Jueves, 10 de mayo de 2007
Discurso que pronunci? Benedicto XVI en la tarde el mi?rcoles, 9 de Mayo de 2007, al recibir la bienvenida en el aeropuerto de Sao Paulo-Guarulhos que le tribut? el presidente de Brasil, Luiz In?cio Lula da Silva.


Excelent?simo Se?or Presidente de la Rep?blica
Se?ores Cardenales y Venerados Hermanos en el Episcopado
?Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo!

1. Es para m? motivo de particular satisfacci?n iniciar mi Visita Pastoral a Brasil y presentar vuestra Excelencia, en su calidad de Jefe y representante supremo de la grande Naci?n brasile?a, mis agradecimientos por la amable acogida que me fue dispensada. Un agradecimiento que extiendo, con mucho gusto, a los miembros del Gobierno que acompa?an Vuestra Excelencia, a las personalidades civiles y militares aqu? reunidas y a las autoridades del Estado de S?o Paulo. En las palabras de buenas-venidas a m? dirigidas, siento resonar, Se?or Presidente, los sentimientos de cari?o y amor de todo el Pueblo brasile?o para con el Sucesor del Ap?stol Pedro.

Saludo fraternalmente en el Se?or m?os queridos Hermanos en el Episcopado que aqu? vinieron a recibirme en nombre de la Iglesia que est? en Brasil. Saludo igualmente los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, los seminaristas y los laicos comprometidos con la obra de evangelizaci?n de la Iglesia y con el testimonio de una vida aut?nticamente cristiana. En fin, dirijo mi afectuoso saludo a todos los brasile?os sin distinci?n, hombres y mujeres, familias, ancianos, enfermos, joven y ni?os. A todos digo de coraz?n: ?Muchas gracias por vuestra generosa hospitalidad!

2. Brasil ocupa un lugar muy especial en el coraz?n del Papa no solamente porque naci? cristiano y posee hoy lo m?s alto n?mero de cat?licos, pero sobretodo porque es una naci?n rica de potencialidades con una presencia eclesial que es motivo de alegr?a y esperanza para todo el Iglesia. Mi visita, Se?or Presidente, tiene un objetivo que sobrepasa las fronteras nacionales: vengo a presidir, en Aparecida, la sesi?n de apertura de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribe?o. Por una providencial manifestaci?n de la bondad del Creador, este pa?s deber? servir de cuna para las propuestas eclesiales que, Dios quiera, podr?n dar un nuevo vigor y empuje misionero a este Continente.

3. En esta ?rea geogr?fica los cat?licos son la mayor?a: esto significa que ellos deben aportar de modo particular al servicio de lo bien com?n de esta Naci?n. La solidaridad ser?, sin duda, palabra llena de contenido cuando las fuerzas vivas de la sociedad, cada cual adentro de su propio ?mbito, si empe?an seriamente para construir un porvenir de paz y de esperanza para todos.

La Iglesia Cat?lica ?como puse en evidencia en la Enc?clica Dios caritas est? "transformada por la fuerza del Esp?ritu es llamada para ser, en el mundo, testigo del amor del Padre, que quiere hacer de la humanidad una ?nica familia, en su Filho" (cf. 19). De all? su profundo compromiso con la misi?n evangelizadora, a servicio de la causa de la paz y de la justicia. La decisi?n, por tanto, de realizar una Conferencia esencialmente misionera, bien refleja la preocupaci?n del episcopado, y no menos m?a, de buscar caminos adecuados para que, en Jesucristo, los "nuestros pueblos tengan vida", como reza el tema de la Conferencia. Con esos sentimientos, quiero mirar m?s all? de las fronteras de este pa?s y saludar todos los pueblos de Am?rica Latina y del Caribe anhelando, con las palabras del Ap?stol, "Que la paz est? con todos vosotros que est?is en Cristo" (1Pt 5,14).

4. Soy grato, Se?or Presidente, a la Divina Providencia que me concede la gracia de visitar a Brasil, un pa?s de grande tradici?n cat?lica. Ya tuve la oportunidad de referir el motivo principal de mi viaje que tiene un alcance latinoamericano y un car?cter esencialmente religioso.
Estoy muy feliz por poder pasar algunos d?as con los brasile?os. S? que el alma de este Pueblo, bien como de todo el de Am?rica Latina, conserva valores radicalmente cristianos que jam?s ser?n cancelados. Y estoy seguro que en Aparecida, durante la Conferencia General del Episcopado, ser? reforzada tal identidad, al promover lo respeto por la vida, desde su concepci?n hasta su natural declinaci?n, como exigencia propia de la naturaleza humana; har? tambi?n de la promoci?n de la persona humana el eje de la solidaridad, especialmente con los pobres y desamparados.

La Iglesia quiere apenas indicar los valores morales de cada situaci?n y formar los ciudadanos para que puedan decidir consciente y libremente; en este sentido, no dejar? de insistir en el empe?o que deber? ser dado para asegurar el fortalecimiento de la familia ?como c?lula madre de la sociedad; de la juventud cuya formaci?n constituye un factor decisivo para el porvenir de una Naci?n? y, finalmente, pero no por ?ltimo, defendiendo y promoviendo los valores subyacentes en todos los segmentos de la sociedad, especialmente de los pueblos ind?genas.

5. Con estos auspicios, al renovar mis agradecimientos por la calurosa acogida que, como Sucesor de Pedro, soy objeto, invoco la protecci?n materna de Nuestra Se?ora de la Concepci?n Aparecida, evocada tambi?n como Nuestra Se?ora de Guadalupe, Patrona de las Am?ricas, para que proteja e inspire los gobernantes en la ardua tarea de ser promotores del bien com?n, reforzando los lazos de fraternidad cristiana para el bien de todos sus ciudadanos. ?Dios bendiga Am?rica Latina! ?Dios bendiga Brasil! Muchas gracias.
Publicado por verdenaranja @ 0:24  | Habla el Papa
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