Jueves, 10 de mayo de 2007
Art?culo publicado en "Iglesia Nivariense" ABRIL 2007, N?mero 74.

Jornada de los medios de comunicaci?n

Carmelo P?rez


PALABRAS DE HOMBRE: FR?GILES Y NECESARIAS>

Una inmensa ventana al mundo. Un ej?rcito de hombres y mujeres preparados para responder durante 24 horas al d?a al reto de mantener viva la informaci?n. Una maquinaria perfectamente engrasada para transmitir en cuesti?n de segundos la m?s canden?te actualidad a cualquier punto del planeta. As? son las cosas en los modernos medios de comunicaci?n. O as? deber?an ser, al menos.

La Iglesia, sobra decirlo, o quiz? no, siempre ha visto en ellos unos aliados a la hora de favorecer el encuentro entre las personas, la globalizaci?n de los problemas y de sus soluciones. Los cristianos siempre hemos confiado, adem?s, en que los Medios son una potente plataforma para que Jesucristo sea conocido, amado y seguido.

Y hasta aqu? la teor?a. En la pr?ctica, esto s? que es evidente, lo que recibimos en nuestros hogares a trav?s de los medios de comunicaci?n es cada vez m?s un concierto desafinado de mensajes contradictorios que en poco, o en nada, nos ayudan a hacernos una idea global de lo que ocurre.

Inserta en este panorama no siempre propicio para la transmisi?n de los valores m?s genuinamente humanos, no digamos ya cristianos, la Iglesia afronta un a?o m?s la celebraci?n de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Socia-les.

Y lo hace desde una perspectiva que bien podr?a revolver desde lo m?s hondo nuestra forma de afrontar el consumo que hacemos de los medios de comunicaci?n: nos propone a los ni?os como par?bola de quienes son educados, a veces sin criterio, por los medios de comunicaci?n y nos propone afrontar un cambio de actitud a la hora de ense?arles ?de educarnos- para utilizarlos.

En esa misma l?nea sostengo yo que lo que sucede con los Medios es lo que ocurre en otros ?mbitos de la vida y, no pocas veces, de la vida de la Iglesia. Que los mensajes est?n sesgados, que el objetivo prima sobre el amor a la verdad, que las personas y sus historias son tratadas como temas y no como fines en s? mismos. Que se ejerce poco la cr?tica sobre lo que se escucha y se tiende a re-producirlo sin valorar su alcance, que se opta por el titular y no por el contenido.

En definitiva, que se olvida que el objetivo de la comunicaci?n son las personas, lo mismo que ocurre en la vida y, en ocasiones, en la vida de nuestras comunidades.
Apagar la tele, desenchufar la radio, tirar los peri?dicos o renunciar a internet es una barbaridad impropia de creyentes. Adem?s de un sinsentido que nos desgajar?a de la sociedad, un lujo que los cristianos no estamos autorizados a asumir. No podernos dar la espalda al patrimonio comunicativo que compartimos, aunque s?lo sea para ubicarnos en la realidad que propone y ser capaces as? de ofrecer algo distinto.

Pero es que hay m?s. Lo mismo que el rumor, la maledicencia y los inconfesables objetivos se estrellan contra un muro cuando una conciencia responsable los pone en duda, as?, de igual manera, las tergiversaciones, los atropellos a la dignidad de las personas y la superficialidad imperante en el conjunto de los Medios tropezar?an con una barrera infranqueable en cada persona dispuesta a "utilizarlos", y no s?lo a "consumirlos".

Entra en juego aqu? la propuesta de Benedicto XVI para este a?o: afrontemos el reto de ser ni?os ante los medios de comunicaci?n. O lo que es lo mismo, buceemos en nuestro interior, como lo har?amos en el de un peque?o, para des-cubrir qu? influencias han marcado nuestros juicios. En muchas ocasiones encontraremos un art?culo, un reportaje... en la base de lo que pensamos. Aceptemos el reto de contrastar lo que o?mos, lo que vemos, lo que nos cuentan. Fabriquemos nuestro criterio con los retales que cada d?a bombardean nuestros ojos y nuestros o?dos. Utilicemos los Medios, y no s?lo los consumamos.

Es la pelea de David contra Goliat, sin duda. Pero acostumbrados estamos ya a nadar contra corriente, y a?n es posible que peor se pongan las cosas. No importa, el beneficio de "aprender" a consumir los medios de comunicaci?n justifica ampliamente nuestros esfuerzos. Y el potencial que belleza, de verdad, de bondad que ponen a nuestra disposici?n bien merece una apuesta decidida, como la de nuestra Di?cesis. Tambi?n en el desarrollo de los Medios, una de las m?s excepcionales realizaciones del ser humano, nos muestra Dios su grandeza y sus entra?as de misericordia. S?lo hay que saber leerlo porque, sin duda, sus logros son un signo de los tiempos.

Con el arrojo de los ni?os, con la prudencia con que hay que dise?ar cada uno de sus pasos, la Pascua es un buen momento para dar gracias a Dios por quienes dedican su vida a crear trozos de magia que irrumpen en nuestro hogar cuando nosotros les dejamos. Palabras de hombre: fr?giles pero necesarias. Cuidadas piezas de Historia que precisan de nuestro juicio antes de ser aceptadas pero que, en definitiva, viven de ese mismo impulso que hizo a Dios abandonar su silencio y convertirse en Palabra. Comunicaci?n, encuentro, difusi?n, publicaci?n de la Verdad, contagio... son otras hermosas maneras de llamar al Padre de Nuestro Se?or Jesucristo.



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