Mi?rcoles, 18 de abril de 2007
Art?culo semanal del padre Fernando Lorente , o.h., perteneciente al mi?rcoles 18 de Abril de 2007, pblicado en EL D?A, en la secci?n "criterios" bajo el ep?grafe "Luz en el Camino.


Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Como recuerdo y mensaje de alegr?a a mis sobrinos David y Ana en su Boda cristiana (21-IV-2007)

y todas las parejas que hayan recibido

o reciban este Sacramento


APRENDER a vivir es la primera exigencia responsable de aquellas personas que se deciden por el estado matrimonial. ?Qu? es y c?mo se entiende el matrimonio cristiano?: As? nos lo explica Juan Pablo II en su Mensaje TOTUS TUUS (l983): "Si el matrimonio cristiano es comparable a una monta?a muy alta que sit?a a los esposos en las inmediatas cercan?as de Dios, hay que reconocer que la ascensi?n a dicha monta?a exige mucho tiempo y mucha fatiga. Pero ?podr?a ser esta la raz?n para suprimirla o rebajar su altura? ?Acaso no es un hecho que la persona humana se realiza con plenitud y domina el universo gracias a ascensiones morales y espirituales, mucho m?s que por logros t?cnicos e incluso especiales, por admirables que sean? Haremos juntos una peregrinaci?n a las fuentes del matrimonio y trataremos luego de evaluar su dinamismo al servicio de los esposos, de los hijos, de la sociedad y de la Iglesia. Finalmente, uniremos las fuerzas para promover una pastoral familiar cada vez m?s eficiente. Estos son los t?tulos de nobleza del matrimonio cristiano. Son manantial de luz y fuerza para la realizaci?n cotidiana de la vocaci?n conyugal y familiar en beneficio de los mismos esposos, de sus hijos, de la sociedad en que viven y de la Iglesia de Cristo".

Para mantenerse en este compromiso, los esposos deben oponerse con firmeza a esta realidad manifestada por un cr?tico espa?ol de los acontecimientos sociales y religiosos de nuestros tiempos: "No es para dudar de que una mayor parte de los esposos cristianos viven su matrimonio sin sospechar siquiera la grandeza que encierra su vida matrimonial. Muchos de ellos, para el d?a de la boda, aceptan f?cilmente una cuidadosa predicaci?n, incluso la exigen, pero pocas veces se sienten invitados a vivir con gozo la m?stica que deber?a animar y dar sentido a su matrimonio que aqu? indicamos. Este es el origen y el cultivo de tantas familias rotas, separadas. No hay que olvidar que las exigencias morales del matrimonio s?lo se entienden cuando se intuye de alguna manera el misterio que los esposos est?n llamados a vivir y disfrutar. Y esto requiere que lo m?s urgente y apasionante para la pareja cristiana es que entiendan bien lo que significa "casarse por la Iglesia", celebrando el sacramento matrimonial cristiano.

Cuando los creyentes se casan por la Iglesia, y lo que buscan es convertir su amor en "sacramento", es decir, en "signo" o "se?al" del amor que Dios vive hacia sus criaturas. Esto es lo que los novios quieren decir con su gesto en el momento de la boda: "Nosotros nos queremos con tal hondura y fidelidad, con tanta ternura y entrega, de manera tan total, que nos atrevemos a presentarnos con nuestro amor como sacramento, es decir, como signo del amor que Dios nos tiene. En adelante, cuando ve?is c?mo nos queremos, podr?is intuir, aunque sea de manera deficiente e imperfecta, y decirnos: "c?mo os quiere Dios". Y este amor prometido y as? sentido se convierte en sacramento precisamente porque los dos, comienzan a ser "sacramento" de Dios entre s?. Al casarse, los esposos cristianos se dicen y se prometen uno al otro: "yo te amar? de tal manera que cuando te sientas querido(a) por m?, podr?s percibir el amor con que Dios te quiere".

Esta es la raz?n, la ?nica, del porqu? el matrimonio no es s?lo un sacramento, sino un estado sacramental. Y la boda es el inicio de una vida en la que los esposos pueden y deben descubrir a Dios en su propio amor matrimonial. Los esposos deben mutuamente ser conscientes de que nunca es tarde para progresar en el aprendizaje de vivir con m?s hondura en su estado matrimonial. Recuerden siempre a Cristo que ilumin? con su presencia la boda Can?, que les ense?? a beber todav?a un "vino", el mejor de la boda, de su existencia matrimonial. Pero para esto, no olviden lo m?s importante, lo m?s decisivo, que es suplicar y confiar en la intercesi?n de la Virgen para salir del mayor apuro que les pueda presentar en cualquier momento. Ella les indicar?. "Haced lo que El os diga". Amaos siempre, sin adornos falsos, sin compensaciones ego?stas, con la verdad del amor entra?able, mutuo y constante. Esto es convertir el "agua" de la monoton?a de tantos momentos de la vida matrimonial en el "vino" sabroso, fuerte y vital para despertar alegr?a y vital para la salud en la vida matrimonial. Esto es casarse por la Iglesia y vivir en Ella y en la sociedad.

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
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