Martes, 08 de mayo de 2007
Discurso que Benedicto XVI dirigi? al mundo de la cultura en la Universidad de Pav?a durante la visita apost?lica que realiz? a esa ciudad el domingo 22 de abril de 2007.


Rector magn?fico;
ilustres profesores;
queridos estudiantes:
Mi visita pastoral a Pav?a, aun siendo breve, no pod?a menos de incluir una etapa en esta universidad, que constituye desde hace siglos un elemento caracter?stico de vuestra ciudad. Por eso, me alegra estar entre vosotros para este encuentro, al que atribuyo un valor particular, pues tambi?n yo vengo del mundo acad?mico.

Saludo cordialmente a los profesores y, en primer lugar, al rector, profesor Angiolino Stella, a quien agradezco las amables palabras que me ha dirigido. Saludo a los estudiantes y, de modo especial, al joven que se ha hecho portavoz de los sentimientos de los dem?s universitarios. Me ha asegurado vuestra valent?a en la entrega a la verdad, vuestra valent?a para buscar m?s all? de los l?mites de lo conocido, para no rendiros ante la debilidad de la raz?n. Y agradezco mucho estas palabras. Saludo tambi?n y expreso mis mejores deseos a todos los que forman parte de vuestra comunidad acad?mica y hoy no han podido estar aqu? presentes.

Vuestra universidad es una de las m?s antiguas e ilustres de Italia. Como ha dicho el rector magn?fico, entre sus docentes ha tenido personalidades destacadas, como Alessandro Volta, Camillo Golgi y Carlo Forlanini. Me complace recordar tambi?n que por vuestro ateneo han pasado profesores y alumnos que han alcanzado una eminente talla espiritual, como Michele Ghislieri, que lleg? a ser el Papa san P?o V, san Carlos Borromeo, san Alejandro Sauli, san Ricardo Pampuri, santa Gianna Beretta Molla, el beato Contardo Ferrini y el siervo de Dios Teresio Olivelli.

Queridos amigos, toda universidad tiene por naturaleza una vocaci?n comunitaria, pues es precisamente una universitas, una comunidad de profesores y alumnos comprometidos en la b?squeda de la verdad y en la adquisici?n de competencias culturales y profesionales superiores. La centralidad de la persona y la dimensi?n comunitaria son dos polos igualmente esenciales para un enfoque correcto de la universitas studiorum. Toda universidad deber?a conservar siempre la fisonom?a de un centro de estudios "a medida del hombre", en el que la persona del alumno salga del anonimato y pueda cultivar un di?logo fecundo con los profesores, que los estimule a crecer desde el punto de vista cultural y humano.

De este enfoque se derivan algunas aplicaciones relacionadas entre s?. Ante todo, es verdad que s?lo poniendo en el centro a la persona y valorando el di?logo y las relaciones interpersonales se puede superar la fragmentaci?n de las disciplinas derivada de la especializaci?n y recuperar la perspectiva unitaria del saber. Las disciplinas tienden naturalmente, y con raz?n, a la especializaci?n, mientras que la persona necesita unidad y s?ntesis.

En segundo lugar, es de fundamental importancia que el compromiso de la investigaci?n cient?fica se abra al interrogante existencial del sentido de la vida misma de la persona. La investigaci?n tiende al conocimiento, mientras que la persona necesita tambi?n la sabidur?a, es decir, la ciencia que se manifiesta en el "saber vivir".

En tercer lugar, la relaci?n did?ctica s?lo puede llegar a ser relaci?n educativa, un camino de maduraci?n humana, si se valora a la persona y las relaciones interpersonales. En efecto, la estructura privilegia la comunicaci?n, mientras que las personas aspiran a la participaci?n.

S? que esta atenci?n a la persona, a su experiencia integral de vida y a su tendencia a la comuni?n, est? muy presente en la actividad pastoral de la Iglesia en Pav?a en el ?mbito cultural. Lo atestigua la labor de los Colegios universitarios de inspiraci?n cristiana. Entre estos, quisiera recordar tambi?n yo el Colegio Borromeo, impulsado por san Carlos Borromeo, cuya bula de fundaci?n es del Papa P?o IV, y el Colegio Santa Catalina, fundado por la di?cesis de Pav?a por voluntad del siervo de Dios Pablo VI, con una contribuci?n decisiva de la Santa Sede.

En este sentido, tambi?n es importante la labor de las parroquias y de los movimientos eclesiales, en particular del Centro universitario diocesano y de la FUCI, que tienen como finalidad acoger a la persona en su integridad, proponer caminos arm?nicos de formaci?n humana, cultural y cristiana, y ofrecer espacios de participaci?n, de confrontaci?n y de comuni?n.

Quisiera aprovechar esta ocasi?n para invitar a los alumnos y a los profesores a no sentirse s?lo objeto de atenci?n pastoral, sino tambi?n a participar activamente y a contribuir al proyecto cultural de inspiraci?n cristiana que la Iglesia promueve en Italia y en Europa.

Al encontrarme con vosotros, queridos amigos, me viene espont?neo pensar en san Agust?n, copatrono de esta universidad, juntamente con santa Catalina de Alejandr?a. El camino existencial e intelectual de san Agust?n testimonia la fecunda interacci?n que existe entre la fe y la cultura. San Agust?n estaba impulsado por el deseo incansable de encontrar la verdad, de descubrir qu? es la vida, de saber c?mo vivir, de conocer al hombre. Y, precisamente a causa de su pasi?n por el hombre, buscaba necesariamente a Dios, porque s?lo a la luz de Dios puede manifestarse tambi?n plenamente la grandeza del hombre, la belleza de la aventura de ser hombre.

Al inicio, este Dios le parec?a muy lejano. Luego lo encontr?. Ese Dios grande, inaccesible, se hizo cercano, uno de nosotros. El gran Dios es nuestro Dios, es un Dios con rostro humano. As?, la fe en Cristo no puso fin a su filosof?a, a su audacia intelectual; al contrario, lo estimul? a?n m?s a buscar la profundidad del ser humano y a ayudar a los dem?s a vivir bien, a encontrar la vida, el arte de vivir. Esto era para ?l la filosof?a: saber vivir, con toda la raz?n, con toda la profundidad de nuestro pensamiento, de nuestra voluntad, y dejarse guiar en el camino de la verdad, que es un camino de valent?a, de humildad, de purificaci?n permanente.

Toda la b?squeda de san Agust?n encontr? cumplimiento en la fe en Cristo, pero en el sentido de que siempre permaneci? en camino. M?s a?n, nos dice: incluso en la eternidad proseguir? nuestra b?squeda; ser? una aventura eterna descubrir nuevas grandezas, nuevas bellezas. Al interpretar las palabras del Salmo: "Buscad siempre su rostro", dijo: esto vale para la eternidad; y la belleza de la eternidad consiste en que no es una realidad est?tica, sino un progreso inmenso en la inmensa belleza de Dios. As? pudo encontrar a Dios como la raz?n fundante, pero tambi?n como el amor que nos abraza, nos gu?a y da sentido a la historia y a nuestra vida personal.

Esta ma?ana expliqu? que ese amor a Cristo dio forma a su compromiso personal. De una vida planteada como b?squeda pas? a una vida totalmente entregada a Cristo y as? a una vida para los dem?s. Descubri? ?esta fue su segunda conversi?n? que convertirse a Cristo significa no vivir ya para s? mismos, sino estar realmente al servicio de todos.

San Agust?n ha de ser para nosotros, precisamente tambi?n para el mundo acad?mico, modelo de di?logo entre la raz?n y la fe, modelo de un di?logo amplio, que s?lo puede buscar la verdad y as? tambi?n la paz. Como afirm? mi venerado predecesor Juan Pablo II en la enc?clica Fides et ratio, "el Obispo de Hipona consigui? hacer la primera gran s?ntesis del pensamiento filos?fico y teol?gico, en la que conflu?an las corrientes del pensamiento griego y latino. En ?l, adem?s, la gran unidad del saber, que encontraba su fundamento en el pensamiento b?blico, fue confirmada y sostenida por la profundidad del pensamiento especulativo" (n. 40).

Por eso, invoco la intercesi?n de san Agust?n para que la Universidad de Pav?a se distinga siempre por una atenci?n especial a la persona, por una acentuada dimensi?n comunitaria en la investigaci?n cient?fica y por un fecundo di?logo entre la fe y la cultura.

Os agradezco vuestra presencia y, a la vez que os expreso mis mejores deseos de ?xito en vuestros estudios, imparto a todos mi bendici?n, que hago extensiva a vuestros familiares y a vuestros seres queridos.

(Traducci?n distribuida por la Santa Sede)
Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Habla el Papa
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