Jueves, 03 de mayo de 2007
GUI?N PARA LA EUCARIST?A
PASCUA DEL ENFERMO

VI DOMINGO DE PASCUA


Monici?n de entrada

La Pascua nos llena de alegr?as, gozos y esperanzas y el mundo parece que cobra nueva vida. La presencia del Se?or resucitado nos anima a quitar las cruces del mundo, aliviando el sufrimiento y proclamando el triunfo de la verdad y de la
vida. Pero no siempre es f?cil la tarea y no acabamos de hacerla nuestra, no acabamos de hacer una opci?n decidida y visible por la liberaci?n del ser humano, en particular de quienes m?s sufren, de quienes m?s lo necesitan.

La celebraci?n gozosa de la Pascua del Enfermo nos re?ne en torno a Cristo resucitado en esta Eucarist?a.

En la escucha de la Palabra, en la oraci?n y en la fracci?n del pan, viviremos la experiencia de Comuni?n con Cristo Resucitado para llenarnos de su entrega y su deseo de vida plena para todos. ?l nos anuncia la llegada de su fuerza, el
Esp?ritu Santo, para que no sintamos la soledad en la tarea.


Acto penitencial

Nuestra liberaci?n no se logra sino a base de amor y perd?n, tolerancia y libertad, respeto a la dignidad de la persona, servicio a la verdad y a la vida, promoci?n del pobre y desvalido, fraternidad y solidaridad, especialmente con los m?s humildes. En el silencio nos reconocemos peque?os y limitados, y pedimos al Padre su perd?n:

● Cuando olvidamos el amor y el servicio a las personas, y creamos normas que a nadie ayudan. T?, que eres la Palabra eterna del Padre. SE?OR, TEN PIEDAD.
● Cuando olvidamos el compromiso y la entrega para hacer un mundo nuevo, y nos encerramos en nuestros peque?os ?para?sos?. T?, que vives para siempre y est?s presente entre nosotros. CRISTO, TEN PIEDAD.
● Cuando no vivimos como resucitados y cargamos cruces sobre los dem?s, en lugar de ayudar a superarlas. T? que nos haces miembros de tu Iglesia. SE?OR, TEN PIEDAD.

Liturgia de la Palabra

Hch 15,1-2.22-29. Hemos decidido, el Esp?ritu Santo y nosotros, no imponeros m?s cargas que las indispensables.
Desde el principio de la Iglesia surgen problemas y confrontaciones, porgue necesita ir creciendo. La apertura de la Iglesia al mundo no jud?o supone encontrarse con moldes y realidades religiosas distintas a las conocidas, y los
ap?stoles supieron encontrar pronto el camino para superar la confrontaci?n y descubrir que los preceptos humanos no son lo fundamental, que lo central de la vida cristiana es Cristo, el Se?or. Los ap?stoles, reunidos en concilio, construyen la Iglesia basada en la comuni?n y en la diferenciaci?n.

Sal 66. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

La Biblia de Jerusal?n da a este salmo el t?tulo de Oraci?n p?blica despu?s de la recolecci?n anual. En ?l el pueblo pide la bendici?n, la recibe y alaba a Dios por ella. Era recitado probablemente durante la fiesta con que se daba por terminada la cosecha. El estribillo de los vv. 4 y 6 del salmo refleja el universalismo ense?ado por la segunda parte de Isa?as (caps. 40-55): las naciones paganas son llamadas a servir al mismo Dios ?nico, a trav?s del ejemplo del pueblo elegido y la ense?anza de su historia. La invitaci?n que el salmista
hace a todas las naciones para que alaben a Dios, es una expresi?n del pensamiento mesi?nico, del reino universal de Dios, que se ha manifestado en la salvaci?n de su pueblo.
Ap 21,10-14.22-23. Me ense?? la ciudad santa, que bajaba del cielo.

La comunidad fundada, congregada y animada por Cristo y el Esp?ritu llegar? a ser una comunidad perfecta y feliz, pero todav?a no lo es plenamente, sino que est? en camino.
La Iglesia es comunidad de salvaci?n, de plenitud que est? ya definida y nos espera a todos, pero que tambi?n vamos construyendo con nuestra vida; y aunque ahora tiene problemas, todos participaremos de la Jerusal?n celeste.

La lectura es una invitaci?n a la esperanza y alegr?a m?s grandes, al saber que, no por nuestros m?ritos, sino por los de Cristo, ese final nos espera.

Jn 14,23-29. El Esp?ritu Santo os ir? recordando todo lo que os he dicho.

Jes?s se despide de sus amigos y estos le preguntan ??A qu? se debe que vayas a revelarte a nosotros y no al mundo??. A que vosotros me am?is, les responde Jes?s. Jes?s se revela a quien le ama; se deja conocer por quien pone de su parte, por quien muestra disponibilidad, por quien quiere sintonizar con ?l. A partir de esta disposici?n, al disc?pulo se le abre una vida nueva, caracterizada por la presencia afectiva de Jes?s, del Padre y del Esp?ritu en ?l. Presencia no f?sica, pero presencia real. El disc?pulo ya no tiene motivos para vivir a?orando la presencia f?sica de Jes?s. ?Si me amarais, os alegrar?ais de que vaya al Padre?. El texto es tambi?n anuncio de la Ascensi?n al cielo, y del env?o del Esp?ritu para transmitir todo lo que Jes?s les ha ense?ado con palabras, pero sobre todo, con entrega, hasta dar la vida.


Puntos para la homil?a

La realidad sociol?gica e hist?rica condiciona nuestra vida. Somos parte integrante de un mundo complejo que incide poderosamente en nuestra manera de ser, actuar y vivir.
Hablamos de fen?menos como el cambio cultural, la tecnolog?a, el consumo, la movilidad, el anonimato social, la incomunicaci?n, el pluralismo...
Avanzamos en muchos campos, pero damos la impresi?n de un empobrecimiento y vac?o interior, con dependencia cada vez mayor de aquello que producimos y fabricamos.
La vida se ha vuelto acelerada, y est? sometida a un ritmo agotador. Llega informaci?n m?ltiple y variada de noticias y datos y la seducci?n por los mil enga?osos atractivos de la sociedad de consumo.

?Encontraremos tiempo para detenernos serenamente ante la propia vida?
?Hallaremos medios para discernir, reflexionar y formarnos un juicio propio con responsabilidad y lucidez?

La fe ha de ser la gran fuerza interior que nos ayude a liberarnos de la alienaci?n, la superficialidad, la desintegraci?n y el vac?o interior.

Para vivir de una manera m?s humana y liberada necesitamos una energ?a interior capaz de animar y dinamizar toda nuestra existencia. Por eso escuchamos hoy con gozo las palabras de Jes?s: ?El que me ama guardar? mi palabra y mi Padre lo
amar?, y vendremos a ?l y haremos morada en ?l?.
La Pascua del enfermo nos acerca a un mundo, el de la enfermedad, que nos ense?a la otra cara de la realidad: la de la debilidad, la de la propia limitaci?n, la que
nos hace tomar conciencia de la propia contingencia; pero, al mismo tiempo, la que encuentra a Dios como fortaleza, la que nos hace tomar conciencia de la propia eternidad, la que siente la vida y la fe como aut?nticos regalos del Padre. En
los enfermos, las comunidades tienen permanentemente el testimonio del Cristo doliente. Hoy es su Pascua, habr? que facilitarles que el encuentro con el Cristo
resucitado no se d? s?lo en el ?mbito de su vivencia personal, sino tambi?n en el ?mbito de la comunidad.


Oraci?n de los fieles

En la oraci?n de los fieles se puede incluir alguna de las peticiones siguientes:

Presentamos nuestra oraci?n sincera pidiendo al Se?or que el regalo de la Paz anide en todas las personas y en todos los pueblos; decimos: ?Se?or, danos tu Paz!

❑ Para que la Iglesia viva el respeto a cada persona, sus distintos puntos de vista, su realidad personal, hasta descubrir lo importante, lo que a todos une y enriquece. Oremos.
❑ Para que en medio de la vida los cristianos sepamos acoger y perdonar, ver en todos a un hermano querido. Oremos.
❑ Para que la tarea evangelizadora de la Iglesia nunca se detenga por miedo a la apertura o la confrontaci?n. Oremos.
❑ Para que sepamos confiar en el Esp?ritu y ser creativos y evang?licos a la hora de encontrar respuestas para los problemas y desaf?os de nuestro tiempo. Oremos.
❑ Para que nuestra comunidad (parroquial) se prepare para acoger el don del Esp?ritu Santo y su fuerza nos haga testigos del Evangelio y signo de esperanza para los que sufren. Oremos.

Oraci?n: Se?or, danos tu Paz que nos ayude a vivir y construir la paz de cada d?a para evidenciar junto a los enfermos y sus familias el valor insustituible de la esperanza. Por Jesucristo.


Despedida

La celebraci?n termina, la Eucarist?a contin?a en la vida, y la fuerza del Esp?ritu nos animar? a acoger, comprender y acompa?ar. La fuerza de Cristo Resucitado por su Esp?ritu nos animar? a sembrar el mundo de ?gestos de bondad?. El dolor y
el sufrimiento recuperar?n la esperanza y el mundo vivir? la salud como experiencia que se abre a la Salvaci?n.

Bendici?n final

Dios Padre, que por la Resurrecci?n de Jes?s nos ha redimido y adoptado como hijos, nos llene de alegr?a con sus bendiciones. Am?n.

Y ya que, por la Pascua del Se?or hemos recibido el don de la verdadera libertad, por su bondad recibamos la vida eterna. Am?n.

Y pues en el bautismo hemos participado de la Resurrecci?n de Cristo, vivamos en el Amor y la justicia para que podamos alcanzar el cielo. Am?n.

Y la bendici?n de Dios que es Padre, Hijo y Esp?ritu Santo descienda sobre vosotros y os acompa?e siempre. Am?n.


Canciones para la celebraci?n

Entrada: Juntos cantando la alegr?a (1CLN-410); Invoco al Dios alt?simo (1CLN-
713); Cristo nos da la libertad (1CLN-727); Reunidos en el nombre del Se?or (CLNA
9); El que me ama guardar? mi palabra (del disco ?15 Nuevos cantos para la
Misa? de Erdoz?in).
Salmo: LDS o el Salmo A Dios den gracias los pueblos (1CLN-510)
Aleluya: Canta aleluya al Se?or (CB-33)
Ofertorio: Llevemos al Se?or (del disco ?16 Cantos para la Misa?)
Santo: 1 CLN-I 2
Comuni?n: En la paz de Cristo (1CLN-603); Delante de T? (del disco ?Cantos para
participar y vivir la Misa?); Te damos gracias. Se?or (1CLN-531); Guarda mi alma
en la paz, de Deiss (1CLN-710); Beberemos la copa de Cristo (CLN-O 10); Unidos
en Ti (CLN-O 31).

Final: Regina coeli (gregoriano).

Oraci?n
Delante de ti, Se?or,
abrimos nuestros brazos al mundo
para acogerlo con cari?o.
Es el mundo de la salud y la enfermedad,
el mundo de las grandes realidades:
salud, trabajo y descanso;
dolor, enfermedad y sufrimiento;
dudas, miedos y angustias;
certezas, alegr?as y esperanzas?
Ante ?l nos inclinamos con respeto,
y contemplamos, en silencio, su realidad:
?Cu?nta humanidad y cu?nta vida!
?Fr?giles fragmentos de eternidad!
?Arrogancia de una humanidad herida!
Envuelto en comprensi?n lo recogemos
y lo ponemos en tus manos de Padre.
Ay?danos a acompa?arlo en tu presencia.
Am?n

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA?OLA
Departamento de Pastoral de la Salud
Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Liturgia
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