Mi?rcoles, 02 de mayo de 2007
Carta semanal del arzobispo de Valencia don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.

Fortalecer el verdadero humanismo


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 29 de abril de 2007


En el Tercer Milenio todos parecemos comprometidos con la dignidad del ser humano. Este compromiso se ve con frecuencia obstaculizado por actitudes que generan pr?cticas gravemente contradictorias.
Quienes, por ejemplo, dejan desprotegida la vida humana y prenatal, o quienes facilitan la aniquilaci?n de la vida humana enferma o sufriente; o quienes huyen de la memoria de las v?ctimas de la violencia, de la guerra o del terrorismo; o quienes asumen como un simple dato estad?stico aquellos que mueren por las hambrunas cr?nicas, por la tiran?a de las adicciones o por la explotaci?n de sus personas, ?verdaderamente expresan un compromiso sincero y cre?ble con todo ser humano y su dignidad?

La defensa de los derechos humanos en nuestro planeta est? siendo letalmente carcomida por el relativismo, por la arbitrariedad a la hora de reconocer los derechos humanos de los m?s d?biles y desprotegidos. El Siervo de Dios Juan Pablo II advirti? que en nuestro mundo se estaba produciendo una guerra de los fuertes contra los d?biles: los primeros, sobreprotegidos por todo tipo de recursos e instrumentos; los segundos, privados de sus derechos m?s elementales, especialmente del derecho a la vida, por el abuso del poder de los primeros.

Es urgente que todos recuperemos las fuentes m?s limpias que inspiran nuestro respeto y nuestro compromiso con la dignidad de todos los seres humanos. La Iglesia, como hemos recordado los Obispos en las ?Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a?, busca las verdaderas soluciones a los problemas del hombre en Cristo, en su memoria y en su presencia viva.

El programa permanente de la Iglesia es Jesucristo. Para anunciar el Reino de Dios en nuestro mundo, para defender adecuadamente la dignidad de todo ser humano, la Iglesia invita a poner los ojos en su Maestro: su mensaje, sus ejemplos, la fuerza de sus sacramentos, particularmente de la presencia eucar?stica, suministra la fuerza espiritual y la clarividencia necesaria para servir con coherencia y eficacia a la dignidad de todos los seres humanos.

El Santo Padre Benedicto XVI ha se?alado recientemente el camino para el fortalecimiento del verdadero humanismo: ofrecer a nuestros hermanos el gran ?s? que en Jesucristo Dios dice al hombre y que es un ?s? a su vida, un ?s? al amor humano, un ?s? a la libertad, un ?s? a la inteligencia. La fe en el Dios que tiene rostro humano trae la alegr?a al mundo. El cristianismo est? abierto a todo lo que hay de justo, de verdadero y puro en las culturas y civilizaciones, a todo lo que alegra, consuela y fortalece nuestra existencia.

No se conseguir? defender la dignidad del ser humano sin favorecer un entorno social que promueva la alegr?a de vivir y el respeto por el valor inestimable de todo ser humano que viene a este mundo. En esto consiste la cultura del amor y de la vida, fundamento insustituible para el reconocimiento integral de los derechos humanos. Quienes desarrollan pretendidos humanismos en los que los derechos de unos aniquilan los derechos de otros, o en los que se abandona a la soledad y a la muerte a quienes tienen una salud m?s precaria, en realidad est?n tejiendo redes de tristeza y de angustia que se vuelven en contra de la propia humanidad.

Los grandes logros de las sociedades modernas no se explican desde ellos mismos. El avance del conocimiento cient?fico, el desarrollo tecnol?gico, el reconocimiento formal de los derechos humanos, la efectiva libertad religiosa y las formas democr?ticas de gobierno de los pueblos no son instrumentos v?lidos para cualquier fin, ni conceptos absolutos que no necesiten ser justificados. Al contrario, se trata de valios?simos logros al servicio del ?nico valor que verdaderamente sostiene todos los dem?s: la dignidad de cada ser humano, de cada var?n y de cada mujer, sin restricci?n alguna.

El reconocimiento de Dios no supone ning?n obst?culo para el verdadero progreso humano. La ense?anza cristiana del amor nos revela la verdad profunda de nuestro ser y nos ayuda para discernir el bien del mal, lo justo de lo injusto, y nos fortalece para realizarlo en nuestras decisiones y en nuestra vida. La participaci?n de los cristianos en la sociedad contribuye a fortalecer el verdadero humanismo.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo


Publicado por verdenaranja @ 21:36  | Hablan los obispos
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