Lunes, 28 de mayo de 2007
Comentario al evangelio, Mc 10,28-31, del martes de la cuarta semana del Tiempo Ordinario, sacado del libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


Nuevo orden de valores. Para un jud?o del AT las bendiciones de Dios ten?an una expresi?n inequ?voca: la riqueza. Jes?s acaba de indicar al hombre del evangelio un orden nuevo de valores. La vida con Dios no se compra con dinero y puede exigir el desprendimiento de todo poseer. En esa renuncia encuentra Pedro motivo de una interesada pregunta: ?qu? beneficios tendremos nosotros por haberlo dejado todo para seguirte?

Y se da un paso m?s adelante. Si en el AT tambi?n la pertenencia al clan patriarcal era signo de bendiciones, las exigencias del nuevo Reino pueden imponer el corte de los lazos familiares. Nada en este mundo es fin en s? mismo y debe, por lo tanto, ser subordinado a Dios. No se trata de una filosof?a nueva. De lo que se trata es de una persona cuya preferencia justifica toda renuncia. Por eso se dice: ?por m? y por la buena noticia? (v. 29). Es necesario subrayar el aspecto de amor preferencial.

Las responsabilidades frente a la familia justifican las razones de vivir y trabajar. Ahora se propone el ideal de una familia nueva donde Jes?s lo signifique todo. Es la familia de todos los hijos de Dios presidida por Jes?s. En la comunidad eclesial la fraternidad y los bienes no pertenecen a nadie en exclusiva. Esta comunidad de hermanos no admite l?mites de razas, pa?ses o culturas. Significa ya en esta vida una enorme recompensa. En un segundo estadio se ensanchar? m?s y m?s hasta lograr su dimensi?n escatol?gica sin los riesgos del estadio temporal.

Los positivistas pueden mostrar su escepticismo por aquello del p?jaro en mano y unas promesas no divisables. Sin embargo la promesa existe y es norte de esperanza.

Muchos soci?logos no ocultan su preocupaci?n ante el fen?meno del n?mero creciente de j?venes no reconciliados con la vida. Tal vez porque lo han encontrado todo hecho desde el momento de nacer. El mucho poseer no hace la dicha. La renuncia y el esfuerzo templan el esp?ritu a condici?n de tener la esperanza en Dios.


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Espiritualidad
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