en los que, partiendo de la realidad y de la identidad de nuestra Naci?n, debemos revisar qu? es lo que nos une como mexicanos, cu?les son nuestros referentes comunes y d?nde est?n los principales problemas que nos han contrapuesto, de manera que podamos encontrar los caminos para crecer en un clima de reconciliaci?n, de justicia y de paz (No. 69).

Ofrecer nuestra aportaci?n desde la misi?n que nos es propia, es decir, desde el anuncio evangelizador, que asume la verdad de Dios, que es amor y la verdad del hombre, llamado al amor y a la plenitud de la vida (No. 71).
Compartir sin odios ni violencias, una humanidad y un destino com?n, aportando complementariamente cada uno lo suyo (No. 72).

Importancia de la memoria hist?rica y su purificaci?n.
Es tambi?n la hora de que la verdad hist?rica integral de M?xico brille con mucha mayor claridad, desde sus mismos or?genes pasando por todas las etapas de nuestro caminar hasta el d?a de hoy, superando prejuicios y descalificaciones, dualismos y reduccionismos (No. 73).
A los cat?licos mexicanos nos ha hecho falta cultivar y esclarecer la memoria hist?rica de nuestra fe (No. 74).
Es urgente que demos un paso hacia delante en una mejor comprensi?n de nuestra historia, de modo que no seamos prisioneros del pasado sino que, emprendiendo el camino del perd?n y de la purificaci?n de la memoria, los males de anta?o no nutran el odio ni sigan lastimando y, sobretodo, no se vuelvan a repetir (No. 80).

Actitudes de la iglesia: discernimiento y comprensi?n.
Nos toca discernir los nuevos signos de los tiempos y comprender c?mo ellos afectan, positiva y negativamente, a la fe, a la esperanza y a la caridad de los miembros de la comunidad eclesial (No. 86).
Como Iglesia misionera estamos llamados a comprender los desaf?os que la crisis de la modernidad y la propuesta cultural de la postmodernidad, con su despertar religioso, presentan a la nueva evangelizaci?n de Am?rica en un complejo proceso de globalizaci?n (No. 89).

3 En camino a la V CG.
Inaugurada por el Santo Padre Benedicto XVI tendr? lugar en Aparecida, Brasil del 13 al 31 de mayo pr?ximo la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Marcar? sin duda un hito m?s de la Historia y el rumbo pastoral de la Iglesia Cat?lica en el continente.
Esta Asamblea se coloca en la recta final de la preparaci?n hacia la V Conferencia, por ello conviene que se?alemos nuestra expectativa y corresponsabilidad.

3.1 Expectativas.
Hace apenas unas semanas, el pasado 27 y 28 de marzo nos reunimos los 22 Presidentes de las Conferencias Episcopales de Am?rica latina y el Caribe. Dicha reuni?n inici? con una puesta en com?n de las expectativas ante el evento eclesial m?s significativo del continente.
En primer lugar fue general la constataci?n de que todas las Conferencias Episcopales se han preparado y esperan la celebraci?n como un momento de gracia. Hay plena conciencia del dif?cil y desafiante momento que vivimos, y en general se espera que la oraci?n, reflexi?n y discernimiento de los Obispos logre un documento eclesial motivador y lleno de esperanza para el futuro inmediato de nuestros pueblos.
Por un lado se constata que en general los pa?ses no han encontrado la estabilidad democr?tica que garantice los valores fundamentales de la convivencia social, pues hasta ahora la mayor?a de los gobiernos no han podido establecer las estrategias y pol?ticas p?blicas que reviertan la enorme inequidad social y econ?mica que aqueja casi a todos los pa?ses.
Se percibe por lo anterior, un cierto desencanto por la democracia que ha hecho a?orar y en varios casos regresar la llegada de pol?ticos que encarnan las superadas figuras de caudillos y que ponen en pr?ctica las da?inas medidas populistas que a largo plazo no solo no resuelven los problemas sino que los complican a?n m?s.

Por otra parte, la globalizaci?n y la internacionalizaci?n de la pol?tica condicionan los esfuerzos locales y convierte en tarea indispensable la articulaci?n y coordinaci?n de las acciones. Esto en t?rminos eclesiales lo podemos interpretar como una mayor exigencia de comuni?n y unidad.
El problema migratorio con todas sus consecuencias negativas es un mal end?mico que necesita de la ayuda de tratados internacionales para garantizar el respeto de los derechos humanos de todo migrante. Pero sobretodo es urgente encontrar soluci?n a las causas como la falta de empleo en los pa?ses de origen para que la migraci?n no sea un recurso obligado para muchos trabajadores.
Los retos y desaf?os para la Iglesia en su vida interna no son menores. Los mismos condicionamientos sociales cuestionan a la Iglesia y la ponen en seria necesidad de replantearse sus estrategias pastorales. En este sentido la reflexi?n que se ha venido haciendo sobre el discipulado y la necesidad de proponer una Iglesia en estado permanente de misi?n parece bien acogida.

3.2 Corresponsabilidad.
La delegaci?n de miembros mexicanos ser? la segunda en tama?o (16 Obispos y 8 entre sacerdotes, consagrados y laicos), y por lo mismo, tendr? un peso espec?fico. De ah? la importancia de contar con un tiempo en nuestra Asamblea para compartir el documento de s?ntesis y discernir los temas que nos parezcan m?s oportunos proponer para la reflexi?n de la Quinta Conferencia General.

4 La UPM.

4.1 Los 25 a?os de la UPM.
La Universidad Pontificia de M?xico, obra del Episcopado Mexicano cumple 25 a?os de su reapertura. Hemos querido corresponder a la solicitud de los directivos de la Universidad invitando al inicio de la presente Asamblea a una delegaci?n de maestros y estudiantes para compartir la celebraci?n eucar?stica que acabamos de vivir y que fue presidida por el Se?or Cardenal Norberto Rivera Carrera en su calidad de Gran Canciller.
Con ella hemos dado gracias a Dios, nuestro Padre, que nos ha permitido mantener esta noble instituci?n al servicio de la Iglesia en M?xico ayudando en la dif?cil pero indispensable labor de formar cristianos, tanto sacerdotes como consagrados y laicos.
Sabemos por experiencia propia, ya que ahora contamos con exalumnos por todo el pa?s y en todas las di?cesis, el bien que hace una persona ?ntegra con capacidad acad?mica en las tareas pastorales y de servicio al mundo.

4.2 La conveniencia y oportunidad de fortalecer su colaboraci?n con la CEM.
Aprovechando esta ocasi?n me atrevo a lanzar una iniciativa, que en realidad est? en la finalidad para la que fue creada la Universidad, pero quiero explicitarla para cobrar conciencia. Me parece oportuno que en el marco de esta Asamblea en la que propondremos y aprobaremos los programas de las Comisiones Episcopales que cada una de ellas se preocupe de concretar alguno o varios servicios de la Universidad en sus actividades.
Quiero solicitar a los miembros de la delegaci?n aqu? presente hagan extensiva nuestra felicitaci?n a los dem?s profesores y alumnos, as? como a los empleados que no pudieron asistir. ?Que el Se?or siga bendiciendo nuestra Universidad para bien de la Iglesia y de M?xico!


Conclusi?n.

Finalmente expreso mi gratitud a todos los que nos acompa?an en el inicio de esta Asamblea, especialmente a los representantes de la Prensa.
Termino expresando mi deseo de que esta LXXXIII Asamblea Plenaria sea un buen inicio del trienio 2006-2009. Que el Se?or Jes?s nos d? nueva vida y Mar?a de Guadalupe nos acompa?e en el gozo de la Pascua que estamos celebrando.


+Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM.
+Carlos Aguiar Retes, Presidente de la CEM (2007-04-17)
Publicado por verdenaranja @ 21:45  | Hablan los obispos
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