Lunes, 28 de mayo de 2007
Homil?a del Obispo Carlos Aguiar Retes - 28 de mayo de 2007 en la V Conferecia en Aparecida.


?Qui?n soy yo, para que la madre de mi Se?or venga a visitarme? As? contest? Isabel el saludo de Mar?a, quien presurosa subi? a la monta?a de Jud?, al saber que su prima se encontraba encinta.

?Qui?n eres Iglesia en Am?rica, para que la madre de mi Se?or haya venido a visitarte? As? saludamos hoy, en esta Eucarist?a, en esta V Conferencia General, desde este Santuario de Aparecida saludamos a Mar?a de Guadalupe, quien presurosa se hizo presente en la monta?a del Tepeyac, al saber que estaba en cinta un nuevo pueblo.

Mar?a e Isabel intercambiaron saludo y tambi?n compartieron las maravillas realizadas por Dios en ellas. La que llamaban est?ril se volvi? fecunda en plena vejez, y Mar?a, sin dejar de ser virgen, se convirti? en la Madre del Amor, en la Theotokos.

?T? eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre ! Exclam? Isabel, llena del Esp?ritu Santo, y agreg? : Dichosa t? por haber cre?do que se cumplir? lo que te fue anunciado de parte del Se?or.

Mar?a e Isabel manifiestan dos actitudes muy importantes para la vida de los disc?pulos y para la vida de la Iglesia como disc?pula.

Primero, la sensibilidad para atender a Dios y, descubrirlo presente en sus vidas, aceptarlo como interlocutor y actuante en sus voluntades, y recibirlo asumiendo en la fe los planes del Se?or.

Segundo, la capacidad de buscar a quien tambi?n ha descubierto al Se?or y sus acciones, y encaminarse para encontrarse con ella y compartir las maravillas que el Esp?ritu ha obrado.

Mar?a no solo ha visitado a su prima Isabel sino tambi?n ha hecho lo mismo con nosotros. Mar?a de Guadalupe se encuentra con San Juan Diego y le pide vaya en su nombre con el Obispo de M?xico para que le construya una casita donde pueda mostrar todo su Amor: el hijo de sus entra?as, a una sociedad que viv?a en la confusi?n y el desconcierto, a un cruce de razas y culturas que era el surgimiento de un nuevo pueblo.

Hoy nuestros pueblos latinoamericanos en medio de situaciones cr?nicas y reiterativas de inequidad creciente, autoritarismos que provocan violencia y corrupci?n, y bajo el influjo de la globalizaci?n, de la migraci?n y movilidad humana, del intercambio cultural, atraviesan una etapa de transici?n, donde est? surgiendo con dolores de parto la cultura adveniente que avizor? la III Conferencia General en Puebla, y ante lo cual, el Siervo de Dios Juan Pablo II convoc? a la Iglesia a una Nueva Evangelizaci?n.

Hoy reconozcamos los dones recibidos gracias a la presencia de Mar?a en Am?rica, necesitamos acudir y recurrir a ella para que nos muestre al Hijo que trajo al mundo, y con su ayuda, multiplicada en la devoci?n mariana extendida en todos nuestros pueblos, podamos preparar a la Iglesia para afrontar los nuevos retos que est?n tocando las puertas de las familias y de la sociedad entera.

Seamos una Iglesia como Mar?a de Guadalupe que inculturada muestre el rostro de la misericordia divina para consuelo y fortalecimiento espiritual, para redescubrir la dignidad de toda persona, independientemente de raza, lengua, cultura y naci?n. Que promueva crecimiento y acompa?e el desarrollo de los nuevos disc?pulos y misioneros de Jesucristo abrev?ndolos en la sabidur?a del amor, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza .

Con Mar?a, disc?pula y maestra, seamos una Iglesia que presurosa vaya al encuentro tanto, de quienes como Isabel, reconocen las maravillas que obra el Se?or como de quienes, como San Juan Diego, atraviesan por la aflicci?n, el desconcierto, la incertidumbre, o la desesperanza. Seamos una Iglesia en estado permanente de misi?n.

Con Mar?a, oyente de la Palabra y su fiel servidora, seamos una Iglesia que viva lo afirmado en el libro de la Sabidur?a : los que me escuchan no tendr?n de que avergonzarse y los que se dejan guiar por m? no pecaran. Los que me honran tendr?n una vida eterna . Con Mar?a, mujer eucar?stica, seamos una Iglesia que redescubra y valore la Eucarist?a dominical, y experimente que: Los que me coman seguir?n teniendo hambre de m?, los que me beban seguir?n teniendo sed de m? .

Con Mar?a, esclava del Se?or, que camina en la obediencia a la voluntad del Padre y en la comuni?n como esp?ritu de vida, seamos una Iglesia, que apasionadamente entregada a la causa del Reino de Dios sea casa para todos y escuela donde se aprenda por el testimonio de quienes la forman: la caridad, el amor.

Ayer celebramos Pentecost?s. Cre?mosle a Jesucristo quien ha conseguido del Padre para nosotros el don del Esp?ritu Santo. Se?mosle d?ciles a sus inspiraciones para que ?l sea el art?fice de una Iglesia en Am?rica renovada, que haga presente y refleje el amor misericordioso y la bondad infinita de Dios, nuestro Padre.

Los invito a confiar como Mar?a y hacer nuestra su experiencia para que podamos felicitar a la Iglesia en Am?rica: Dichosa t? por haber cre?do que se cumplir? lo que te fue anunciado de parte del Se?or . Y ya cerca del t?rmino de la V Conferencia General los invito a exclamar: Mi alma canta la grandeza del Se?or, y mi esp?ritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque ?l mir? con bondad la peque?ez de su servidora. Am?n.
Publicado por verdenaranja @ 23:47  | Homil?as
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