S?bado, 19 de mayo de 2007
VATICANO - LEVADURA - El movimiento de la Comunidad de San Egidio en una entrevista al Prof. Alberto Quattrucci

Roma (Agencia Fides) - ?Hoy entre los j?venes se ha encendido de nuevo una urgente exigencia de espiritualidad?. Es lo que sostiene Alberto Quattrucci, importante miembro de la Comunidad de San Egidio, movimiento de laicos que solo en Roma re?ne alrededor de 3.000 j?venes por debajo de los 30 a?os. Quattrucci, entre los pioneros de la Comunidad fundada en el 1968, despu?s del Concilio Vaticano II, por Andrea Riccardi, que entonces ten?a menos de veinte a?os, aunque subrayando en esta entrevista a la Agencia Fides como es cada vez m?s arduo abrir una brecha en la indiferencia y en el individualismo que condicionan las opciones de vida de todos, j?venes o adultos, reafirma que la misi?n-desaf?o de la Comunidad de San Egidio es hoy la misma de ayer, ?o sea la de proponer una humanidad verdadera, aut?ntica y solidaria con todos, proponer un modelo verdadero de felicidad?. Hoy la realidad de los movimientos religiosos cat?licos en Italia es un fen?meno en crecimiento, Quattrucci, al respecto, individua en los cat?licos italianos una determinada necesidad de familia, ?en el sentido propio de familiaridad?. Coordinador y responsable de los encuentros internacionales de Hombres y Religiones realizados cada a?o por la Comunidad para favorecer el di?logo entre las religiones y las culturas del mundo (el pr?ximo se realizar? a N?poles del 21 al 23 de octubre y tendr? como tema central ?Un mundo de paz y sin violencia?), Quattrucci subraya que ?hoy es justamente el tema de la violencia el verdadero desaf?o de toda confesi?n?.


Profesor Quattrucci, Ud. ha siempre acompa?ado sus estudios de pedagog?a y teolog?a, desde 1969, en el cuadro, por lo tanto, de la turbulenta y compleja situaci?n estudiantil de entonces, con un compromiso activo eclesial y social. ?C?mo ha cambiado en las ?ltimas generaciones la relaci?n de los j?venes con la fe cristiana? ?Qu? se ha perdido poco a poco, y en cambio qu? se ha ganado?

Se podr?a dividir la realidad juvenil de los ?ltimos 50 a?os en tres grandes per?odos, en tres grandes momentos hist?ricos? En el 1968 la relaci?n ente los j?venes y la fe cristiana era un nudo bastante intrincado y puesto mucho en discusi?n. Hab?a entonces la b?squeda de una especie de autenticidad, en contraposici?n con la Iglesia considerada por casi la totalidad de los j?venes como una entre las instituciones, as? como entre escuela y familia, que pecaban de una especie de burocratismo. La b?squeda era as?, en este caso, entendida como necesidad de separar la Iglesia por un lado y el Evangelio por otro lado. En esta ?poca era t?pico escuchar, no solo entre los j?venes, ?yo no creo en la Iglesia, no creo en los curas, pero en fondo en lo que creo es en el Evangelio?.
Nosotros pioneros de la Comunidad de San Egidio hemos iniciado nuestro camino justamente ente aquellos j?venes, tambi?n nosotros en aquellos a?os ten?amos un poco m?s de 17 o 18 a?os. A continuaci?n, en los a?os ?70 la Comunidad se difundi? y supo, entonces, confrontarse con diversas generaciones no s?lo de j?venes sino tambi?n de adultos, a?n manteniendo un contacto activo, privilegiado, con el mundo juvenil, prerrogativa de primaria importancia de toda Comunidad que tenga una experiencia cristiana. Se puede decir, por lo tanto, resumiendo, que los j?venes cat?licos de los ?ltimos a?os 50 son identificables en tres importantes fases: Los del ?68, momento de contestaci?n y, al mismo tiempo, de separaci?n entre Iglesia y Evangelio y b?squeda de valores religiosos aut?nticos; en este contexto una rica ?siembra? nace al interno de grandes movimientos, algunos de los cuales hoy no existen m?s. Hemos asimismo vivido en los a?os ?70 hasta los ?90 un per?odo de grande sequ?a, una fase que se puede definir intermedia?

A finales de los a?os ?80 surgi?, adem?s, el problema de las iglesias cada vez m?s vac?as?

Exactamente. La b?squeda entonces estaba dirigida a una afirmaci?n de s? cada vez m?s fuerte, una b?squeda de individualismo, de mundo privado en el sentido que ?la fe la manejo yo dentro casa, y los valores me los tengo dentro y no los debo externar?. En pocas palabras se difund?a la idea de la religi?n y de la fe como un hecho extremadamente privado, y m?s en general, de un compromiso que no durase m?s de un mes o dos meses, o sea: ?las experiencias son hermosas cuando se hacen una vez y no contin?an?? por lo tanto experiencias que no dejan un signo. La necesidad de este tipo de ?privatizaci?n? de la fe despu?s ha perdido agudeza durante el largo pontificado de Juan Pablo II. Se llega, entonces, a la tercera fase: para los j?venes de los a?os ?90 la figura de Papa Wojtyla ha sido extremadamente importante, un Papa muy activo que daba vueltas incansablemente por el mundo, un pontificado tan largo, tan significativo, importante, que ha coincidido con eventos hist?ricos relevantes como el cambio de Europa, el fin del comunismo. Pienso que Juan Pablo II ha tocado no s?lo el coraz?n de los j?venes sino su vida misma; las decenas de miles de personas que han entrado a San Pedro para rendir homenaje al cuerpo de Wojtyla son elocuentes tambi?n de un mundo juvenil que efectivamente ha sido marcado por el Papa polaco, en quien identificaban al mismo tiempo un hombre, el Evangelio, la Iglesia. Como decir, lanzando una hip?tesis, que Juan Pablo II ha sido art?fice de una especie de matrimonio recuperado, de una reunificaci?n de un discurso edificante de fe que estaba fragment?ndose irremediablemente. En este sentido, los tres momentos de la relaci?n fe cristiana y j?venes tienen diversas y sustanciales caracter?sticas que las distinguen: en la primera fase - a?os ?60/?80 - b?squeda en el Evangelio como hecho muy instintivo y que surg?a en contraposici?n a la Iglesia y a las instituciones que se reten?an sofocadas por la burocracia; en la segunda fase - a?os ?80/?90 - crece, como ya se dijo, una especie de ?privatizaci?n? de la experiencia religiosa; para llegar, as?, a la tercera fase - de los a?os ?90 en adelante - caracterizada por un nuevo resurgir, una verdadera y propia revaloraci?n de la figura del Papa y por lo tanto de la Iglesia misma, vinculada profundamente al testimonio del Evangelio.

?En qu? se diferencia el joven cat?lico de los ?ltimos a?os ?60 del joven de hoy?

Depende de qu? se entiende? Hace 40 a?os hab?a dos o tres cat?licos ?tipo?: el cat?lico de la instituci?n, del catecismo, de la Acci?n Cat?lica formada, el cat?lico contestador de izquierda, el cat?lico m?s comprometido en la b?squeda de valores. Hoy, en mi opini?n, la identidad del cat?lico tiene a?n m?s facetas. En lo espec?fico de las nuevas generaciones, entre los j?venes cat?licos de hoy, en contraposici?n a la fuerte ?privatizaci?n? de la fe, se ha encendido de nuevo una exigencia de espiritualidad, es decir el valor del Misterio, de la necesidad de la experiencia religiosa.

?Piensa que entre los j?venes hoy haya tambi?n m?s conciencia, m?s valent?a para evidenciar el propio Credo sin el temor de ser ridiculizados por sus coet?neos?

Seguramente en los a?os ?60 y ?70 el cat?lico era visto socialmente en un cierto modo, era etiquetado tambi?n porque, salvo excepciones, no era del ?rea pol?tica de la izquierda. Hoy en cambio es mucho m?s aceptado, no existe el riesgo de un rechazo social fuerte, y esto vale en Italia como en Europa. Aunque, lamentablemente, entre los j?venes falta, en mi opini?n, una verdadera conciencia.

?Cu?l es el papel de la Comunidad de San Egidio en la pragm?tica sociedad televisiva de hoy, tan distra?da de la espiritualidad cuanto atenta a las exigencias del consumismo y del hedonismo a cualquier precio?

A nivel medi?tico, y por lo tanto de informaci?n, la Comunidad hoy tiene un espacio muy amplio donde poder expresar y difundir determinados valores, entendido no s?lo como un espacio religioso, sino tambi?n como espacio humano, social, un espacio hecho de relaciones con la pobreza, de relaciones con los inmigrantes? Con todas las ventajas y desventajas: de hecho hoy nos tenemos que confrontar, no sin grandes problemas - y este no es un problema solo nuestro sin de todas las realidades eclesiales - con el grande vac?o social en el que viven hoy los cat?licos: un caj?n donde no hay espacio para otros valores, para otras ideas, para otras propuestas humanas. Y, de hecho, hoy el problema no es tanto hacer dialogar a los j?venes, el problema es con qui?n. El verdadero enemigo hoy es la indiferencia, el individualismo. En este vac?o enorme al final uno se puede concentrar a lo m?s sobre el ?ltimo modelo de celular, sobre el nuevo auto? tambi?n porque, en realidad, no hay nada m?s? No obstante, pienso que la Comunidad de San Egidio puede tener un papel importante. No sabr?a decir con qu? resultados, pero seguramente tenemos bien presente que ?sta es una exigencia hoy m?s importante de cuanto non lo fuese ayer.

Dada nuestra realidad social, donde el aparentar es cada vez m?s un valor dominante, ?cu?l es la misi?n y el desaf?o de la Comunidad?

El desaf?o-misi?n de la Comunidad es el mismo de ayer, es decir el de proponer una humanidad verdadera, aut?ntica y solidaria con todos, por lo tanto proponer un modelo verdadero de felicidad. Y, aunque parezca absurdo, no hay modo de indicar un modelo verdadero de felicidad, de realizaci?n plena de la propia vida, si no es haciendo frente al problema de la muerte. Se puede entender el valor de la vida solo si se enfrenta el problema de la muerte; de la negaci?n de esto nace la necesidad del aparentar a todos los costos. No es una coincidencia que en la sociedad pragm?tica de hoy el anciano no existe, cuando sin embargo somos una sociedad que cada vez es m?s anciana, en la que la vida se ha alargado gracias al desarrollo de la ciencia as? como del Se?or. Debe ser considerado un don el tener hoy en d?a al menos 10 a?os m?s de vida respecto a veinte a?os atr?s; pero, considerando la realidad que se presenta evidente a nuestros ojos, aquello que se presenta a la humanidad como bendici?n se convierte en una suerte de maldici?n. Hoy es frecuente escuchar personas que afirman preferir morir a 70 a?os siempre y cuando est?n sanos y sin problemas, que llegar a los 90 o a los 100 a?os: pero esto es una verdadera estupidez, una verdadera fuga del problema de la muerte. El ?nfasis no debe estar tanto en un buen discurso evang?lico, pues podr?a ser acogido solamente como doctrina; el problema es como es ofrecido el mensaje, el verdadero problema es si luego puede ser percibido como algo interpersonal, por lo tanto familiar, o se queda como un fin a s? mismo. La gran diferencia es esta. Hoy, el verdadero desafi? de toda experiencia eclesial y humana es el testimonio. Aquello que falta hoy en d?a, lamentablemente, es la presencia de profetas, de testigos, y no tanto del ?nfasis en las doctrinas o en las ideas.

Como coordinador de los ?Encuentros Internacionales Hombres y Religiones? usted tiene un rol de observador privilegiado en el camino del di?logo interreligioso. Seg?n su parecer, ?qu? fase est? atravesando aquello que puede ser considerado el m?s importante y m?s urgente desaf?o religioso del nuevo Milenio?

El recorrido iniciado en As?s en 1986 est? dando muchos frutos. En nuestros encuentros anuales crece cada vez m?s la participaci?n de los representantes de las religiones de todo el mundo. Este a?o, siempre en el camino del di?logo entre religiones y culturas, la orientaci?n de nuestro meeting mira hacia un mundo de paz contra toda violencia, un mundo sin violencia. Y es justamente hoy en d?a el tema de la violencia, seg?n mi parecer, el gran desaf?o para todas las religiones; pues entra en juego el gran contraste entre la verdadera religi?n, la religi?n de la paz y del dialogo y la religi?n de la violencia y de la determinaci?n, infantil, de encontrar la propia identidad en la oposici?n al otro, un tr?gico error que, en el fondo es la tentaci?n de tantos. No estamos en un momento de crisis del di?logo interreligioso, sino en un momento de positiva conciencia y b?squeda. Pienso que los tiempos no est?n a?n maduros para tener la ambici?n de resolver, de allanar, de cambiar la incomunicabilidad entre las grandes religiones del mundo. Durante mucho tiempo se ha vividos alejados, separados; los grandes movimientos de di?logo inician solamente tras la segunda post guerra, y 50/60 a?os de trabajo y compromiso en este frente no son nada en comparaci?n con los 20 siglos de incomprensi?n. (P.P.) (Agencia Fides 18/5/2007, l?neas 147, palabras 2108)

Links:
Ficha biogr?fica de Alberto Quattrucci
http://www.fides.org/ita/approfondire/2007/lievito01_0507.html
Publicado por verdenaranja @ 15:07  | Entrevistas
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