S?bado, 12 de mayo de 2007
VATICANO - Congreso Internacional en el 50? de la Enc?clica ?Fidei Donum? - ?Tras cincuenta a?os creemos que la experiencia de la Fidei Donum tiene a?n mucho que decir y dar a nuestras comunidades?

Roma (Agencia Fides) - En la segunda jornada de trabajos, jueves 10 de mayo, los participantes en el Congreso Internacional sobre el 50? aniversario de la Enc?clica Fidei Donum (ver Agencia Fides 21/4/2007) han podido escuchar a Su Exc. Mons. Giuseppe Betori, Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana, que habl? sobre el tema ?Coordinaci?n nacional de ?Fidei Donum?, para una proyecci?n misionera com?n entre las Iglesias de envi? y de destinaci?n?.
?Los Fidei Donum, aunque permanecen como sujetos misioneros num?ricamente m?s limitados (no son m?s del 3-4% de todos los misioneros presentes en el mundo), han ofrecido a la vida de nuestras comunidades resultados sorprendentes? destac? Mons. Betori, destacando que ?las Iglesias de antigua tradici?n, que en los a?os pasados han enviado el mayor n?mero de Fidei Donum, ahora viven un momento de grave crisis vocacional, mientras las Iglesias m?s j?venes se est?n abriendo solo ahora a esta servicio?. El Secretario General de la CEI evidenci? que ning?n otro sujeto misionero ha contribuido capilarmente, como los Fidei Donum, ?a llevar la cooperaci?n entre las Iglesias tan cerca de la experiencia directa de las personas y en la vida de las di?cesis?.
Tras haber encuadrado el fen?meno de los Fidei Donum en el interior de una correcta eclesiolog?a, mons. Betori, afirm? que ?en la Iglesia hay gran pasi?n por la evangelizaci?n, incluso si no consigue expresarse con todas las potencialidades necesarias. Donde est? en juego el anuncio del Evangelio, o la salvaci?n de las almas - como se dec?a alguna vez-, deber?an desaparecer las razones humanas justificadoras de individualismos e intereses, tambi?n institucionales. Solo as? el anunci? tendr? el rostro y la fuerza de la Iglesia, m?s que el de sus protagonistas?.
A la luz de esta conciencia, en estos a?os el rostro misionero de la Iglesia local se ha vuelto m?s rico, y ha emergido la figura del cristiano laico en servicio misionero: ?Son siempre m?s numerosos los laicos cristianos que se han empe?ado en la coordinaci?n de nuestras Iglesias locales (concretamente los Centros Misioneros Diocesanos) para vivir un periodo de servicio apost?lico en misi?n? Portadores de modalidades propias que remodelan el servicio misionero, los laicos misioneros han encontrando en el modelo Fidei Donum una inspiraci?n de identidad. Es oportuno que cada vez m?s directamente las Conferencias Episcopales proveen el sostenimiento de su servicio con convenciones de garant?a y de mantenimiento?.
Entre los l?mites evidenciados por la experiencia de 50 a?os, el Secretario de la CEI indic? ?una idea de misi?n demasiado centrada en el ?hacer?, en el protagonismo de la Iglesia que env?a, la dificultad de acoger, junto a las personas, las riquezas de las Iglesias en las que los Fidei Donum han prestado su servicio misionero?. Hoy disminuyen los env?os por parte de las Iglesias de antigua tradici?n seg?n la disminuci?n del clero, mientras es puesta en discusi?n la idea misma de la misi?n, consecuencia tambi?n de la secularizaci?n y de la presencia de muchos inmigrantes no cristianos: ?la experiencia Fidei Donum nos recuerda que, justamente en esta nueva situaci?n en la que nos encontramos, la partida misionera, de sacerdotes y de laicos, es una preciosa riqueza para la comunidad que env?a. Lo es no solamente porque expresa el valor del don, sino tambi?n en cuanto es presupuesto para acoger, durante el tiempo de permanencia y m?s a?n al regreso, la experiencia de una Iglesia hermana; lo es tambi?n porque despierta el sentido misionero global de una Iglesia, por una nueva evangelizaci?n incluso en los pa?ses de rica antig?edad cristiana?.
Dado que tras cincuenta a?os la experiencia de los Fidei Donum tiene a?n ?mucho que decir y dar a nuestras comunidades?, Mons. Betori indic? algunas perspectivas concretas a diversos niveles. A nivel diocesano es necesario constituir una Oficina de animaci?n de la misionariedad de toda la di?cesis, bajo la responsabilidad del Obispo; hacerse de un proyecto misionero diocesano; involucrar en modo m?s pleno y adecuado a la Iglesia que acoge. A nivel interdiocesano y regional son posibles diversas formas de colaboraci?n para sostener y alentar la experiencia de los Fidei Donum: partidas interdiocesanas, recorridos comunes de formaci?n, acompa?amiento de los laicos misioneros. A nivel nacional Mons. Betori indic? algunas exigencias: valorar a las di?cesis como sujeto que env?a, dando espacio a todos los sujetos misioneros presentes; valorar la experiencia de los Fidei Donum que regresan; promover el laicado misionero Fidei Donum, contribuyendo a definir m?s precisamente la identidad y las modalidades de formaci?n, acompa?amiento, servicio; mayor reelaboraci?n de la experiencia de los Fidei Donum para dar vida a formas y experiencias pastorales originales y compartidas; monitorear la presencia de sacerdotes provenientes de pa?ses de misi?n. El Secretario General de la CEI concluy? su intervenci?n con dos propuestas concretas: instituir un lugar de formaci?n para los que parten y para los que regresan y un Observador de la cooperaci?n entre las Iglesias. ?Tras 50 a?os no han deca?do las motivaciones que provocaron el inicio de la experiencia Fidei Donum - afirm? finalmente el Secretario General de la CEI -. Los objetivos de la caridad pastoral, por m?s que cambian los tiempos, permanecen v?lidos y urgentes. Hoy somos invitados a expandir m?s nuestros horizontes hasta alcanzar el gran continente asi?tico?. (S.L.) (Agencia Fides 11/5/2007; l?neas 62, palabras 889)

(Estamos construyendo un templo)
Comentarios