Domingo, 22 de abril de 2007

Comunicado en el que los obispos de México expresan su preocupación por la violencia y el crimen organizado y por el incremento en el país de los llamados “pecados sociales que claman al cielo” como son el comercio de drogas, la corrupción, el terror de la violencia, el armamentismo.

Creer en Dios es optar por la vida


Lago de Guadalupe, Estado de México., 18 de abril de 2007




Al inicio de este trienio queremos expresar la preocupación pastoral que nos embarga ante la creciente espiral de violencia y descomposición social generada por el crimen organizado, y que se manifiesta en masacres, asesinatos, “levantones”, terrorismo y sabotajes de diferente índole.

En México los católicos son la mayor parte de la población, por ello resulta preocupante que se hayan incrementado en nuestra patria los fenómenos que el querido Siervo de Dios, Juan Pablo II, denunció como “pecados sociales que claman al cielo”. Entre estos pecados se encuentra el comercio de drogas, el lavado de las ganancias ilícitas, la corrupción, el terror de la violencia, el armamentismo, fenómenos que hemos estado viviendo muy de cerca en diferentes partes del país. Estos pecados manifiestan una profunda crisis debido a la pérdida del sentido de Dios. Si esto está aconteciendo en México es porque los católicos estamos cometiendo uno de los errores más graves de nuestro tiempo: una separación entre la fe que profesamos y nuestra vida cotidiana.

Reconocemos el esfuerzo de los gobiernos federal y estatal, y en especial el trabajo de las diferentes corporaciones que han trabajado en los Operativos Conjuntos en diferentes estados de nuestro país en pro de salvaguardar el Estado de Derecho. A todas aquellas personas que arriesgan su vida por la seguridad del pueblo de México enviamos nuestra bendición y elevamos a Dios nuestra oración para que ellos y sus familias gocen de su gracia y protección. Sin embargo, pedimos a los cristianos de México que no se desentiendan; que no esperen de otros la solución, porque ésta depende de todos. Está confiada al corazón de cada hombre y de cada mujer de la noble Nación mexicana.

“¡Cese pues la confrontación y el odio, generadores de destrucción y de muerte! ¡Que nadie que se precie del nombre de cristiano preste el menor respaldo a los sembradores de violencia y de terror! Que todos repudien esa “nueva forma de esclavitud” que es el narcotráfico!” (Juan Pablo II, 6 de julio de 1986).

Confiando en la capacidad y bondad de las personas, invitamos a los implicados en estas situaciones absurdas del narcotráfico a iniciar el camino de la conversión y vuelta sincera a Dios; sólo Él abre sus corazones y mueve sus voluntades, para un cambio total de vida.

Proponemos una cultura de la vida anclada en el fortalecimiento de la familia como núcleo de cohesión social, transmisora de valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos. Convocamos a las organizaciones civiles y empresariales, instituciones educativas, medios de comunicación y actores políticos para que, sin protagonismos ni confrontaciones estériles, unamos esfuerzos en una Cruzada Nacional por la paz y la justicia. México es un gran país, que no merece vivir bajo el miedo y la amenaza de unos cuantos que, con fines egoístas y de lucro fácil, han decidido optar por una cultura de terror y de muerte.

Los Obispos de México reiteramos nuestra cercanía y apoyo en el esfuerzo que cada mujer y cada hombre de buena voluntad realizan para acabar con el flagelo de la violencia ocasionada por el narcotráfico, y pedimos a la Virgen de Guadalupe, Madre de Dios, que custodie en su pueblo el amor a la vida, y lo acompañe en su amorosa lucha por defenderla.
Por los Obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
Los Obispos de México (2007-04-20)


Publicado por verdenaranja @ 2:21  | Hablan los obispos
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