Domingo, 13 de mayo de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, VI de Pascua, 13 de Mayo de 2007.

Mi paz os doy


VI Domingo de Pascua
Hechos 15, 1-2.22-29; Apocalipsis 21, 10-14.22-23; Juan 14, 23-29

?Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como la da el mundo os la doy a vosotros?. ?De qu? paz habla Jes?s en este pasaje del Evangelio? No de la paz externa que consiste en la ausencia de guerras y conflictos entre personas o naciones diversas. En otras ocasiones ?l habla tambi?n de esta paz, por ejemplo cuando dice: ?Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ser?n llamados hijos de Dios?. Aqu? habla de otra paz, la interior, del coraz?n, de la persona consigo misma y con Dios. Se comprende por lo que a?ade inmediatamente: ?No se turbe vuestro coraz?n ni tenga temor?. ?sta es la paz fundamental sin la cual no existe ninguna otra paz. Miles de millones de gotas de agua sucia no forman un mar limpio, y miles de millones de corazones inquietos no componen una humanidad en paz.

La palabra utilizada por Jes?s es shalom. Con ella los jud?os se saludaban, y todav?a se saludan entre s?; con ella salud? ?l mismo a los disc?pulos la tarde de Pascua y con ella ordena saludar a la gente: ?En cualquier casa que entr?is, decid antes: la Paz a esta casa? (Lc 10, 5-6).

Debimos partir de la Biblia para entender el sentido de la paz que da Cristo. En la Biblia shalom dice m?s que la sencilla ausencia de guerras y des?rdenes. Indica positivamente bienestar, reposo, seguridad, ?xito, gloria. La Escritura habla incluso de la ?paz de Dios? (Flp 4,7) y del ?Dios de la paz? (Rm 15,32). Paz no indica, por lo tanto, s?lo lo que Dios da , sino tambi?n lo que Dios es. En un himno suyo, la Iglesia llama a la Trinidad ?oc?ano de paz?.

Esto nos dice que esa paz del coraz?n que todos deseamos no se puede obtener nunca total y establemente sin Dios, fuera de ?l. Dante Alighieri sintetiz? todo esto en ese verso que algunos consideran el m?s bello de toda la Divina Comedia: ?En su voluntad est? nuestra paz?.

Jes?s da a entender qu? se opone a esta paz: la turbaci?n, el ansia, el miedo: ?No se turbe vuestro coraz?n?. ?Qu? f?cil es decirlo!, objetar? alguno. ?C?mo aplacar la ansiedad, la inquietud, el nerviosismo que nos devora a todos y nos impide disfrutar de un poco de paz? Hay quienes por temperamento est?n m?s expuestos a estas cosas. Si existe un peligro, lo agrandan; si hay una dificultad, la multiplican por cien. Todo se convierte en motivo de ansiedad.

El Evangelio no promete una panacea para estos males; en cierta medida, forman parte de nuestra condici?n humana, expuestos como estamos a fuerzas y amenazas mucho mayores que nosotros. Pero indica un remedio. El cap?tulo del que procede el pasaje del evangelio dominical empieza as?: ?No se turbe vuestro coraz?n. Tened fe en Dios y tened fe tambi?n en m?? (Jn 14,1). El remedio es la confianza en Dios.

Tras la ?ltima guerra, se public? un libro titulado Las ?ltimas catas de Estalingrado . Eran cartas de soldados alemanes prisioneros en la bolsa de Estalingrado, despachadas en el ?ltimo env?o antes del ataque final del ej?rcito ruso en el que todos perecieron. En una de estas cartas, reencontradas acabada la guerra, un joven soldado escrib?a a sus padres: ?No tengo miedo de la muerte. ?Mi fe me da esta bella seguridad!?.

Ahora sabemos qu? nos deseamos rec?procamente cuando, estrech?ndonos la mano, intercambiamos en la Misa el deseo de la paz. Nos deseamos el uno al otro bienestar, salud, buenas relaciones con Dios, con uno mismo y con los dem?s. En resumen, tener el coraz?n lleno de la ?paz de Cristo que sobrepasa todo entendimiento?.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 0:22  | Espiritualidad
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