Viernes, 25 de mayo de 2007
Informe que present? monse?or Ignacio Gogorza en nombre de la Conferencia Episcopal de Paraguay ante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.


El Paraguay y su contexto:
Es un pa?s mediterr?neo. Tiene una superficie de 406.752 km? y una poblaci?n aproximada de 6.000.000, de habitantes, de los cuales son cat?licos el 87%.

El Paraguay se caracteriza por ser un pa?s rico por la calidad de su gente y por sus recursos naturales, sin embargo, hoy est? sufriendo una profunda crisis en los ?mbitos; pol?tico, econ?mico, social, cultural y moral.

Una serie de factores inciden en esta situaci?n. No obstante, podemos afirmar que los aspectos determinados tienen relaci?n con la corrupci?n generalizada, tanto en el sector p?blico como en el privado, as? como con la falta de confianza en los l?deres pol?ticos y en las asociaciones pol?tico ? partidarias.

Nuestra econom?a es mayoritariamente dependiente del sector agropecuario. Pero este rubro se encuentra agotado en sus modelos y con poca diversificaci?n, generando una econom?a inestable.

La inseguridad se ha agudizado en el Paraguay. A la inseguridad ciudadana cotidiana, se suman los hechos de secuestros extorsivos. Por otra parte, la inseguridad pol?tica y jur?dica impide la inversi?n nacional y extranjera, tan necesaria para resolver los problemas sociales y econ?micos de la naci?n.

La pobreza y la falta de oportunidades y de esperanza en amplios sectores de la poblaci?n paraguaya, por la falta de pol?ticas p?blicas que atiendan las necesidades de la gente, profundizan el fen?meno de la migraci?n masiva, interna y externa, con graves consecuencias morales, sociales y econ?micas para el pa?s. Una de las consecuencias m?s dolorosas de la migraci?n es la disgregaci?n de la familia.

La vida de la Iglesia en este contexto:
Como se podr? deducir inmediatamente del contexto social, pol?tico y econ?mico que se describe, los Obispos del Paraguay, tanto individual como colectivamente, viven inmersos en una realidad que demanda un acompa?amiento pastoral muy cercano intenso, con fuerte incidencia en lo social y pol?tico, desde la perspectiva del Evangelio y siguiendo las orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia. Esto nos ha ayudado a vivir m?s la comuni?n entre los Obispos mediante un di?logo permanente entre nosotros, con el clero y con los fieles.

En este sentido, han sido particularmente importantes para nuestra Iglesia en el Paraguay la visi?n pastoral y las orientaciones emanadas de las Conferencias Generales del Episcopado latinoamericano en Medell?n, Puebla y Santo Domingo, especialmente las dos primeras, cada una en su momento.

Las hemos asumido y hoy venimos a esta V Conferencia trayendo la memoria del rico pasado para proyectar al futuro.

Existe una gran religiosidad popular y mucha participaci?n en los actos lit?rgicos que consideramos una riqueza. Creemos, sin embargo, que debemos reorientar y evangelizar a nuestros fieles para que sean disc?pulos y misioneros de Cristo.

?Habla, Se?or, que tu pueblo escucha!
Los Obispos del Paraguay, reunidos en su 179? Asamblea Plenaria Ordinaria en marzo pasado, han recibido los resultados del emprendimiento Pastoral denominado:! Habla, Se?or, que tu pueblo escucha! Las comunidades eclesiales, agentes de pastoral y fieles en general han flexionado a la luz de la Palabra de Dios sobre los problemas y desaf?os pastorales para la Iglesia en el Paraguay.

El objetivo del emprendimiento fue recoger la visi?n y el sentir de los cat?licos del Paraguay sobre la realidad de su Iglesia, con el fin de elaborar unas L?neas Comunes de Acci?n Pastoral.

Algunos puntos resaltantes de esta realidad tienen que ver con el acelerado proceso de descristianizaci?n de nuestro pueblo, a pesar del alto porcentaje de los que se declaran cat?licos y a pesar del gran prestigio del que goza todav?a hoy la Iglesia Cat?lica en el Paraguay.

Es posible que lo precedente tenga su explicaci?n en el divorcio entre la fe y la vida de los que se declaran cat?licos, lo que, a su vez revela una d?bil identidad, fruto de una deficiente evangelizaci?n.

La catequesis no ha conseguido que la gente viva las consecuencias de su fe en la vida diaria. Notamos una carencia de formaci?n y de itinerarios formativos para nuestros fieles.

Sobre todo, nos urge profundizar y fortalecer la Pastoral Familiar.

El divorcio entre la fe y la vida lleva muchos cat?licos a una d?bil o casi nula conciencia del pecado y de los valores como la honestidad, la veracidad, el respeto al pr?jimo, a sus bienes y a su vida. Crece el secularismo, el subjetivismo y el relativismo.

Esta situaci?n nos exige una nueva evangelizaci?n, que tenga como soporte un clero de calidad, que ama su pueblo, agentes de pastoral bien formados y laicos comprometidos con los grandes y graves desaf?os que presenta la realidad paraguaya.

En este contexto, nos anima, nos alegra y nos llena de esperanza el gran n?mero de j?venes que se preparan para el sacerdocio. Aproximadamente 300, entre religiosos y diocesanos, est?n form?ndose en el Instituto Superior de Teolog?a de la Universidad Cat?lica de Asunci?n. En el mismo sentido nos ilusiona ver a numerosos laicos comprometidos en los distintos movimientos, en la sociedad y en las parroquias. Todos ellos desean una mayor formaci?n para vivir con integridad su vocaci?n y su misi?n de laicos.

Por ello, el conocimiento y el seguimiento de Jesucristo, con todas sus consecuencias transformadoras en la vida del cristiano y de la sociedad, debe ser fundamento de nuestra Acci?n Pastoral en el Iglesia en el Paraguay.
Publicado por verdenaranja @ 23:45  | Hablan los obispos
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