Mi?rcoles, 25 de abril de 2007
Comentario a las lecturas del jueves de la tercera semana de pascua, sacado del libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.

Jueves de la Tercera Semana

Primera.Hch 8,26-40: Felipe y el bautismo del et?ope Evangelio. hl 6,44-52: Yo soy el pan de vida



I. Apertura al Esp?ritu. ?...extendiste la mano a todos para que te encuentre el que te busca? (4" plegaria eucar?stica). Muchos no-cat?licos visitan el Vaticano, oyen al Papa o rezan en, Lourdes... Un et?ope peregrina a Jerusal?n y regresa con un ?souvenir? que lee por el camino. Es la profec?a de Isa?as. El et?ope es un hombre en busca de Dios, lee pero no entiende. Dios le tiende la mano en el encuentro con el di?cono Felipe que le orienta en su b?squeda. Tras este breve catecumenado pide, el et?ope el bautismo.
?Piensas que entiendes lo que vas leyendo? Una cierta audacia no es necesariamente imprudencia; hablar de Dios a nadie induce al mal.

II. El pan de vida. La fe cristiana no puede compararse a un producto mec?nico que sale en la pantalla de los ordenadores. Seg?n el evangelio, es Dios quien mueve y el hombre es movido. El hijo pr?digo se levanta y endereza los pasos a la casa de su padre pero es Dios quien mueve el coraz?n para que el coraz?n decida poner en marcha las piernas. Puede tocar las fibras interiores o enviar emisarios. Al que decide robustecer la nueva vida promete el alimento de su pan, cuerpo de Cristo ofrecido como don. El que acepta el don adquiere nueva vida, el que lo rechaza se hace responsable. El cuerpo de Cristo es valorado muy superior al man?. Este manten?a la vida corporal para el tiempo; el cuerpo de Cristo es alimento de eternidad. La vida que se promete es de naturaleza espiritual y participaci?n de la vida misma de Dios. Siendo Jes?s la VIDA, al darse a s? mismo es la vida lo que comunica. Esa vida impregna todo el ser, no perece jam?s, no se interrumpe con la muerte. La muerte no es m?s que un paso necesario para que esta vida llegue a su plenitud.

III. Leyes de la vida en Cristo. Las objeciones de sus adversarios no hacen a Jes?s rectificar sus afirmaciones. Reafirma por el contrario lo enunciado y lo apoya con nuevos argumentos.
El man? fue verdadero alimento del pueblo en el desierto. Los fines de la Eucarist?a pueden ser muchos, pero el principal es servir de alimento. El Cuerpo de Cristo produce en el alma los mismos efectos que el alimento material produce en el cuerpo, con la diferencia de prolongar sus efectos hasta la eternidad.
Desde el concilio de Trento viene la Iglesia aconsejando a sus fieles la comuni?n frecuente. La gente normal come varias veces al d?a. ?Por qu? pretender sostener vigorosa la vida del esp?ritu con el alimento de una vez al a?o? Hay sin duda muchos creyentes que sufren anemia espiritual.
?La fracci?n del pan convierte en hermanos a todos los hombres que en ella participan, d?ndoles vigorosa cohesi?n e invit?ndoles a unas relaciones sociales en que se respeten la justicia y la caridad. Este es el horizonte luminoso al t?rmino de un camino seguro? (Pablo VI).
?La Iglesia se preocupa por obtener de los fieles una asistencia activa, con voluntad de comprender bien los ritos y oraciones; una participaci?n activa, consciente y piadosa, fortaleci?ndose en la mesa del Cuerpo del Se?or? (Vat. II).
La presencia real de Cristo en la Eucarist?a es activa. Su actividad es incesante, vital y silenciosa, a manera de fermento que transforma de d?a en d?a y robustece al comulgante en su peregrinar por la tierra en busca de la patria.
Publicado por verdenaranja @ 23:26  | Espiritualidad
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