Viernes, 08 de junio de 2007

Delegación de Pastoral Vocacional-Diócesis Nivariense-
JUNIO 2007


NOTA: Este esquema sencillo de Hora Santa, son unas pistas que ofrecemos para motivar el “urgente “compromiso de orar por las vocaciones. Este mes, dedicado al “Corazón de Jesús”, que es algo más que una “devoción” como nos indica la Iglesia en muchos documentos “Resumen del Evangelio- Dios Amor”, hay una Jornada que pasa desapercibida para muchos, instituida por el Papa Juan Pablo II “ La Jornada mundial de oración por la santificación de los sacerdotes”, precisamente en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Desde esta clave ofrecemos el siguiente guión para las posibles adaptaciones según posibilidades y lugares. Que el Señor nos conceda “Pastores según su Corazón” (Jer. 3, 15)

Hora Santa Mensual por las vocaciones de especial consagración

HAZ LATIR EL CORAZÓN DEL MUNDO

1. Monición de entrada

Señor Jesús, nos reunimos en torno tuyo para orar por las Vocaciones. Venimos a adorarte. En nuestros corazones traemos la vida de todas nuestras comunidades de vida consagrada y en ti queremos pedir al Padre Eterno, fuente de todo bien, que envíe a su Iglesia las vocaciones que necesita. También pedimos que aquellos a quienes Tú llames, escuchen tu voz de Buen Pastor y te sigan con alegría.

Pero de manera especial, como nos ha pedido el Papa, en torno a la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LA SANTIFICACION DE LOS SACERDOTES, te pedimos por ellos, para que sean “Pastores según tú Corazón”.

Queremos escuchar y meditar la Palabra de Dios, en la que Él ha ido, a lo largo de toda la historia de Salvación, mostrando su amor a los hombres.

Todos nosotros tenemos en común el haber escuchado esta misma Palabra dirigida de manera personal e invitándonos a seguirte en la aventura de la vida consagrada, por eso, Señor Jesús, en esta hora de adoración, como Iglesia-comunión, renovamos nuestro primer “sí”, renovamos esa “hora de Alianza” en la que Tú saliste a nuestro encuentro, nos llamaste por nuestro nombre y nos dijiste “Sígueme, comparte tu vida conmigo, construye conmigo el Reino”.

Que esta misma Palabra siga hoy resonando en la Iglesia y siga siendo motivo de invitación a todos los que la escuchen y así participen en Alianza contigo, Señor, de tu misión de dar vida al mundo, de hacer latir su corazón.

EXPOSICIÓN DEL SANTISIMO

Canto: En su mesa hay amor (u otro de adoración o apropiado)

EL SEÑOR NOS HA REUNIDO JUNTO A EL
EL SEÑOR NOS HA INVITADO A ESTAR CON EL:
EN SU MESA HAY AMOR,
LA PROMESA DEL PERDÓN,
Y EN EL VINO Y PAN SU CORAZÓN.
EN SU MESA HAY AMOR,
LA PROMESA DEL PERDÓN,
Y EN EL VINO Y PAN SU CORAZÓN.

Cuando, Señor, tu voz, llega en silencio a mí
y mis hermanos me hablan de ti, sé que a mi lado estás,
te sientas junto a mí, acoges mi vida y mi oración.

I. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO, DIOS HACE LATIR EL CORAZÓN DEL MUNDO, INVITÁNDONOS A SELLAR UNA ALIANZA DE AMOR CON ÉL.

Escuchamos la Palabra de Dios

Lectura del profeta Óseas: “Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón. Allí le daré sus viñas, el valle de Akor lo haré puerta de esperanza; y ella esponderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Y sucederá aquel día –oráculo de Yavé– ella me llamará: «Marido mío», y no me llamará más: «Baal mío». Yo quitaré de su boca los nombres de los Baales, y no se mentarán más por su nombre. Haré en su favor un pacto el día aquel con la bestia del campo, con el ave del cielo, con el reptil del suelo; arco, espada y guerra los quebraré lejos de esta tierra, y haré que ellos reposen en seguro. Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho en amor y en compasión, te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yavé. Y sucederá aquel día que yo responderé –oráculo de Yahvé– a los cielos, y ellos responderán a la tierra; la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite virgen, y ellos responderán a Yizreel. Yo la sembraré para mí en esta tierra, me compadeceré de «No compadecida», y diré a «No mi pueblo»: Tú «Mi pueblo», y él dirá: «¡Mi Dios!»” (Os 2, 1625).


Salmo 135 Canto:

La misericordia del Señor cada día cantaré.
Dad gracias al Señor porque es bueno;
Dad gracias al Dios de los dioses;
Dad gracias al señor de los señores;
La misericordia del Señor cada día cantaré.
Sólo él hizo grandes maravillas;
Él hizo sabiamente los cielos;
Él afianzó sobre las aguas la tierra:
La misericordia del Señor cada día cantaré.
Él hizo lumbreras gigantes;
El sol que gobierna el día;
La luna que gobierna la noche;
La misericordia del Señor cada día cantaré.
Guió por el desierto a su pueblo;
Les dio su tierra en heredad;
En heredad a Israel su siervo;
La misericordia del Señor cada día cantaré.
En nuestra humillación se acordó de nosotros;
Y nos libró de nuestros opresores;
Él da alimento a todo viviente;
Dad gracias al Dios del cielo;
La misericordia del Señor cada día cantaré.


II. EN EL NUEVO TESTAMENTO, CRISTO HACE LATIR EL CORAZÓN DEL MUNDO SELLANDO, CON LA ENTREGA DE SU VIDA, LA NUEVA Y ETERNA ALIANZA
Lectura del evangelio según san Lucas:

“Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido.
Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.
Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan”. (Lc 24, 23-35)

Canto: Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

(SI SE VE OPORTUNO UNA BREVE REFLEXION DEL
PRESIDENTE)


Silencio meditativo

III DIOS HACE LATIR EL CORAZÓN DEL MUNDO EN LA VIDA DE LA IGLESIA.

Gesto: arco iris de vocaciones. Colocar junto a la custodia con el santísimo unos pequeños carteles con los nombres de las diferentes formas de vida religiosa que hay en nuestra Diócesis como signo de la riqueza de carismas y por cuyas vocaciones especialmente oramos sin olvidar el Seminario y los sacerdotes, por cuya santificación oramos especialmente.

Canto: La bondad y el amor del Señor duran por siempre.
La bondad y el amor del Señor duran por siempre, duran por siempre. (2)
1.- Alabemos al Señor, nos inunda con su amor.
2.- Da la paz al corazón, nos inunda con su amor.
3.- Se hace nuestro servidor, nos inunda con su amor.

SILENCIO MEDITATIVO (puede valer una música muy suave que no impida la oración)

IV. LLAMADOS POR DIOS PARA AYUDARLE EN SU TAREA.
(para hacerla todos juntos-Se repartió con el Material de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones)

ORACION POR LAS VOCACIONES

ALEGRATE, Virgen María,
En ti se ha cumplido de modo admirable el misterio de la llamada.

LLENA DE GRACIA,
Tú eres la imagen de lo que Dios cumple, en quien a el se confía.

EL SEMOR ESTA CONTIGO
En el “SI” generoso del gozo y de la entrega.

Santa María Madre de la Esperanza,
Haz que los jóvenes respondan con ánimo generoso a la llamada de tú Hijo
a la vida sacerdotal y consagrada.
Que sean alegres testigos del amor hacia Dios y hacia el prójimo.
Joven hija de Sión, estrella de la mañana,
Que guías los pasos de la humanidad, oriéntanos hacia Aquel
que es “la alegría verdadera que llena plenamente”. AMEN.
Oración final.
Señor Jesús, queremos terminar nuestra hora de Santa dirigiendo nuestra mirada a María, a aquella que con su “sí” en la hora de la Anunciación hizo latir tu corazón y con él el del mundo.
Gracia al “Sí” de María la Alianza rota por el pecado pudo restaurarse pues ella hizo posible la encarnación del Verbo.
María, enséñanos a colaborar con Cristo, así como tú lo hiciste. Nuestra vida quiere ser prolongación de tu “Sí”; que en Alianza de Amor contigo, siempre podamos estar disponibles para servir, para forjar el Reino de tu Hijo Jesús. Que como consagrados nos movamos ante todo por el amor de Cristo, que nuestro corazón haya sido conquistado por el amor de Cristo y que contagiemos a todos los hombres con el amor de Cristo.
María, queremos ayudarte en tu tarea: que por nuestro corazón consagrado lata el corazón del mundo.

BENDICION CON EL SANTISIMO (Como de costumbre)

Canto final: MAGNÍFICAT
Yo cantaré al Señor un himno grande
yo cantaré al Señor una canción (2).
—Mi alma se engrandece mi alma canta al Señor (2).
Proclama mi alma la grandeza de Dios
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador
porque ha mirado —la humillación de su sierva (2).
Cantad conmigo la grandeza de Dios
todas las naciones alabad al Señor.


10 de junio de 2007


Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Espiritualidad
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