Martes, 17 de abril de 2007
Conclusiones del seminario sobre el impacto que produce el proceso de globalizaci?n econ?mica en los pa?ses de Am?rica Latina y el Caribe, sus amenazas y oportunidades, organizado el pasado mes de marzo por CELAM y Misereor en preparaci?n a la V Conferencia General del CELAM


CONCLUSIONES DEL DIALOGO ENTRE OBISPOS DE AM?RICA LATINA Y EL CARIBE Y ECONOMISTAS SOBRE GLOBALIZACION HOY


Roma, 2 y 3 de marzo de 2007


I. Punto de partida. Cuesti?n metodol?gica.

Este Seminario sobre el impacto que produce el proceso de globalizaci?n econ?mica en los pa?ses de Am?rica Latina y el Caribe, y sus amenazas y oportunidades, ha sido organizado por CELAM-MISEREOR, en preparaci?n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Su objetivo es estudiar el profundo proceso de cambio que enfrentan nuestros pueblos, dadas las situaciones sociales, pol?ticas, econ?micas, culturales y religiosas que los desaf?an, y se?alar a la luz del Evangelio medios y caminos de progreso integral para sus habitantes y sus comunidades.
En camino hacia la reuni?n de Aparecida el Santo Padre nos ha dado como hip?tesis de trabajo el tema ?Disc?pulos y Misioneros de Jesucristo para que en ?l nuestros pueblos tengan vida?. El servicio que la Iglesia quiere prestar de diversos modos tiene un gran objetivo: ?que en Cristo nuestros pueblos tengan vida?. ?sta fue la perspectiva que orient? las reflexiones de este Seminario. Los disc?pulos y las disc?pulas de Cristo, insertos en la comunidad eclesial, est?n llamados a ser misioneros de la vida digna y plena que Cristo nos trae con su Reino. Los valores del Reino y su fuerza deben ser transformadores de la vida de los hombres y mujeres en esta hora de la historia. Se trata de la vida plena de Cristo, pero esta vida en Cristo reclama del disc?pulo un compromiso para que la vida personal, familiar, social, pol?tica y econ?mica, est? informada por esos valores del Reino de Dios. En esto consiste la belleza del cristianismo, su grandeza y su verdad. Su misi?n est? orientada a favor de la vida integral de nuestros pueblos.
Es por eso que los obispos han escuchado la voz de quienes trabajan con mucha competencia en el ?mbito econ?mico-social. Con un grupo de expertos del m?s alto nivel, se han abordado realidades muy complejas, se compartieron visiones diversas con profundidad cr?tica, y se acordaron proposiciones positivas encaminadas a superar los ?ndices de pobreza y de inequidad interna y externa, que afectan a todos los pa?ses. As? mismo, se compartieron principios y orientaciones en orden a flexibilizar y equilibrar la gran inequidad interna y externa de nuestros pueblos, generada, entre otras causas, por intercambios internacionales extraordinariamente asim?tricos y desiguales. Estos factores se presentan como grandes obst?culos para que los pueblos de Am?rica Latina y del Caribe puedan acceder a formas de vida m?s dignas y humanas.
Estamos plenamente convencidos de que la propuesta cristiana para una vida m?s digna y plena ofrece una perspectiva original y ?nica, cuyas ra?ces se hunden en el misterio de la vida de Dios. ?l mismo decidi? comunicarla a los hombres y mujeres, haci?ndolos a su imagen y semejanza y estableciendo con ellos una alianza de amor, sellada definitivamente en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. En consecuencia, la visi?n que subyace en las reflexiones de este Seminario, es una visi?n creyente cuyo alcance s?lo puede medirse desde la experiencia viva del disc?pulo que se encuentra con Cristo, vive en amistad con ?l, y se descubre enviado bajo el impulso del Esp?ritu a trabajar efectivamente en todos los ?rdenes de la convivencia humana para un aumento de vida en nuestros pueblos y para que esta vida sea digna y plena en Cristo.

II. El Contexto.

En lo econ?mico y social.

Es de notar que hay un mejor desempe?o econ?mico de Am?rica Latina y El Caribe en los recientes 5 a?os dentro de los ?ltimos 25 a?os.
La globalizaci?n en lo positivo significa acceso a nuevas tecnolog?as, mercados y finanzas. Pero es necesario un cambio en las reglas de juego. Por ejemplo la inestabilidad financiera y los problemas de dimensi?n global requieren respuestas con regulaciones tambi?n globales.

Se puede observar que los pa?ses que se cierran al comercio, se quedan en la marginalizaci?n, o son incapaces de atraer inversiones. Una consecuencia de un nivel inadecuado de inversiones son los todav?a altos niveles de pobreza en la regi?n. As? mismo los niveles precarios de sueldos, salarios y condiciones de trabajo significan una p?rdida de derechos laborales y de la institucionalidad de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras.
La globalizaci?n va a la par con la desigualdad en la medida que el modelo actual de comercio lleva a que haya ganadores y perdedores y da?os muy importantes al medio ambiente en t?rminos del alto grado de emisiones contaminantes, el da?o a la biodiversidad, el agotamiento de reservas de agua y otros recursos naturales.
Los costos ambientales se exteriorizan limitando severamente las posibilidades de un desarrollo sostenible de los pueblos en la medida que conducen a modelos de producci?n y consumo irracionales e incompatibles con el Bien Com?n Global. Simult?neamente no se reconocen los servicios ambientales que Am?rica Latina viene dando gratuitamente al mundo. La compensaci?n de estos da?os se da a niveles irrelevantes y la cooperaci?n para el desarrollo no llega a los est?ndares m?nimos acordados.
En materia ambiental y ecol?gica no se han establecido claramente los niveles de permisividad (?trade off? social e intertemporal) factibles. Se evidencia la necesidad de un marco legislativo equitativo. El ?capital natural? con que cuenta nuestra Regi?n es una condici?n para el desarrollo verdaderamente humano y sostenible.
No se han evidenciado los beneficios de la biogen?tica, y los derechos de propiedad intelectual con frecuencia colisionan con las necesidades de una la salud p?blica adecuada.
Los conflictos entre los pa?ses limitan las posibilidades de alianzas e integraci?n entre ellos, sobre todo frente a la necesidad de incrementar la cooperaci?n intra regional. En contra partida Am?rica Latina enfrenta una activa competencia comercial del Asia y del este de Europa. Se encaminan Tratados de Libre Comercio manteniendo los subsidios en los pa?ses industrializados y al mismo tiempo se presiona con exigencias desmedidas en materia de propiedad intelectual a los pa?ses empobrecidos.
Un obst?culo importante para el desarrollo sostenible de las econom?as es el proteccionismo de los pa?ses del norte que se expresan en los mencionados subsidios a sus agro negocios como a las diversas barreras para acceso a sus mercados por los pa?ses empobrecidos. La competencia desleal contribuye a acentuar la desigualdad.
La resultante es que, no obstante los avances, la sociedad en la Regi?n se siente muy insatisfecha e infeliz.

Implicaciones en la Pol?tica.

Resalta un alto grado de inestabilidad pol?tica y de conflictos ideol?gicos. Pero por otro lado se presenta de manera esperanzadora la participaci?n de la sociedad civil a diferentes niveles.
Una limitaci?n muy fuerte para que los Estados puedan intervenir adecuadamente en el abordaje de la agenda social es que no haya adecuadas normas globales y pol?ticas internas.
Introducir cambios en camino hacia el desarrollo humano integral implica construir un nuevo pacto social y tambi?n un pacto fiscal. Una de las condiciones para este pacto es encaminarse a una reforma del Estado.
Asistimos a una importante crisis del multilateralismo cuando es necesaria una regulaci?n global basada en est?ndares justos.

Cultura y Etica

Surge la pregunta sobre c?mo ser?a posible conciliar la vida din?mica de las culturas e identidades de los pueblos con la apertura a una globalizaci?n que tenga sus bases en la justicia y solidaridad. Es necesario evidenciar la antropolog?a que est? detr?s de los modelos econ?micos; se hace necesaria una Teolog?a de la Responsabilidad sobre el bien com?n y los bienes globales.

III. Desaf?os frente a esta realidad

Teniendo en cuenta los elementos centrales de una ?tica cristiana se?alada en el ?punto de partida? y a la luz del contexto que nos interpela y que afecta positiva o negativamente a los hijos e hijas de Dios del Continente, saltan a la vista los siguientes desaf?os:

Medioambiente y ecolog?a

Desde el reconocimiento de la supremac?a de la dignidad humana es necesario hacer un llamado a todos los hombres y mujeres de buena voluntad al buen uso del planeta que habitamos poniendo en pr?ctica principios fundamentales como el bien com?n (la casa es de todos), la subsidiaridad, la solidaridad intrageneracional e intergeneracional. La creaci?n est? en juego e interpela a la persona y comunidades a responder con prontitud.
Podemos decir que es un Kair?s de esta ?poca y que implica el reconocimiento y aceptaci?n de un don para toda la humanidad y que nos convoca a anunciar la grandeza y belleza de la Creaci?n.
Desde una toma de conciencia de la necesidad de trabajar por la armon?a de la creaci?n, es de suma importancia la defensa de la biodiversidad, remediar el da?o clim?tico, la reforestaci?n y el cuidado urgente del agua y los recursos naturales en general. Hay que valorar verdaderamente las culturas de las poblaciones especialmente las ancestrales y superar definitivamente los estilos de vida consumistas y contaminadores en los medios rurales y urbanos.
Es necesario que se interioricen los costos ambientales y que se reconozcan mundialmente los servicios ambientales que se vienen dando gratuitamente al mundo de parte de Am?rica Latina y El Caribe.
Es necesario lograr est?ndares ambientales, la reducci?n de las emisiones y el incremento de eficiencia en el uso de energ?a. Es de suma necesidad que los pa?ses industrializados disminuyan sustancialmente sus emisiones (no menos de un 60-80%) y que los pa?ses empobrecidos puedan utilizar la energ?a regulando la emisi?n per-capita en concordancia con la equidad global. Es necesaria la plena vigencia del protocolo de Kyoto que todos los pa?ses deben suscribir y preparar ya de antemano Kyoto II.
Resulta imperativo el respaldar y proteger a quienes se ven amenazados en raz?n de su trabajo por la defensa de la armon?a de la creaci?n y la seguridad alimentaria de los pueblos.
Se debe lograr que las corporaciones trasnacionales, principalmente las industrias extractivas respeten los derechos humanos asumiendo sus responsabilidades, teniendo en cuenta las orientaciones de las normas de Naciones Unidas sobre responsabilidad social, los lineamientos para empresas multinacionales de la OECD, la iniciativa por la transparencia de industrias extractivas y la iniciativa Global Compact entre otras.
Al mismo tiempo alentar a la Iglesia para que desempe?e un papel pro-activo conjuntamente con la sociedad civil en la promoci?n de las medidas anteriormente se?aladas y en la resoluci?n de la problem?tica que plantea la bio?tica en especial en aspectos relacionados con la manipulaci?n gen?tica. Son necesarias estrictas reglas globales y legislaciones nacionales que garanticen la bio-seguridad.
Es necesario trabajar por una ecolog?a humana como lo ha dicho el Papa Benedicto XVI y por una econom?a solidaria. Hay que evidenciar concretamente la responsabilidad y solidaridad con las futuras generaciones.

Globalizaci?n y solidaridad.

La centralidad de la opci?n preferencial por los pobres y excluidos y la perspectiva cristiana del desarrollo que nos se?alan la Populorum Progressio y la Solicitudo Rei Socialis, nos interpelan a trabajar decididamente por el desarrollo humano integral, lo que implica un respeto pleno a los derechos humanos y la inclusi?n de todos reconoci?ndoles como actores sociales de pleno derecho. Que nadie quede afuera ???d?nde est? Abel, tu hermano??( Gen 4,9). Todos tienen derecho de crecer en humanidad y dignidad (P.P.20 y 21).
Por ello es necesario que los pa?ses de Am?rica Latina y El Caribe se planteen metas muy exigentes en la superaci?n de la pobreza y de la desigualdad.
Es necesario trabajar por la eficiencia econ?mica contextualizada en los valores culturales, religiosos, y la Doctrina Social de la Iglesia. Avanzar hacia una visi?n hol?stica del bienestar y a la felicidad humana y cristiana.
Recuperar los valores y la riqueza cultural de los pueblos aut?ctonos de Am?rica en su aprecio por la naturaleza, su concepci?n comunitaria de la vida y de una econom?a compatible con el desarrollo humano sostenible. En esa l?nea de reconocimiento de la sabidur?a tradicional y del verdadero don de la bio-diversidad, no debe aceptarse la pretensi?n de propiedad intelectual sobre las formas de vida, incluyendo genes, micro-organismos, plantas, animales y seres humanos.
Para trabajar por el Bien Com?n global se necesitan reglas justas de la econom?a, las finanzas y el comercio mundial. Para ello una medida importante es la reforma del sistema multilateral, lo cual es ?tarea de todos?. Esta reforma debe favorecer el desendeudamiento externo para el Desarrollo (TMA 51, SD 197), regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, la promoci?n de un comercio justo y la garant?a de precios adecuados de las materias primas que producen los pa?ses empobrecidos y normas justas para regular las inversiones y servicios entre otros.
Una condici?n necesaria es que haya verdadera gobernabilidad en los pa?ses de Am?rica Latina y el Caribe. Nuestros pa?ses deben interactuar con la econom?a global en caminos bien seleccionados y estrat?gicos que verdaderamente garanticen el beneficio de las poblaciones ,en especial las m?s empobrecidas, marginadas y vulnerables.
Es necesario tambi?n que se concreten sistemas tributarios eficientes, eficaces, transparentes y acordes con los principios de equidad y progresividad.
Se debe priorizar la integraci?n solidaria de los pueblos de Am?rica Latina y El Caribe en base a actividades econ?micas verdaderamente sustentables en los campos de la energ?a, la miner?a y el comercio intra-regional. Ello implica tambi?n una ?integraci?n hacia adentro? en cuanto a desarrollo de econom?as sostenibles desde los espacios locales hasta los nacionales e internacionales.
Es necesario suscitar una gran alianza entre estados, sociedad civil, empresas y sectores acad?micos, construyendo institucionalidades democr?ticas fuertes desde lo local a lo global, aportando as? a la construcci?n de una ciudadan?a universal comprometida con el trabajo por el bien com?n global.

Estado y ciudadan?a.

Es necesario fortalecer la institucionalidad de un Estado social democr?tico y con verdadera capacidad de decisi?n. Los pol?ticos deben dar testimonio muy claro de su responsabilidad por el Bien Com?n (Cfr.Christifideles Laici).
Los pa?ses deben impulsar pol?ticas distributivas para garantizar el efectivo acceso a oportunidades en especial de las poblaciones m?s empobrecidas y excluidas, superando una visi?n meramente asistencialista.
La Iglesia debe apoyar la participaci?n de la sociedad civil para la reorientaci?n y consiguiente rehabilitaci?n ?tica de la pol?tica. Por ello son muy importantes los espacios de participaci?n y vigilancia de la ciudadan?a y la sociedad civil para la vigencia de la democracia, una verdadera econom?a solidaria y el desarrollo sostenible. Un papel muy importante corresponde al compromiso de los laicos (Cfr. Christifideles Laici).
En ese sentido es necesario alentar la formaci?n para el ejercicio ciudadano y desarrollo de capacidades ciudadanas para hacer alianzas entre los actores sociales motivadas por el Bien Com?n.


IV. Conclusi?n: ?tica y Econom?a.

La econom?a en su conjunto debe estar al servicio de las necesidades humanas y del Bien Com?n.
Reconocemos actualmente una crisis de valores , pero tambi?n la riqueza de la diversidad cultural de nuestros pueblos que proporcionan fundamentos suficientes para combatir dicha crisis de valores.
Es de suma importancia reconocer que los valores ?ticos son esenciales para la vigencia de un sistema econ?mico exitoso y verdaderamente sostenible a largo plazo. Valores tales como transparencia, justicia, responsabilidad, solidaridad entre otros tienen mucha importancia.
La ?tica cristiana que pone como desaf?o ?tico el logro del Bien Com?n para todos conduce a la a creaci?n de oportunidades para todos, a la lucha contra la corrupci?n, a la vigencia de los derechos laborales y sindicales (Cfr. Laborem Excercens), a colocar como prioridad la creaci?n de oportunidades econ?micas para sectores de la poblaci?n tradicionalmente marginados como las mujeres y los j?venes, desde el reconocimiento de su dignidad e igualdad.
Por ello hay que trabajar por una cultura de la responsabilidad a todo nivel que involucre a personas, empresas, gobiernos y el mismo sistema internacional.
Un verdadero desaf?o tiene nuestra Iglesia en el Continente para disipar miedos, apaciguar violencias, sacudir indiferencias y participar activamente en la reorientaci?n de los procesos, lo que implica la interacci?n solidaria con las sociedades civiles y el di?logo para la incidencia en los actores pol?ticos y econ?micos.



Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Hablan los obispos
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