Jueves, 07 de junio de 2007
Art?culo publicado en el Bolet?n "Misioneros Javerianos" ABRIL 2007, n?mero 432, dentro de la secci?n Magisterio.


LA ?POPULORUM PROGRESSIO?,
a los 40 a?os
de su publicaci?n>

La Enc?clica ?Populorum progressio? le cost? muchas cr?ticas al Papa Montini por parte de los que, como dijo el cardenal Poupard, pretend?an que siguiera simplemente siendo ?El capell?n del Occidente?. La Populorum progressio, despu?s del Concilio, se presentaba como una palabra prof?tica dentro de un proyecto que quer?a situar a la iglesia como servidora del mundo, siguiendo la l?nea de la Constituci?n pastoral ?Gaudium et Spes?.

La enc?clica de Pablo VI fue bien recibida y aceptada en el mundo eclesi?stico y mucho m?s por parte de los seglares. Esto se debi? tanto por los temas que trataba con una previsi?n desacostumbrada y de forma muy clara, como por el m?todo utilizado. Por primera vez un documento papal oficial citaba a te?logos, fil?sofos, economistas y soci?logos, religiosos y laicos, como Henry De Lubac, Jacques Maritain y Joseph Lebret, Von Nell-Breuning, Colin Clarck y Dominique Chenu.

Es importante resumir las ideas centrales no s?lo porque la Populorum progressio (Pp) ha sido un documento aut?nticamente revolucionario al tratar un problema social que ya era de alcance mundial y porque las indicaciones que nos ha dejado siguen siendo actuales por no haber sido a?n realizadas.

Problemas sociales

Hab?an transcurrido tan s?lo unos 10 a?os desde la conferencia de Bandung (1955) y del comienzo de aquel fen?meno conocido como ?el despertar de los pueblos de color?. A saber, Pa?ses que alcanzaban su independencia o que luchaban para alcanzarla. Occidente estaba abandonando el rol de due?o colonial y se propon?a como compa?ero, no siempre de forma desinteresada, del desarrollo de las nuevas naciones.

Con la Rerum Novarum del papa Le?n XIII, publicada a finales del siglo XIX, la Iglesia hab?a dado, acaso un poquito tarde, una respuesta al problema social de los obreros, afirmando que la l?gica del mercado ya no era suficiente para regular de forma equitativa las relaciones entre ricos y pobres y entre empresarios y trabajadores. Despu?s del concilio, la Iglesia se dio cuenta que era su deber ?evidenciar todas las dimensiones del problema (del desarrollo de los pueblos) y la urgencia de una acci?n solidaria? (Pp 1), porque ?la cuesti?n social hab?a tomado una dimensi?n mundial? (3) y se ubicaba en el cuadro del desarrollo global de los pueblos y esperaba respuestas nuevas y valientes.

Grandes diferencias

Parec?a una intromisi?n indebida de la Iglesia en el campo seglar pero Pablo VI no dud? en comprometerse en primera persona afirmando que el Magisterio conciliar sobre el ar?gumento era ?grave y ped?a una aplicaci?n urgente? por parte de una Iglesia que no pod?a quedar al margen de las alegr?as y de las es?peranzas, de las tristezas y de los dolores del hombre (GS 1).

Lo que imped?a el crecimiento y el desarrollo del hombre y de la sociedad, era la creciente y dram?tica diferencia que hab?a, ayer al igual que hoy, entre ?los pueblos opulentS? y ?Ios pueblos hambrientos? (Pp 3) creando un desequilibrio que, sino ven?a curado, pod?a llevar al mundo a la guerra. La afirmaci?n que ?el desarrollo es el nuevo nombre de la paz? (Pp 87) puede ser considerada la s?ntesis ?tica de la enc?clica y, al mismo tiempo, el ?ndice de su actualidad.

Pablo VI estaba convencido de que sin desecar los pantanos del subdesarrollo y sin ayudar a los hombres para que alcanzasen un m?nimo desarrollo econ?mico, social y pol?tico, su ?rabia? crecer?a hasta el punto de provocar conflictos entre las naciones y el terrorismo internacional. Y fue un texto prof?tico. Desatendida, cuando no olvidada, por culpa de la coyuntura social de los a?os 70, la Pp ha sido retomada y puesta al d?a por el papa Juan Pablo II con su enc?clica Sollicitudo rei socialis (Srs).

Hipoteca social

El desarrollo necesita una acci?n concertada. La enc?clica habla del destino universal de los bienes de la creaci?n (Pp 22-23) que Juan Pablo II, a su vez, ha especificado con el concepto de ?hipoteca social? que recae sobre cada propiedad que ya no es absoluta (Srs 42) y de una econom?a al servicio del hombre encontraste con el ?imperialismo internacional del dinero? que aplasta pueblos enteros dej?ndolos en total pobreza (Pp 25-26); denuncia las especulaciones y las exportaciones de bienes a total beneficio de los propietarios que, en lugar de reinvertir los ?tiles en beneficio del desarrollo, los utilizan a su propio antojo (Pp 24); afirma que la sola iniciativa individual, elemento t?pico del liberalismo econ?mico, ya no ser?a suficiente porque perpet? el ?riesgo de aumentar a?n m?s la riqueza de los ricos y hacer m?s insoportable la esclavitud de los oprimidos(Pp 33). De todo eso hoy nosotros somos espectadores dentro del ?nuevo orden mundial de la globalizaci?n?.

Reformas del sistema

Pablo VI invita a promover valientes reformas del sistema y transformaciones ?audaces e innovadoras? (Pp 32-33) al servicio del hombre, con programas de alfabetizaci?n, de apoyo a la familia, que es unos de los pilares del desarrollo humano, sin aceptar el control de la natalidad como ?nico camino y denuncia el riesgo del materialismo deshumanizante que tan s?lo se limita al crecimiento econ?mico (Pp 41). El objetivo es alcanzar el ?humanismo pleno? formado por todas las dimensiones del hombre, incluyendo la espiritual y la religiosa, porque si es verdad que el hombre puede organizar la tierra sin Dios, al fin y al cabo ?sin Dios no puede menos organizarla contra el hombre?. ?El humanismo que prescinde de Dios es un humanismo inhumano?, dice el papa, citando a Henry de Lubac (Pp 42).

Lo que queda por hacer

Estamos convencidos de que las propuestas de Populorum Progressio siguen siendo v?lidas, las resumidas en tres deberes:

La solidaridad es lo primero y lo m?s f?cil de realizar. No son suficientes las campa?as de sensibilizaci?n contra el hambre, el analfabetismo u otras situaciones extremas... que seguimos proponiendo y apoyando pero que, la mayor?a de las veces, son s?lo pa?os de agua caliente. Pablo VI recuerda que son necesarios programas a medio y largo plazo para ?construir un mundo donde todo hombre, sin exclusi?n de raza, de religi?n y de nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana..., y donde el pobre L?zaro pueda sentarse a la misma mesa que el rico? (Pp 47). Para que esto se realice debe crecer la solidaridad que impida acumular lo superfluo y lo ponga a disposici?n de los pueblos m?s d?biles.

La justicia social que permite que todos los pueblos puedan participar en el comercio mundial. Es una hip?crita tomadura de pelo invitar a los pa?ses pobres a poner sus productos en el mercado mundial, sobre todo los de la agricultura, cuando despu?s no logran venderlos por la competencia ejercida por los Pa?ses ricos ayudados por sus gobiernos con medidas proteccionistas o con intervenciones en beneficio de sus productos a pre?cios competitivos. Pablo VI hab?a afirma-do que ?la ley del libre cambio ya no puede seguir rigiendo, ella sola, las relaciones internacionales? y que ?los precios que se producen libremente en el mercado pueden llevar a resultados inicuos? (Pp 58).

La fraternidad, el tercer deber re-saltado por el papa, es el m?s actual en nuestro tiempo de ?globalizaci?n de la exclusi?n?, de terrorismo internacional y de guerra. El papa afirma que el ?mundo est? enfermo? y no porque falten los recursos sino por la ?falta
de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos? (Pp 66)

Otras indicaciones

Pablo VI ofrece indicaciones que son v?lidas tambi?n en nuestros d?as: habla de la hospitalidad rec?proca y de la acogida fraterna, del sentido social con el que los industriales, los expertos y los voluntarios deber?an ponerse a disposici?n de los Pa?ses m?s d?biles para ofrecerles fraternal y desinteresadamente su aportaci?n (Pp 71-72). Es una exigencia de la caridad universal. En realidad ser? lo ?nico que lograr? dar vida a un mundo nuevo marcado por la paz y por los ?di?logos de civilizaci?n? que Pablo VI ha evocado antes de que Samuel H. Huntington teorizara el ?choque de civilizaciones?: ?Entre las civilizaciones como entre las personas, un di?logo sincero es creador, en efecto, de fraternidad. El desarrollo acercar? a los pueblos? (Pp 73).

Conclusiones

?El desarrollo es el nuevo nombre de la paz? (Pp 76, 87), es la conclusi?n de la Pp, el tema que la resume y la entrega al Magisterio permanente de la Iglesia y a la sabidur?a universal. Para alcanzar esta paz Pablo VI invita a los pueblos a salir del aislamiento y a buscar la concertaci?n mundial bajo la responsabilidad de una autoridad mundial que promueva un ?orden jur?dico universalmente reconocido? (Pp 78).

Todos somos espectadores de la impotencia pol?tica de la ONU reducida a una oligarqu?a incapaz de gobernar al mundo ya que los intereses particulares de los ?grandes? prevalecen sobre el bien de la humanidad entera; adem?s deja activos conflictos interminables (piensa en Medio Oriente) y se empiezan otros (piensa en Irak).
La Iglesia, por su parte, debe sentirse siempre responsable siendo el ?sacramento universal de salvaci?n? (Gs 45), el Cuerpo de Cristo en su plenitud (Pp '79), germen del Reino que al final ver? a toda la humanidad reunida alrededor del Padre com?n.
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