Martes, 24 de abril de 2007
Art?culo de Monse?or Francisco P?rez, arzobispo castrense y Director de OMP en Espa?a, con motivo de la presentaci?n de la Campa?a de las Vocaciones Nativas.

Vocaciones Nativas

Al servico de la comunidad


En las situaciones tan divergentes que existen en nuestra sociedad no podemos dejarnos llevar por el des?nimo que las mismas circunstancias invitan a seguir. Al contrario, mucho m?s debemos facilitar, si vivimos la esperanza, el ser portadores de un clima nuevo de amor y de servicio a los que nos rodean. La vocaci?n del cristiano tiene como base la entrega a Dios, que es como la ra?z, y a los dem?s, que es el tallo. Las dos van juntas y bien armonizadas. Si faltara alguna de ellas vivir?amos un cristianismo amorfo y s?lo barnizado de buenas intenciones pero sin sustancia y, a la corta o a la larga, se perder?a la fe y se sostendr?a la vida en una nube inconsistente. La vida comunitaria que se inicia en la familia se sostiene porque por las venas de la misma corre la disposici?n, la ayuda, el amor de servicio y entrega. Nadie es extra?o porque todos forman una unidad de vida y de ayuda mutua.

La vocaci?n religiosa, sacerdotal o de consagrado no tendr?a sentido si cada uno buscara su propia celda como ?nico lugar individualista de realizaci?n. No s?lo llegar?a el des?nimo, sino que ser?a una tortura inaguantable. La vida comunitaria se teje ?d?ndose a los dem?s? puesto que es el lugar sagrado donde se manifiesta el amor de Dios. Quien ama muestra que es disc?pulo de Cristo. ?En esto conocer?n que sois mis disc?pulos, si os am?is los unos a los otros?. El recorrido no es f?cil, pero seguro que es muy gratificante. No se puede dar nada a los dem?s si uno no se da a s? mismo. La comunidad, por tanto, es como una familia; es la mejor expresi?n y la mejor manifestaci?n. De ah? que las vocaciones nacen, crecen y maduran en comunidad.

La atracci?n que la sociedad presenta est?, muchas veces, disociada de la aut?ntica realidad. Se habla de libertad y la sutileza de la esclavitud se hace presente. Se habla de compartir y el ego?smo corrompe la solidaridad. Se habla de alegr?a y cada d?a hay m?s violencia, suicidios y depresiones existenciales. Se habla de bienestar y no sacia todo lo que presenta el materialismo y el hedonismo. ?Qu? sucede?, ?ad?nde queremos ir? y ?cu?les son nuestras aspiraciones? Tanto psicol?gicamente como espiritualmente hay un gran vac?o y en el fondo es porque hacemos de la vida un instrumento de placer, de poseer y de dominio. ?Es posible que se ofrezcan testimonios distintos y que puedan dar razones m?s importantes que lo puramente material? Puedo afirmar que hay testigos que, sin presunci?n alguna, han encontrado una raz?n para existir, para vivir y para ser felices.

Por ello se necesitan las vocaciones que tienen como ?nico fin, como ?nico motivo y objetivo ?ser luz?. Son personas que se han enamorado profundamente de un Dios vivo que es Jesucristo. No hay nada de fantas?as y menos de enga?osas ideolog?as. Es la realidad m?s profunda que pueda existir, porque no se para en el hoy o en el ma?ana sino en la plenitud de la eternidad. La angustia del que cree que todo acaba un d?a lleva a la desesperaci?n, pero el que basa todo en saber que la vida pasa, pero despu?s hay un existir para siempre, encuentra el alivio y la raz?n para alegrar toda su vida.

Las vocaciones nativas son en la sociedad un signo de esperanza. ?Cu?ntos misioneros han dado lo mejor de s? para hacer felices a los dem?s, siguiendo el ejemplo del Buen Maestro! Han salido de su casa, de su pueblo y de su naci?n para ponerse al servicio de la gente y recrear la comunidad, el sentido de familia. Recuerdo la experiencia de un sacerdote que ?a sus ochenta a?os? me dec?a que ?l se sent?a m?s ?padre? que nadie porque a muchos ni?os y j?venes los hab?a sacado del ambiente nocivo de la droga y de la delincuencia. Ahora, cuando van a verle, le reconocen como el mejor amigo que les ha llevado a sentirse humanos e hijos de Dios. Han recuperado el sentido de familia y no est?n perdidos a su propia suerte.

Las Obras Misionales Pontificias, a lo largo de tantos a?os, han trabajado con ah?nco e ilusi?n para mostrar a toda la Iglesia y a la sociedad que las vocaciones en ?tierras a?n v?rgenes? son necesarias para sostener y fortalecer a la sociedad hambrienta de ambiente familiar. Es por lo que pedimos a todos los creyentes o personas de buena voluntad que apoyen con su generosidad a tantas vocaciones que no pueden seguir el camino del ?servicio a la comunidad? por no tener recursos educacionales, formativos y materiales. La ?Obra de San Pedro Ap?stol? es el cauce que sirve para informarse de las necesidades que hay en seminarios y noviciados y ?con nuestra colaboraci?n? ayudarles en esas necesidades. Yo llegu? a ser sacerdote gracias a la ?beca? que me concedi? una familia con recursos. Mis padres no los ten?an, pero la generosidad de dicha familia hizo posible que pudiera seguir estudiando y form?ndome en la vocaci?n que tanto he querido siempre: ser sacerdote para servir a la comunidad.

Por Monse?or Francisco P?rez
Arzobispo Castrense y Director de OMP en Espa?a
Publicado por verdenaranja @ 0:08  | Hablan los obispos
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