Mi?rcoles, 23 de mayo de 2007
Nos ha parecido interesante y muy de actualidad la reflexi?n que sobre la solemnidad de Pentecost?s encontramos en el n?mero 7, a?o XXXIX de MISA DOMINICAL.

Pentecost?s, que se vea


Pentecost?s es la culminaci?n del tiempo m?s importante del a?o, la cul?minaci?n de la obra de Jesucristo. Y esto debe notarse en la celebraci?n, aunque venga mezclada con el cansancio de final de curso, y tal vez con las primeras comuniones, y con la movilidad de la gente porque ya hace buen tiempo. Y este a?o, adem?s, con las elecciones municipales y, en muchos lugares, tambi?n auton?micas.

Debe notarse. Este d?a, la iglesia ha de estar adornada al m?ximo, con muchas flores sobre todo rojas, con mucha luz, con alg?n pa?o rojo y alguna frase significativa... Tambi?n, si es posible, se podr?a hacer un buen mural que ayudara a vivir esta jornada: por ejemplo, con textos alusivos al Esp?ritu; o con un resumen de las actividades que hemos realizado a lo largo del a?o, que son signo del Esp?ritu; o con una mirada a las simientes de Esp?ritu en el mundo cercano y lejano...

Si parece viable, Pentecost?s ser?a la ocasi?n de organizar una misa parro?quial especialmente solemne, en la que se concentrara la gente m?s activa de la parroquia, y que en alg?n momento (al inicio de la misa, o al final) se rememorara el trabajo realizado, y despu?s de la celebraci?n se continuara el encuentro con un piscolabis.

En cualquier caso, las celebraciones tienen que ser especialmente preparadas. Con todos los cantos posibles, utilizando el incienso al menos en la misa o misas principales, con una homil?a que ayude a descubrir la presencia del Esp?ritu del resucitado en nuestras vidas, y en la vida de la comunidad cris?tiana, y en la vida del mundo... En Misa Dominical recomendamos en este d?a utilizar cada a?o las mismas lecturas, las cl?sicas, con el evangelio de Juan 20,19-23, y no las optativas de los ciclos B y C, porque el evangelio de Juan 20,19-23 nos hace dar cuenta m?s claramente de que el Esp?ritu es el don del Resucitado, que env?a a sus seguidores a continuar su obra.

Un elemento que vale la pena hacer bien hoy, porque singulariza la jornada, es la secuencia. Se hace con todo el mundo sentado, despu?s de la segunda lectura, antes del canto del aleluya. En tanto que se pueda, deber?a cantarse. En castellano, hay dos versiones, en MD 377-1 (977-1) y 374 (974). Si no se puede cantar, sube un nuevo lector y la recita con buen tono po?tico.

Al final de la misa, se podr?a repartir como recuerdo una estampa a la gente, con un dibujo y una frase (por ejemplo: "?Llevemos a todas partes el Esp?ritu del Se?or resucitado!"; o bien: "El Esp?ritu del Se?or llena la tierra, ?Aleluya!"), y el nombre de la parroquia.

JOSEP LLIGADAS
Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Espiritualidad
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