Mi?rcoles, 25 de abril de 2007
Carta semanal del arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.


Verdad, libertad y democracia


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 22 de abril de 2007


La vida de la Iglesia, centrada en el anuncio de la Palabra de Dios y en la celebraci?n de los sacramentos, especialmente el de la Eucarist?a, es una continua invitaci?n a anunciar a todos la verdad y la cercan?a de Dios. La Iglesia tiene el deber de facilitar el encuentro con Jesucristo, porque Cristo da a todo ser humano, por su Esp?ritu, la capacidad de alcanzar la plenitud de su vida. La Iglesia y los cristianos estamos felizmente obligados a anunciar a todos el misterio salvador de Jesucristo para iluminar sus vidas y colaborar al bien de la sociedad.
Anunciar a Jesucristo favorece el bien com?n de los pueblos. Cuando las personas descubren una base inconmovible para su felicidad, aprenden a amar y generan bienes incontables para la convivencia, desde el hogar familiar hasta la educaci?n y la ense?anza, o la atenci?n y el cuidado de los m?s d?biles y necesitados. Los cristianos reclaman a toda autoridad pol?tica la libertad de ejercer su contribuci?n al bien com?n, sin m?s l?mites ni restricciones que las imprescindibles para la paz y el orden p?blico. Si se ataca esta libertad por prejuicios ideol?gicos se da?a el bien humano de una sociedad.

Trabajar por el bien com?n como cristiano en la Espa?a de hoy implica un estilo de participaci?n ciudadana que debe evitar tres actitudes: la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento. Los cristianos estamos llamados a superar la desesperanza. No podemos sumarnos al lamento de los tristes que todo lo ven mal. Dios nos ama irrevocablemente. Jes?s nos ha prometido su presencia y su asistencia hasta el fin del mundo. La Providencia de Dios saca para sus hijos bienes, incluso de los males. La Iglesia y la salvaci?n del mundo son ante todo empresas de Dios. ?Tenemos tantos motivos para mantener la alegr?a del servicio y del amor!

En segundo lugar, mantener posturas claras, denunciar errores, proponer rectificaciones y defender los contenidos de nuestra fe y de la raz?n no conlleva ejercer el enfrentamiento personal. La historia demuestra que la democracia moderna naci? en el ?mbito de una cultura cristiana, desarrollada en torno a tres convicciones pol?ticas fundamentales. El valor central de la persona humana, realidad trascendente y libre; la necesaria distinci?n entre Iglesia y Estado, con su rec?proca autonom?a y su vocaci?n a colaborar sin confundirse; el compromiso por el respeto de los derechos humanos. El Evangelio proporciona los elementos necesarios para construir un orden respetuoso con la dignidad de la persona humana como ser libre y responsable de sus actos.

La tercera actitud a superar es el sometimiento. El amor no puede subordinarse a una l?gica que lo corrompa. La fidelidad al mensaje de Jes?s y a la doctrina de la Iglesia exige reconocer su valor permanente, sin diluirse ni someterse a las imposiciones de la cultura ni de la moda intelectual. Hacen un flaco servicio al bien com?n los cristianos que, por cierto temor al ?qu? dir?n?, compadrean con una cultura laicista y hedonista y presentan un credo adaptado al gusto del oyente.

Los Obispos estamos convencidos de que Dios pide un esfuerzo de autenticidad y fidelidad, de humildad y de unidad. Con este esfuerzo podremos ofrecer de manera convincente a nuestros conciudadanos los mismos dones que hemos recibido, sin disimulos ni deformaciones, sin disentimientos ni concesiones, sin oscurecer el esplendor de la Verdad y la fuerza de atracci?n de sus promesas.

Los laicos cristianos est?n llamados a participar en la vida social y pol?tica con esta responsabilidad alegre, esperanzada, respetuosa, valiente y libre. Os animo a vivir y a gozar de la coherencia del amor que surge del Evangelio: el amor hasta el extremo.

Con mi bendici?n y afecto,
Agust?n Garc?a-Gasco Vicente


Publicado por verdenaranja @ 22:58  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios