Martes, 24 de abril de 2007
ZENIT publica la carta, publicada el lunes, 23 de Abril de 2007, por la Santa Sede, dirigida por Benedicto XVI a la canciller de la Rep?blica Federal Alemana, Angela Merkel, al asumir la presidencia de turno de la Uni?n Europea y del G8 en la que le pide mantener como prioridad la lucha contra la pobreza, en particular en ?frica.



A su excelencia Angela Merkel
Canciller de la Rep?blica Federal Alemana

El 17 de julio de 2006, con motivo de la conclusi?n de la Cumbre de San Petersburgo, usted anunci? que el grupo constituido por los pa?ses m?s industrializados del mundo junto a Rusia (G8), bajo su presidencia, mantendr?a en el orden del d?a el tema de la pobreza en el mundo. Adem?s, el 18 de octubre, el gobierno de la Rep?blica Federal Alemana comunic? que la ayuda a ?frica ser? un tema preponderante con motivo de la Cumbre de Heiligendamm.

Le escribo, por tanto, para expresarle el agradecimiento de la Iglesia cat?lica as? como mi aprecio personal por estos anuncios.

Me alegra el hecho de que el tema ?pobreza? est? ahora en el orden del d?a de los pa?ses del G8 con una referencia expl?cita a ?frica. Este tema, de hecho, merece la m?xima atenci?n y prioridad para beneficio de los Estados pobres as? como de los ricos. El hecho de que la presidencia alemana del G8 coincida con la de la Uni?n Europea ofrece una oportunidad ?nica para afrontar este tema. Conf?o en que Alemania asumir? de manera positiva el papel de gu?a que exige este conjunto de cuestiones, que es de importancia mundial y nos afecta a todos.

Con motivo de nuestro encuentro del pasado 28 de agosto, usted me asegur? que Alemania comparte la preocupaci?n de la Santa Sede por la incapacidad de los pa?ses ricos de ofrecer a los pa?ses m?s pobres, en particular a los africanos, adecuadas condiciones financieras y comerciales que hagan posible la promoci?n de un desarrollo duradero.

La Santa Sede ha subrayado repetidamente que los gobiernos de los pa?ses m?s pobres tienen, por su parte, la responsabilidad del buen gobierno y de la eliminaci?n de la pobreza, pero que en esto es irrenunciable una activa colaboraci?n por parte de todos los socios internacionales. No se trata de una tarea extraordinaria o de concesiones que podr?an ser postergadas a causa de apremiantes intereses nacionales. Se da m?s bien un grave e incondicional deber moral, basado en la pertenencia com?n a la familia humana, as? como en la com?n dignidad y destino de los pa?ses pobres y ricos, que en el proceso de globalizaci?n se desarrollan de una manera cada vez m?s ?ntimamente ligada.

Para los pa?ses pobres har?a falta crear y garantizar, de manera confiable y duradera, condiciones comerciales favorables que incluyan sobre todo un acceso amplio y sin reservas a los mercados.

Es necesario tomar tambi?n medidas a favor de una r?pida cancelaci?n completa e incondicional de la deuda exterior de los pa?ses pobres altamente endeudados (?heavily indebted poor countries? - HIPC) y de los pa?ses menos desarrollados (?least developed countries? - LDC). Asimismo, han de tomarse medidas para que estos pa?ses no acaben de nuevo en una situaci?n de deuda insostenible.

Adem?s, los pa?ses industrializados tienen que ser conscientes de los compromisos que han asumido en el ?mbito de las ayudas al desarrollo y cumplirlos plenamente.

Luego se necesitan importantes inversiones en el campo de la investigaci?n y del desarrollo de medicinas para el tratamiento del sida, de la tuberculosis, de la malaria y de otras enfermedades tropicales. Los pa?ses industrializados tienen que afrontar la urgente tarea cient?fica de crear finalmente una vacuna contra la malaria. Asimismo, es necesario poner a disposici?n tecnolog?as m?dicas y farmac?uticas, as? como conocimientos derivados de la experiencia en el campo de la salud, sin pretender en cambio exigencias jur?dicas o econ?micas.

Por ?ltimo, la comunidad internacional tiene que seguir trabajando por una reducci?n significativa del comercio de armas, legal o ilegal, del tr?fico ilegal de materias primas preciosas y de la fuga de capitales de los pa?ses pobres, y tiene que comprometerse en la eliminaci?n tanto de pr?cticas de reciclaje de dinero sucio como de la corrupci?n de los funcionarios en los pa?ses pobres.

Si bien estos desaf?os tienen que ser afrontados por todos los estados miembros de la comunidad internacional, el G8 y la Uni?n Europea deber?an desempe?ar un papel-gu?a en este sentido.

Miembros de diferentes religiones y culturas de todo el mundo est?n convencidos de que alcanzar el objetivo de la eliminaci?n de la pobreza extrema antes del a?o 2015 es uno de las tareas m?s importantes de nuestro tiempo. Comparten, adem?s, la convicci?n de que esta meta est? ligada indisolublemente a la paz y a la seguridad en el mundo. Su mirada se dirige ahora a la gu?a confiada al gobierno alem?n para el pr?ximo per?odo, en el que es necesario garantizar que el G8 y la Uni?n Europea asuman las medidas necesarias para superar la pobreza. Los fieles cat?licos est?n dispuestos a ofrecer su propia contribuci?n a estos esfuerzos y apoyan de manera solidaria su compromiso.

Implorando la bendici?n de Dios para la actividad del G8 y de la Uni?n Europea bajo la presidencia alemana, aprovecho la ocasi?n para expresarle de nuevo, se?ora canciller federal, mi sentido agradecimiento.

Vaticano, 16 de diciembre de 2006
BENEDICTUS PP. XVI

[Traducci?n del original alem?n realizada por Zenit]


Publicado por verdenaranja @ 21:31  | Habla el Papa
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