S?bado, 19 de mayo de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo, 20 de Mayo de 2007, solemnidad de la Ascensi?n del Se?or en muchos pa?ses. Lit?rgicamente, la solemnidad se celebraba este jueves.

Ser?is mis testigos



Ascensi?n del Se?or
Hechos 1,1-11; Efesios 1, 17-23; Lucas 24,46-53



Si no queremos que la Ascensi?n se parezca m?s a un melanc?lico ?adi?s? que a una verdadera fiesta, es necesario comprender la diferencia radical que existe entre una desaparici?n y una partida. Con la Ascensi?n, Jes?s no parti?, no se ha ?ausentado?; s?lo ha desaparecido de la vista. Quien parte ya no est?; quien desaparece puede estar a?n all?, a dos pasos, s?lo que algo impide verle. En el momento de la ascensi?n Jes?s desaparece, s?, de la vista de los ap?stoles, pero para estar presente de otro modo, m?s ?ntimo, no fuera, sino dentro de ellos. Sucede como en la Eucarist?a; mientras la hostia est? fuera de nosotros la vemos, la adoramos; cuando la recibimos ya no la vemos, ha desaparecido, pero para estar ya dentro de nosotros. Se ha inaugurado una presencia nueva y m?s fuerte.

Pero surge una objeci?n. Si Jes?s ya no est? visible, ?c?mo har?n los hombres para saber de su presencia? La respuesta es: ??l quiere hacerse visible a trav?s de sus disc?pulos! Tanto en el Evangelio como en los Hechos de los Ap?stoles, el evangelista Lucas asocia estrechamente la Ascensi?n al tema del testimonio: ?Vosotros sois testigos de estas cosas? (Lc 24, 48). Ese ?vosotros? se?ala en primer lugar a los ap?stoles que han estado con Jes?s. Despu?s de los ap?stoles, este testimonio por as? decir ?oficial?, esto es, ligado al oficio, pasa a sus sucesores, los obispos y los sacerdotes. Pero aquel ?vosotros? se refiere tambi?n a todos los bautizados y los creyentes en Cristo. ?Cada seglar ?dice un documento del Concilio- debe ser ante el mundo testigo de la resurrecci?n y de la vida del Se?or Jes?s, y se?al del Dios vivo? ( Lumen gentium 38).

Se ha hecho c?lebre la afirmaci?n de Pablo VI: ?El mundo tiene necesidad de testigos m?s que de maestros?. Es relativamente f?cil ser maestro, bastante menos ser testigo. De hecho, el mundo bulle de maestros, verdaderos o falsos, pero escasea de testigos. Entre los dos papeles existe la misma diferencia que, seg?n el proverbio, entre el dicho y el hecho... Los hechos, dice un refr?n ingles, hablan con m?s fuerza que las palabras.

El testigo es quien habla con la vida. Un padre y una madre creyentes deben ser, para los hijos, ?los primeros testigos de la fe? (esto pide para ellos la Iglesia a Dios, en la bendici?n que sigue al rito del matrimonio). Pongamos un ejemplo concreto. En este per?odo del a?o muchos ni?os [y j?venes] se acercan a la primera comuni?n y a la confirmaci?n. Una madre o un padre creyentes pueden ayudar a su hijo a repasar el catecismo, explicarle el sentido de las palabras, ayudarle a memorizar las repuestas. ?Hacen algo bell?simo y ojal? fueran muchos los que lo hicieran! Pero ?qu? pensar? el ni?o si, despu?s de todo lo que los padres han dicho y hecho por su primera comuni?n, descuidan despu?s sistem?ticamente la Misa los domingos, y nunca hacen el signo de la cruz ni pronuncian una oraci?n? Han sido maestros, no testigos.

El testimonio de los padres no debe, naturalmente, limitarse al momento de la primera comuni?n o de la confirmaci?n de los hijos. Con su modo de corregir y perdonar al hijo y de perdonarse entre s?, de hablar con respeto de los ausentes, de comportarse ante un necesitado que pide limosna, con los comentarios que hacen en presencia de los hijos al o?r las noticias del d?a, los padres tienen a diario la posibilidad de dar testimonio de su fe. El alma de los ni?os es una placa fotogr?fica: todo lo que ven y oyen en los a?os de la infancia se marca en ella y un d?a ?se revelar? y dar? sus frutos, buenos o malos.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios