Domingo, 22 de abril de 2007
Comunicado final de la 83 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano llevada a cabo en Lago de Guadalupe, sede de los encuentros de la Conferencia.


1. Los Obispos de M?xico saludamos con gozo pascual al pueblo de Dios y queremos compartirles nuestras esperanzas al estar reunidos en la LXXXIII Asamblea Plenaria. Nuestra tarea pastoral es la evangelizaci?n, porque hemos sentido la urgencia del Reino y la llamada a ser testigos y ap?stoles con nuestra propia vida. Esta esperanza crece con la celebraci?n de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, a celebrarse el pr?ximo mes de Mayo, en Aparecida, Brasil, y nos ayudar? a fortalecer nuestra misi?n de ser disc?pulos y misioneros de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

En esta Asamblea, una de las metas que nos hemos propuesto es iluminar la nueva estructura pastoral de la CEM con la Carta Pastoral del 2000, ?Del Encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos?, la cual insiste de manera reiterada, en la conversi?n y en la comuni?n eclesial.

2. Es claro que vivimos un cambio de ?poca donde los valores que sustentan el modelo cultural vigente son cuestionados con diferentes argumentos y aparecen antivalores como opciones que se presentan al ciudadano sin alternativas y muchas veces violentando su libertad. Este cambio de ?poca trae consecuencias negativas como la ambig?edad y confusi?n al presentar los valores del modelo cultural vigente, el abuso de la libertad personal que conduce al libertinaje, y el debilitamiento de las instituciones por el embate de la opini?n p?blica. La responsabilidad actual de los cristianos es lograr que los valores del reino de Dios sean levadura en el proceso de gestaci?n del cambio de ?poca o nuevo modelo cultural.

3. Sin duda que muchos de los cambios que se han dado en numerosos ?rdenes de la sociedad civil y pol?tica han sido positivos y algunos dignos de elogio, como son los signos mas expresivos en favor de la democracia. En la Carta pastoral se?al?bamos nuestro aprecio por el sistema democr?tico, aprecio que mantenemos firme, si bien no pocos manifiestan sus dudas y hasta su desencanto. Sabemos que la democracia no se agota en el proceso electoral, que exige la participaci?n activa de todos los ciudadanos y una recta concepci?n de la persona humana, de su dignidad y de sus valores. La Iglesia ofrece su colaboraci?n en la conformaci?n de un verdadero estado democr?tico mediante la promoci?n y defensa de la dignidad de la persona humana y sus derechos inviolables; en la defensa de la libertad fundamentada en la verdad y en el respeto mutuo, en la tolerancia y en la solidaridad con justicia social.

4. Como actores relevantes en la construcci?n de la democracia se?al?bamos a los j?venes, a las mujeres y a los pobres, quienes siguen esperando ocupar su lugar propio y activo en la sociedad. A los j?venes se les debe ofrecer una educaci?n rica en conocimientos y principios que ordenan los valores hacia el desarrollo integral de su persona. Las mujeres son merecedoras ?del mayor reconocimiento de la comunidad y de sus pastores? ellas han preservado y consolidado la instituci?n familiar apoyadas en su fe en Jesucristo y el amor a la Iglesia, que han sabido transmitir a sus hijos? (Carta, No. 411). Los hermanos pobres ?no son una minor?a que deba tratarse bajo condiciones de excepci?n, sino la gran porci?n de nuestro pueblo que anhela y requiere condiciones dignas para su pleno desarrollo? (o.c. No. 415). Entre los rostros del pobre hay que se?alar con particular ?nfasis a los hermanos migrantes de ambas fronteras y a los ind?genas, que est?n exigiendo un trato justo y humano, respetuoso de sus derechos y de su dignidad.

5. En el campo intraeclesial, queremos se?alar la necesidad de ?hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comuni?n? (NMI, No. 43) donde fieles laicos, consagrados, presb?teros y Obispos se unan en estrechos v?nculos de caridad y de acci?n, mediante una nueva evangelizaci?n. Es adem?s nuestro deber impulsar la toma de conciencia de los fieles laicos acerca de su vocaci?n espec?fica como ?hombres y mujeres de Iglesia en el coraz?n del mundo y hombres y mujeres del mundo en el coraz?n de la Iglesia?. Cuanto mayor empe?o requiere la participaci?n social de un fiel laico cat?lico, mayor es su responsabilidad cristiana y las exigencias de su santificaci?n. Este es el ?rostro laical? que necesita nuestra Iglesia.

6. El anuncio del Evangelio es una invitaci?n constante a la conversi?n, una exigencia de toda la Iglesia -pastores y fieles-, que tiene su centro en la santa Eucarist?a, especialmente en la misa dominical. La ?iniciaci?n cristiana? es un proceso de encuentro personal con Cristo, mediante un itinerario de la formaci?n en la fe e integraci?n a la vida de la comunidad. La fe recibida por tradici?n que sosten?a a los cat?licos de anta?o, no es ya suficiente. Los miembros de la Iglesia deben saber dar raz?n de lo que esperan, de lo que aman y de lo que creen, actuando en la promoci?n de la verdad, la justicia y la paz en la sociedad.

7. Los Obispos, como pastores del Pueblo de Dios, compartimos nuestra preocupaci?n sobre el tema de la vida y recordamos que ?una obligaci?n primaria del Estado consiste en velar y defender el derecho natural de todo ser humano a la vida y a la integridad f?sica desde la concepci?n hasta la muerte. Si una ley positiva ?priva a una categor?a de seres humanos de la protecci?n que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es m?s d?bil, se quebrantan los fundamentos mismos del estado de derecho?? (o.c. No. 283). Ning?n hombre o mujer, profese la religi?n cat?lica o no, debe apoyar las propuestas sociales o pol?ticas que favorezcan acciones contra la vida como el aborto o la eutanasia. Debe constar con toda claridad que ?el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es un desorden moral grave, en cuanto eliminaci?n deliberada de un ser humano inocente. Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podr? jam?s hacer l?cito un acto que es intr?nsecamente il?cito? (Juan Pablo II, Evangelio de la Vida, 62).

8. En este mensaje quisimos s?lo se?alar algunos de los graves problemas que tenemos pendientes, tanto ustedes fieles hijos de la Iglesia como nosotros sus Pastores. La tarea, para nadie es f?cil, pero nos consuela siempre la Palabra del Se?or que, al despedirse de los suyos, les dijo: ?En el mundo tendr?n tribulaciones. Pero ??nimo!: yo he vencido al mundo? (Jn 16,33). Nosotros, los creyentes en Cristo, nunca estamos solos. Tenemos la fuerza del Se?or resucitado que acompa?a siempre a su Iglesia. Con esta confianza y gozo pascual en nuestro coraz?n de pastores los saludamos con afecto y les ofrecemos, en comuni?n con nuestra Madre, Santa Mar?a de Guadalupe, nuestra plegaria y bendici?n.
Por los Obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
Publicado por verdenaranja @ 18:47  | Hablan los obispos
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