Viernes, 20 de abril de 2007
Ante la pr?xima matr?cula para el curso 2007-2008 la Comisi?n Episcopal de Ense?anza y Catequisis de la Conferencia Episcopal Espa?ola llama la atenci?nde los padres sobre el deber de optar por la clase de Religi?n.

La Constituci?n espa?ola

Los poderes p?blicos garantizan el derecho que asiste a los
padres para que sus hijos reciban la formaci?n religiosa y moral
que est? de acuerdo con sus propias convicciones. Constituci?n
espa?ola. Art. 27.3.

La Disposici?n Adicional 2? de la Ley Org?nica
de Educaci?n (LOE)


1. La ense?anza de la religi?n cat?lica se ajustar? a lo establecido en el Acuerdo sobre Ense?anza y Asuntos
Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado espa?ol.
A tal fin, y de conformidad con lo que disponga dicho
acuerdo, se incluir? la religi?n cat?lica como ?rea o materia
en los niveles educativos que corresponde, que ser? de
oferta obligatoria para los centros y de car?cter voluntario
para los alumnos.

El Acuerdo entre el Estado espa?ol
y la Santa Sede


Art?culo 2?. ?Los planes educativos? incluir?n la ense?anza
de la religi?n cat?lica en todos los centros de educaci?n, en
condiciones equiparables a las dem?s disciplinas fundamentales?.
Las autoridades acad?micas adoptar?n las medidas oportunas
para que el hecho a recibir o no recibir la ense?anza religiosa no suponga discriminaci?n alguna en la actividad escolar?.

Los Reales Decretos de Ense?anzas M?nimas

1. Educaci?n Infantil

2. Las administraciones educativas garantizar?n que los padres o tutores de los alumnos y las alumnas puedan manifestar su voluntad de que ?stos reciban o no reciban ense?anzas de religi?n.

2. Educaci?n Primaria

1. Las ense?anzas de religi?n se incluir?n en la Educaci?n primaria de acuerdo con lo establecido en la disposici?n adicional segunda de la Ley Org?nica 2/2006, de 3 de mayo, de Educaci?n.

2. Las administraciones educativas garantizar?n que, al inicio
del curso, los padres o tutores de los alumnos y las alumnas
puedan manifestar su voluntad de que ?stos reciban o no reciban ense?anzas de religi?n.

3. Los centros docentes dispondr?n las medidas organizativas para que los alumnos y las alumnas cuyos padres o tutores no hayan optado por que cursen ense?anzas de religi?n reciban la
debida atenci?n educativa? Las medidas organizativas que
dispongan los centros deber?n ser incluidas en su proyecto educativo para que padres y tutores las conozcan con anterioridad.


3. Educaci?n Secundaria

1. Las ense?anzas de religi?n se incluir?n en la Educaci?n secundaria obligatoria, de acuerdo con lo establecido en la disposici?n adicional segunda de la Ley Org?nica 2/2006, de 3
de mayo, de Educaci?n.

2. Las administraciones educativas garantizar?n que, al inicio
del curso, los alumnos mayores de edad y los padres o tutores
de los alumnos menores de edad puedan manifestar su
voluntad de recibir o no recibir ense?anzas de religi?n.

3. Los centros docentes dispondr?n las medidas organizativas
necesarias para proporcionar la debida atenci?n educativa en
el caso de que no se haya optado por cursar ense?anzas de
religi?n, garantizando, en todo caso, que la elecci?n de una
u otra opci?n no suponga discriminaci?n alguna? Las medidas
organizativas que dispongan los centros deber?n ser
incluidas en su proyecto educativo para que padres, tutores y
alumnos las conozcan con anterioridad.

4. Quienes opten por las ense?anzas de religi?n podr?n elegir
entre las ense?anzas de religi?n cat?lica, las de aquellas
otras confesiones religiosas con las que el Estado tenga suscritos Acuerdos Internacionales o de Cooperaci?n en materia
educativa, en los t?rminos recogidos en los mismos, o la ense?anza de historia y cultura de las religiones.

5. La evaluaci?n de las ense?anzas de la religi?n cat?lica y de historia y cultura de las religiones se realizar? en los mismos t?rminos y con los mismos efectos que las otras materias de la etapa.


Grav?simus educationis

El concilio Vaticano II ?Recuerda a los padres la grave obligaci?n que les ata?e de disponer, a aun de exigir, todo lo necesario para que sus hijos puedan disfrutar de tales ayudas y progresen en la formaci?n cristiana a la par que en la profana.
Adem?s, la Iglesia aplaude cordialmente a las autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y favoreciendo la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educaci?n conforme a los principios morales y religiosos de las familias?. N? 7.

Familiaris consorcio. Juan Pablo II

N. 8. Se hace pues necesario recuperar por parte de todos la
conciencia de la primac?a de los valores morales, que son los
valores de la persona humana en cuanto tal. Volver a comprender el sentido ?ltimo de la vida y de sus valores fundamentales es el gran e importante cometido que se impone hoy d?a para la renovaci?n de la sociedad.

La educaci?n de la conciencia moral que hace a todo hombre
capaz de juzgar y de discernir los modos adecuados para realizarse seg?n su verdad original, se convierte as? en una exigencia prioritaria e irrenunciable.

El deber de la Iglesia y del Estado

40. Debe asegurarse absolutamente el derecho de los padres a
la elecci?n de una educaci?n conforme con su fe religiosa El
Estado y la Iglesia tienen la obligaci?n de dar a las familias todas las ayudas posibles, a fin de que puedan ejercer adecuadamente sus funciones educativas. Por esto tanto la Iglesia como el Estado deben crear y promover las instituciones y actividades que las familias piden justamente, y la ayuda deber? ser proporcionada
a las insuficiencias de las familias. Por tanto, todos
aquellos que en la sociedad dirigen las escuelas, no deben olvidar nunca que los padres han sido constituidos por Dios mismo como los primeros y principales educadores de los hijos, y que su derecho es del todo inalienable.
El deber de los padres Pero como complementario al derecho, se pone el grave deber de los padres de comprometerse a fondo en una relaci?n cordial y efectiva con los profesores y directores de las escuelas. Si en las escuelas se ense?an ideolog?as contrarias a la fe cristiana, la familia junto con otras familias, si es posible mediante formas de
asociaci?n familiar, debe con todas las fuerzas y con sabidur?a ayudar a los j?venes a no alejarse de la fe.

Carta de Juan Pablo II a las familias

La Educaci?n respuesta al don de Dios

N? 9. Los esposos desean los hijos para s?, y en ellos ven la coronaci?n de su amor rec?proco. Los desean para la familia, como don m?s excelente. En el amor conyugal, as? como en el amor paterno y materno, se inscribe la verdad sobre el hombre, expresada de manera sint?tica y precisa por el Concilio al afirmar que Dios ?ama al hombre por s? mismo?. Con el amor de Dios ha de armonizarse el de los padres. En ese sentido, ?stos deben amar a la nueva criatura humana como la ama el Creador. El querer humano est? siempre e inevitablemente sometido a la ley del tiempo y de la caducidad. En cambio, el amor divino es eterno. ?Antes de
haberte formado yo en el seno materno, te conoc?a ?escribe el profeta Jerem?as?, y antes que nacieses, te ten?a consagrado? (1,5). La genealog?a de la persona est?, pues, unida ante todo con la eternidad de Dios, y en segundo t?rmino con la paternidad y maternidad humana que se realiza en el tiempo. Desde el momento mismo de la concepci?n el hombre est? ya ordenado a la eternidad en Dios.


Educar para la plena humanidad: la filiaci?n divina

N. 16. Si al dar la vida los padres colaboran en la obra creadora de Dios, mediante la educaci?n participan de su pedagog?a paterna y materna a la vez. La paternidad divina, seg?n san Pablo, es el modelo originario de toda paternidad y maternidad en el cosmos (cf. Ef 3, 14-15), especialmente de la maternidad y paternidad humanas. Sobre la pedagog?a divina nos ha ense?ado plenamente el Verbo eterno del Padre, que al encarnarse ha revelado al hombre la dimensi?n verdadera e integral de su humanidad: la filiaci?n divina. Y as? ha revelado tambi?n cu?l es el verdadero significado de la educaci?n del hombre. Por medio de Cristo toda educaci?n, en familia y fuera de ella, se inserta en la dimensi?n salv?fica de la pedagog?a divina, que est? dirigida a los hombres
y a las familias, y que culmina en el misterio pascual de la muerte y resurrecci?n del Se?or. De este ?centro? de nuestra redenci?n arranca todo proceso de educaci?n cristiana, que al mismo tiempo es siempre educaci?n para la plena humanidad.

Honrar a los padres y a los propios hijos

Sobre esta perspectiva se perfila, de manera nueva, el significado del cuarto mandamiento: ?Honra a tu padre y a tu madre? (Ex 20, 12), el cual est? relacionado org?nicamente con todo el proceso educativo. La paternidad y maternidad, elemento primero y fundamental en el proceso de dar la humanidad, abren ante los padres y los hijos perspectivas nuevas y m?s profundas.

Engendrar seg?n la carne significa preparar la ulterior ?generaci?n

?, gradual y compleja, mediante todo el proceso educativo.
El mandamiento del Dec?logo exige al hijo que honre a su padre
y a su madre; pero, como ya se ha dicho, el mismo mandamiento
impone a los padres un deber en cierto modo ?sim?trico?. Ellos
tambi?n deben ?honrar? a sus propios hijos, sean peque?os o
grandes, y esta actitud es indispensable durante todo el proceso educativo, incluido el escolar. El ?principio de honrar?, es decir, el reconocimiento y el respecto del hombre como hombre, es la condici?n fundamental de todo proceso educativo aut?ntico.


La Iglesia al servicio de la Educaci?n

En el ?mbito de la educaci?n la Iglesia tiene un papel espec?fico que desempe?ar. A la luz de la tradici?n y del magisterio conciliar, se puede afirmar que no se trata s?lo de confiar a la Iglesia la educaci?n religioso-moral de la persona, sino de promover todo el proceso educativo de la persona ?junto con? la Iglesia. La familia est? llamada a desempe?ar su deber educativo en la Iglesia, participando as? en la vida y en la misi?n eclesial.

La educaci?n religiosa seg?n las convicciones de los padres

Uno de los campos en los que la familia es insustituible es ciertamente el de la educaci?n religiosa, gracias a la cual la familia crece como ?iglesia dom?stica?. La educaci?n religiosa y la catequesis de los hijos sit?an a la familia en el ?mbito de la Iglesia como un verdadero sujeto de evangelizaci?n y de apostolado. Se trata de un derecho relacionado ?ntimamente con el principio de la libertad
religiosa. Las familias, y m?s concretamente los padres, tienen la libre facultad de escoger para sus hijos un determinado modelo de educaci?n religiosa y moral, de acuerdo con las propias convicciones.
Pero incluso cuando conf?an estos cometidos a instituciones
eclesi?sticas o a escuelas dirigidas por persona religioso, es necesario que su presencia educativa siga siendo constante y activa.

El amor es fuente y significado de la Educaci?n

Es el evangelio del amor la fuente inagotable de todo lo que
nutre a la familia como ?comuni?n de personas?. En el amor encuentra ayuda y significado definitivo todo el proceso educativo, como fruto maduro de la rec?proca entrega de los padres. A trav?s de los esfuerzos, sufrimientos y desilusiones, que acompa?an la educaci?n de la persona, el amor no deja de estar sometido a un continuo examen. Para superar esta prueba se necesita una fuerza espiritual que se encuentra s?lo en Aquel que ?am? hasta el extremo? (Jn 13, 1). De este modo, la educaci?n se sit?a plenamente en el horizonte de la ?civilizaci?n del amor?.


Editorial EDICE
CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA?OLA
Secretariado de la Comisi?n Episcopal
de Ense?anza y Catequesis
Publicado por verdenaranja @ 0:59  | Hablan los obispos
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