Mi?rcoles, 30 de mayo de 2007
Palabras del p?rroco que acompa?an el programa de la celebraci?n del Corpus Christi 2007 de La Orotava.

La compasi?n de Dios,
la compasi?n del Hombre


Una imagen, una buena imagen, vale m?s que mil palabras. A eso quisiera que respondiera nuestra hermosa plaza del Ayuntamiento de la Villa de La Orotava en el presente a?o.

El tapiz confeccionado quiere expresar la compasi?n de Dios, manifiesta en Jes?s Eucarist?a, compasi?n que los cristianos hemos de cuidar y practicar con el que sufre.

La par?bola del buen samaritano, de aquel hombre que supo acercarse y hacer de pr?jimo, pr?ximo, ante la persona ca?da que Jes?s nos cuenta, nos habla de si mismo, de lo que El hizo con la humanidad y de lo que sus verdaderos disc?pulos estamos llamados a hacer con los hermanos y hermanas que sufren y, tambi?n, de lo que la Eucarist?a significa y expresa. El Cuerpo de Cristo ilumina la dignidad de todas las personas, de modo especial, de las personas empobrecidas. Adem?s nos interpela para que salgamos en su defensa, implic?ndonos en su promoci?n integral, cada uno desde nuestras posibilidades reales.

Los documentos y los escritos recientes del Santo Padre Benedicto XVI y los de nuestros obispos relacionados con este misterio nos lo ponen de manifiesto. En la Enc?clica "Deus Caritas est", "Dios es Amor", Benedicto XVI nos recuerda que la esencia del Cristiano y el coraz?n del mensaje de la iglesia, se visibiliza y se concreta en la Eucarist?a y en la caridad que de ella procede. La Eucarist?a ilumina la dignidad de los pobres porque el mismo Se?or se identifico con ellos.

Dice tambi?n Benedicto XVI que "el momento actual requiere una nueva disponibilidad para socorrer al pr?jimo necesitado". No podemos pasar de largo ante la realidad en la que viven muchas personas y familias inmigrantes que viven muy cerca de nosotros. Tampoco podemos descuidar otras muchas realidades sangrantes que se dan cerca o lejos de nosotros.

La constante llegada de inmigrantes, ha de despertar en nosotros respuestas de acogida, acompa?amiento, integraci?n, denuncia y servicio de la caridad cristiana, independiente de partidos pol?ticos e ideolog?as. Nuestra respuesta se ha inspirar en el programa cristiano que es el programa del buen samaritano, es el programa de Jes?s.


No podemos pasar de largo, sin reconocer la postura del posadero, que acogi?, acompa??, cur? las heridas,... al hombre ca?do, respondiendo a la invitaci?n que le hizo el Buen Samaritano.

Jes?s nos hace en la Eucarist?a testigos de la compasi?n que Dios siente por cada hermano y hermana. Nace as?, en torno al misterio eucar?stico, el servicio de la caridad para con el pr?jimo, que consiste justamente en que en Dios y con Dios, amo tambi?n a la persona que no me agrada.

Recientemente el Papa enumer? las "heridas y el dolor del mundo". ?Pienso -dijo- en el flagelo del hambre, en las enfermedades incurables, en el terrorismo y en los secuestros de personas, en los mil rostros de la violencia -a veces justificada en nombre de la religi?n-, en el desprecio de la vida y en la violaci?n de los Derechos Humanos, en la explotaci?n de las personas??
Y cada uno de nosotros, los creyentes en Jesucristo, hemos de estar atentos, con las gafas puestas, para descubrir la realidad de pobreza y sufrimiento de tantas personas que viven a nuestro lado, en nuestra Villa, en Tenerife, en Canarias y, sobre todo, en los pueblos empobrecidos de la Tierra.

Y hemos de limpiar continuamente "estas gafas" porque, muchas veces, una visi?n miope de la realidad nos lleva a culpabilizar del mal a los que lo padecen, a pensar que el pobre lo es porque es gandul y no quiere trabajar; hacer cargar a las v?ctimas con el peso de su propia pobreza, neg?ndonos a reconocer que las causas de la mayor?a de estas situaciones est? en un sistema econ?mico injusto que, a nosotros, nos viene bien conservar para seguir creciendo y consumiendo incesantemente, pasando de largo y de puntillas ante los rostros ca?dos en el camino, por temor a que nos salpiquen.

Antonio Hern?ndez Hern?ndez
Sacerdote P?rroco de la Concepci?n Arcipreste de La Orotava


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