Viernes, 08 de junio de 2007
Ejemplos publicados en la HOJA DE DIFUSI?N PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO AP?STOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ, "Como las Hormigas", n?mero 73.

No es menester m?dico.

Un conde de Essen, cuya m?xima era: ?Hay que disfrutar de la vida?, para tranquilizar su conciencia se hizo fatalista y sent? la siguiente afirmaci?n: ?O estoy destina-do por Dios a la felicidad, o a la condenaci?n. En el primer caso, ning?n pecado me ha de da?ar; en el segundo, ninguna obra de piedad me ha de aprovechar?. Poco despu?s contrajo una enfermedad que puso en peligro su vida y llam? enseguida a su m?dico, al cual no eran desconocidas sus convicciones. Al verle el m?dico, d?jole sonriendo: ?Excelencia, el m?dico no es menester, pues si est? determinado que usted cure, recobrar? ciertamente la salud?. Mir?le muy maravillado el conde y le dijo: ?Usted ha sido tambi?n el m?dico de mi alma, pues me ha curado de un peligroso error?.

El monje y el campesino blasfemo.

Necias son aquellas gentes que dicen: Lo que est? determinado, eso es lo que suceder? a cada hombre. Un monje franciscano llamado Duns Escoto pasaba en cierta ocasi?n por un campo, donde un campesino blasfemaba horriblemente. Rog?le el monje que cesara de blasfemar, pues con ello merec?a las penas del infierno. Pero el campesino contest?le: ?Si Dios ha determinado que vaya al infierno, ninguna oraci?n me aprovechar?; y si ha determinado que vaya al cielo, al cielo ir? por m?s que blasfeme?. Contest?le entonces el monje: ?No comprendo entonces por qu? trabaja usted el campo, pues si Dios ha de-terminado que tenga buena cosecha, la tendr? usted aun cuando no trabaje; y si Dios ha determinado que no la tenga, de ning?n provecho le ser?n todos sus esfuerzos?. A esto dijo el campesino: ?Sin trabajo no hay cosecha?. Sonri?se el fraile y contest?: ?Con esas palabras ha echado usted por los suelos su primera afirmaci?n?. Estas palabras abrieron los ojos al campesino.

El hospital de Avi??n sin enfermeras.

El gobierno franc?s expuls? algunos a?os de su pa?s a todas las religiosas, incluido a las monjas que serv?an en los hospitales. Habiendo ingresado el a?o 1912 un gran n?mero de enfermos de tifus en el Hospital de Avi??n, fug?ronse de ?l al momento las enfermeras laicas. El Ayuntamiento, que era contrario a la religi?n, no pudo encontrar enfermera alguna, a pesar de haber elevado considerablemente el sueldo. En tal necesidad, telegrafiaron en demanda de auxilio a la Casa matriz de las Hermanas de los Pobres de Par?s. La Superiora mand? en seguida seis hermanas al Hospital de Avi??n. Lo mismo aconteci? en los Hospitales de Tolosa, Cherboug, Annecy, Raonne y otros, a los cuales fueron llamadas las Hermanas de la Caridad por las autoridades locales. - La perspectiva de las ganancias perecederas, la del mismo dinero, jam?s comunican a los hombres el valor de afrontar la muerte, pues, con la muerte se pierde todo bien terreno. S?lo la perspectiva de la recompensa eterna, es decir, la convicci?n religiosa, puede infundir este valor.
Publicado por verdenaranja @ 22:50  | Espiritualidad
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