Mi?rcoles, 18 de abril de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente

Laicismo intolerante


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 15 de abril de 2007


La pretensi?n de extender el ate?smo no se reduce a una discusi?n te?rica. Cuando se quiere expulsar a Dios de la vida social se crean ?dolos, aut?nticos tiranos que impiden o dificultan que las personas alcancen su madurez y su plenitud. La adoraci?n del dinero, de la fama, del poder, del placer, de la tecnolog?a son idolatr?as actuales, a cuyo servicio se entregan personas y grupos sociales, incluso sin llegar a tener plena conciencia de ello.
Tambi?n existe un laicismo militante, que aspira a tener una clara incidencia en la vida diaria de las personas, tanto en los creyentes, como en los que han dejado de serlo. Los laicistas quieren configurar una sociedad enfrentada con los valores fundamentales de nuestra cultura. Sus objetivos son notorios: dejar sin ra?ces a instituciones fundamentales, como el matrimonio y la familia, diluir los fundamentos de la vida moral y situar a los cristianos en un mundo culturalmente extra?o y hostil. As? lo hemos tenido que recordar los Obispos espa?oles.

El laicismo pr?ctico est? empe?ado en negar la existencia de una ley natural, que conecta con el primigenio razonamiento moral de las personas que buscan hacer el bien y evitar el mal, que est? fundada en la recta raz?n, y cuyo conocimiento ha sido posible gracias al patrimonio espiritual y moral hist?ricamente acumulado por las sociedades. Quienes rechazan la ley natural quieren vender, como una conquista de la libertad, que nos situemos m?s all? del bien y del mal, que despreciemos la voz de la conciencia, que desistamos de cultivar las virtudes que sostienen el verdadero bien humano y que ponen dique al mal personal y social.

La ley natural es reconocida por las grandes culturas de la humanidad. Quienes quieren obviar este gran edificio, propugnan una moral necesariamente a merced de quienes detentan el poder pol?tico en un determinado momento y de quienes cuentan con medios eficaces para generar opini?n p?blica. El laicismo pretende desprestigiar a la Iglesia para acelerar la implantaci?n del relativismo moral como ?nica mentalidad compatible con la democracia.

El laicismo no soporta que se denuncie su inconsistencia moral, su adulteraci?n radical del sentido del bien humano. Busca que se identifique a los cristianos como ?fundamentalistas ignorantes? y que se asocie al intelectual con el agn?stico. Para conseguir sus fines, el laicismo no duda en arremeter contra los derechos de los padres a que exista en la escuela p?blica un estudio libre de la religi?n cat?lica, no duda en introducir con car?cter obligatorio la ?Educaci?n para la ciudadan?a?, que en realidad deber?a llamarse ?ate?smo cient?fico? recordando las c?tedras de adoctrinamiento marxista en la extinta Uni?n Sovi?tica.

Ning?n poder pol?tico puede violentar las conciencias para que se asuman como moralmente rectas acciones que son abiertamente contrarias a la ley natural, como la ins?lita definici?n de matrimonio con exclusi?n de la diferencia entre var?n y mujer; el apoyo a la llamada ?ideolog?a de g?nero?, que busca vaciar de contenido la masculinidad y la feminidad; la ley del divorcio expr?s, que obscurece el sentido de la entrega personal en el matrimonio; la alarmante difusi?n del aborto; o la producci?n de seres humanos como material de investigaci?n.

La ley del aborto se ?vendi? como una ley para tres supuestos excepcionales y en realidad es un coladero que ha escandalizado a media Europa. Nos dijeron que la ley del divorcio iba a acabar con los asesinatos entre c?nyuges, y la realidad no ha sido as?. Es un aut?ntico esc?ndalo el creciente n?mero de mujeres que cada a?o son asesinadas en Espa?a por sus parejas sentimentales.

Una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen. El laicismo pr?ctico es mentiroso, agresivo e intolerante. Todo vale para arrinconar al cristianismo: ridiculizarlo, manipularlo en los medios de comunicaci?n social, anularlo o vaciarlo de contenido. Como tantas otras ideolog?as falsas, este laicismo est? llamado a desaparecer porque ni hace justicia a la verdad ni a la libertad y dignidad de los seres humanos. Mientras est? siendo propugnado desde el poder, la Iglesia no puede dejar de denunciarlo y desenmascararlo por el bien real de las personas.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:59  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios