Lunes, 23 de abril de 2007
Mensaje que dirigi? Benedicto XVI al F?rum internacional de los j?venes que organiz? el Consejo Pontificio para los Laicos del 28 al 31 de marzo de 2007 en Rocca di Papa, localidad cercana a Roma.


Al Arzobispo
Mons. STANISLAW RYLKO
Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos
Tengo el agrado de enviarle mi cordial saludo a Usted, Venerado Hermano, al Secretario, a los Colaboradores del Consejo Pontificio para los Laicos y a cuantos que toman parte en el IX F?rum internacional de j?venes, con el tema ?Testimoniar a Cristo en el mundo del trabajo?, que tiene lugar en esta semana en Rocca di Papa. Con particular afecto me dirijo a los j?venes delegados de las Conferencias Episcopales y de los diferentes Movimientos, Asociaciones y Comunidades internacionales, provenientes de los cinco continentes y que est?n comprometidos en sectores muy variados. Extiendo tambi?n mi deferente atenci?n a los autorizados ponentes que han aceptado contribuir al encuentro con su aportaci?n competente y su experiencia.

El tema es muy actual y tiene en cuenta las transformaciones acontecidas en los ?ltimos a?os en el campo de la econom?a, la tecnolog?a y la comunicaci?n, que han modificado radicalmente la fisonom?a y las condiciones del mercado de trabajo. Si por un lado los progresos realizados han suscitado nuevas esperanzas en los j?venes, por otro lado a menudo han creado en ellos formas preocupantes de marginaci?n y explotaci?n, con crecientes situaciones de malestar personal. Debido a la considerable divergencia entre los ?mbitos formativos y el mundo del trabajo, han aumentado las dificultades para hallar una ocupaci?n laboral que responda a sus talentos personales y a los estudios realizados, sin la certeza de poder conservar despu?s ni siquiera un empleo incierto. El proceso de globalizaci?n en curso en el mundo, ha comportado una exigencia de movilidad que obliga a numerosos j?venes a emigrar y a vivir lejos del pa?s de origen y de la propia familia. Esto genera en tantos un inquietante sentido de inseguridad, con innegables repercusiones sobre la capacidad no s?lo de imaginar y poner en acto un proyecto para el futuro, sino incluso de comprometerse concretamente en el matrimonio y en la formaci?n de una familia. Se trata de problem?ticas complejas y delicadas que deben ser oportunamente afrontadas, teniendo presente la realidad actual y haciendo referencia a la Doctrina social de la Iglesia, de la que se ofrece una adecuada presentaci?n en el ?Catecismo de la Iglesia Cat?lica? y sobre todo en el ?Compendio de la Doctrina social de la Iglesia?.

En estos a?os ha sido constante la atenci?n de la Iglesia hacia la cuesti?n social, en modo particular hacia el trabajo. Basta recordar la Enc?clica ?Laborem exercens?, publicada hace algo m?s de veinticinco a?os, el 14 de septiembre de 1981, por mi amado predecesor Juan Pablo II. ?sta confirma y actualiza las grandes intuiciones desarrolladas por los Sumos Pont?fices Le?n XIII y P?o XI en las Enc?clicas ?Rerum novarum? (1891) y ?Quadragesimo anno? (1931), ambas escritas en la ?poca de la industrializaci?n de Europa. En un contexto de liberalismo econ?mico condicionado por las presiones del mercado, por la competencia y la competitividad, estos documentos pontificios indican la necesidad de valorizar la dimensi?n humana del trabajo y de tutelar la dignidad de la persona. En efecto, la ?ltima referencia de toda actividad s?lo puede ser el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Un an?lisis exhaustivo de la situaci?n lleva a constatar que el trabajo tiene su origen en el proyecto de Dios sobre el hombre y que ?ste es participaci?n en su obra creadora y redentora. Por ello, toda actividad humana deber?a ser ocasi?n y lugar de crecimiento de los individuos y de la sociedad, desarrollo de los ?talentos? personales para valorizarla y ponerla al servicio ordenado del bien com?n, en esp?ritu de justicia y solidaridad. Para los creyentes, la finalidad ?ltima del trabajo es la construcci?n del Reino de Dios.

Invit?ndoos a tomar en consideraci?n el di?logo y la reflexi?n de estos d?as, deseo que esta importante asamblea juvenil constituya para los participantes una provechosa ocasi?n de crecimiento espiritual y eclesial, gracias al hecho de compartir los testimonios y las experiencias, la oraci?n com?n y las ceremonias celebradas en com?n. Hoy, m?s que nunca, es necesario y urgente proclamar ?el Evangelio del trabajo?, vivir como cristianos en el mundo del trabajo y convertirse en ap?stoles entre los trabajadores. Pero para cumplir esta misi?n hay que permanecer unidos a Cristo con la oraci?n y una intensa vida sacramental, valorando a este fin en modo especial el Domingo, que es el D?a dedicado al Se?or. Mientras aliento a los j?venes a no perder el ?nimo ante las dificultades, les doy cita para el pr?ximo domingo en la Plaza de San Pedro, donde se desarrollar? la solemne celebraci?n del Domingo de Ramos y la XXII Jornada Mundial de la Juventud, ?ltima etapa de preparaci?n a la Jornada Mundial de la Juventud, que tendr? lugar el pr?ximo a?o en Sydney, Australia.

Este a?o el tema de reflexi?n es: ?Como yo os he amado, as? amaos tambi?n vosotros los unos a los otros? (Jn 13,34). Repito en esta ocasi?n lo que escrib? a los j?venes cristianos del mundo entero en mi ?Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud?, que en los j?venes se reviva ?la fe en el amor verdadero, fiel y fuerte; un amor que genera paz y alegr?a; un amor que une a las personas, haci?ndolas sentirse libres en el mutuo respeto?, capaces de desarrollar plenamente las propias capacidades. No cuenta s?lo hacerse m?s ?competitivos? y ?productivos?, hay que ser ?testigos de la caridad?. S?lo as?, con el apoyo de las respectivas parroquias, movimientos y comunidades, donde es posible hacer la experiencia de la grandeza y de la vitalidad de la Iglesia, los j?venes ser?n capaces de vivir el trabajo como una vocaci?n y una verdadera misi?n. A tal fin, aseguro mi recuerdo orante e, invocando la celestial protecci?n de Mar?a y san Jos?, patrono de los trabajadores, de coraz?n env?a a Usted, Venerado Hermano, a cuantos participan en el F?rum internacional y a todos los j?venes trabajadores cristianos una especial Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 28 de marzo de 2007
Benedictus PP XVI

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:29  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios