Mi?rcoles, 18 de abril de 2007
M?XICO D.F., 17 Abril (ACI).- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), reunida en Asamblea Plenaria, reafirm? hoy su posici?n de defensa de la vida del no nacido.


Lago de Guadalupe, Estado de M?xico., 17 de abril de 2007



En defensa de los m?s peque?os



Los Obispos mexicanos, reunidos en Asamblea Plenaria, nos dirigimos al Pueblo de M?xico para compartir nuestra grave preocupaci?n sobre el tema de la Vida, y exhortar a su defensa, como lo hicimos en el a?o 2000, en nuestra Carta Pastoral Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos: ?Por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: adem?s de las (?) diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentaci?n sobre los embriones y la eutanasia?.

Vivimos d?as de constantes iniciativas, declaraciones y medidas concretas para la protecci?n de los derechos humanos. Sin embargo, y de manera contrastante, como sociedad estamos dej?ndonos invadir por modos de pensar y actuar que van configurando una ?cultura de la muerte?. No se trata tan s?lo del fen?meno de la violencia que sufrimos en diferentes partes de nuestra Naci?n, sino de normas legales que pretenden consagrar principios contrarios al derecho fundamental de la vida. A?n en la sociedad mexicana, caracterizada por la humanidad y la fe de su gente, por los esfuerzos en defensa de la vida y la familia; se escuchan voces en favor de la legalizaci?n del aborto, en nombre de una mal entendida libertad y defensa de la mujer.

Ninguna motivaci?n, por leg?tima que parezca, justifica el aborto directamente provocado. Nadie es propietario de la vida de un ser humano, ni siquiera el padre o la madre; y nadie puede ponerse en lugar del ser concebido para preferir en su nombre la muerte o la vida (cfr. Declaraci?n de la Sagrada Congregaci?n para la Doctrina de la Fe sobre el aborto, Nro. 14, l8.XI.74).

La defensa de la vida no parte de un dogma religioso, sino de un principio de derecho natural, accesible a la raz?n, fundado en la realidad del hombre y su dignidad, y que, en consecuencia, no es una verdad dependiente de solas convicciones religiosas. La defensa de la vida humana desde su concepci?n ha sido asumida por la misma ciencia. Es la ciencia la que nos confirma que aun antes de nacer, el ser concebido es una persona, y sujeto de pleno e inalienable derecho a la vida. El deber de la sociedad es protegerlo adecuadamente. Los c?digos civiles de varios estados, e incluso el del Distrito Federal as? lo entienden y lo establecen; ?Desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protecci?n de la ley y se le tiene por nacido? (Art?culo 22 del C?digo Civil del DF). Negar este deber del ordenamiento jur?dico es arbitrario e ilegal.

Es claro que como pastores no nos podemos desentender de las personas en delicadas y penosas situaciones que afectivamente podr?an impulsarlas a la dr?stica decisi?n del aborto. De ellas debemos preocuparnos efectivamente con justicia, amor y solidaridad. No obstante; tampoco estos casos nos pueden hacer vacilar en la protecci?n de quien sin culpa alguna ser?a llevado a la muerte. Por los casos que en el ejercicio de nuestro ministerio nos ha tocado acompa?ar, los Obispos sabemos del da?o que produce en la conciencia y en la mente de una mujer la realizaci?n de un aborto. Lo que parec?a una soluci?n, no fue m?s que la agudizaci?n de un conflicto interno. Es una doble cruz que le imponemos cuando estamos m?s atentos a eliminar un ?problema? (aunque este sea una personita), que a legislar para asegurar a todas las madres la posibilidad de criar a sus hijos en un marco de seguridad social, o permitir que puedan dar su hijo en adopci?n sabiendo que tendr? el amor y la atenci?n necesarias para crecer sano, desplegando todos las potencialidades que lleva en su c?digo gen?tico desde el momento de la fecundaci?n y que su madre biol?gica, por alguna limitaci?n no puede brindarle. En esta l?nea, son muchas las iniciativas que se podr?an y deber?an discutir en favor de la vida del ni?o por nacer y de su madre, sin desproteger a ninguno.

Tienen raz?n aquellos que afirman que esta ley no obligar?a a nadie a abortar, pero tambi?n es verdad que "las leyes desempe?an un papel muy importante y a veces determinante en la promoci?n de una mentalidad y de unas costumbres" (Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n? 90). Por eso es dif?cil aceptar la contradicci?n en el hecho de que legisladores que fueron elegidos para preservar el bien com?n, legislen violando el derecho natural a la vida de un inocente. Cualquier legislaci?n en favor del aborto es una contradicci?n con la funci?n propia del Estado, que existe total y exclusivamente al servicio de la persona y de la comunidad. El Estado no es fuente originaria de los derechos innatos e inalienables de la persona, ni creador y ?rbitro absoluto de esos derechos, a los que debe reconocimiento, tutela y promoci?n.

Autorizando el aborto, el Estado introducir?a el principio que legitima la violencia contra el inocente indefenso, y, por lo tanto, renunciar?a a defender el derecho de los m?s d?biles, dejando de ser "Estado de Derecho" para convertirse en un Estado de la ?ley del m?s fuerte?.

Como pastores de la Iglesia Cat?lica que peregrina en M?xico hacemos un llamado a la sociedad entera a custodiar y transmitir los grandes valores del hombre, es necesario que las familias, las instituciones culturales y educativas, as? como los responsables de los medios de comunicaci?n social contribuyan a sostener en la conciencia de nuestro pueblo la estimaci?n de la vida humana desde sus comienzos. Tenemos la esperanza de que nuestro pueblo pueda superar estos momentos de debate permaneciendo fiel a sus convicciones en favor de la vida y de la paz. Actuar en contra de estos principios, como dice el Papa Juan Pablo II, ?podr?a llevar a la humanidad hacia una derrota, y cuya primera victima ser?a el hombre mismo? (cfr. Carta a los Jefes de Estado; 9.III.1994).

Pedimos a la Virgen de Guadalupe, Madre de Dios, que custodie en su pueblo el amor a la vida, y lo acompa?e en su amorosa lucha por defenderla. Los saludamos con todo afecto, rezamos por ustedes y les damos nuestra bendici?n de pastores que, junto a ustedes, quieren estar siempre del lado de la vida.


Por los Obispos de M?xico,


+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

? 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por verdenaranja @ 1:01  | Hablan los obispos
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