Viernes, 08 de junio de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "Dos Corazones un ?nico Amor"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Con la fiesta de la Visitaci?n de la Beata Virgen Maria ha concluido el mes de mayo, mes "mariano" por excelencia. En este acontecimiento salvador, que contemplamos frecuentemente en el rezo del Santo Rosario, uno queda fascinado por la acci?n del Esp?ritu Santo que est? tan fuertemente presente en el coraz?n de Maria, casi como si quisiera salir y entrar en Isabel y su ni?o (Juan).
Los gestos, las palabras, el hecho concreto que tuvo lugar, todo nos habla de esta acci?n extraordinaria del Esp?ritu santificante de Jes?s que, por medio de Maria, se "posa" sobre todos aquellos que los que Ella es enviada.
Es t?pico de Maria, como nos recuerda Montfort, atraer sobre los corazones que se consagran a la Virgen una particular venida del Esp?ritu Santo y de Sus dones.
Isabel es la primera en ser visitada por esta gracia, tiene una experiencia concreta; no s?lo ella, sino tambi?n el peque?o ni?o, que todav?a ten?a "escondido" en su regazo, San Juan Bautista, experimenta esta potencia del Esp?ritu de Jes?s a trav?s de la cercan?a de Maria. Este llega a ?l a trav?s del Coraz?n Inmaculado de Maria.
?Qu? gran misterio es ?ste! La Virgen, impulsada por el Esp?ritu Santo, al que est? esponsalmente unida, abre el camino de los corazones hacia Jes?s. Su mediaci?n materna, como la llam? el Siervo de Dios, Juan Pablo II, es tan visible y sensible en el misterio de la Visitaci?n, como lo ser? en el de Cana.
Isabel inspirada, exclama: "?a qu? debo que la madre de mi Se?or venga a mi?? (Lc 1, 43). Esta exclamaci?n de Isabel, hecha "a voz alta" como nos cuenta Lucas, sale del coraz?n un borbot?n de agua fresca y transparente como de un manantial de monta?a; Juan Bautista la hace suya y exulta de alegr?a: "?he aqu?, en cuanto tu saludo lleg? a mis odios, el ni?o salto de alegr?a en mi regazo" (Lc 1, 44). ?Como no tener en el coraz?n el deseo de ser visitados por Maria! ?Es tan grande el don que Ella trae, tan plena la alegr?a que invade el alma de quien se deja tocar por esta Madre!
El Esp?ritu Santo es el secreto de Maria, de la extraordinaria potencia de sus innumerables "visitaciones" a lo largo de la historia de la salvaci?n a partir de aquella primera Visitaci?n en Ain Karim! Lo ha recordado el Santo Padre Benedicto XVI quien, precisamente en la reciente fiesta de la Visitaci?n, ha repetido a la Iglesia y al mundo quien es Maria: "El Esp?ritu Santo, que hace presente el Hijo de Dios en la carne de Maria, dilat? su coraz?n a las dimensiones del de Dios y la impulso por el camino de la caridad... Jes?s apenas acaba apenas de comenzar a formarse en el seno de Maria, pero su Esp?ritu ya llena el coraz?n de Ella, de modo que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino de Judea a Galilea es el mismo Jes?s quien 'lleva' a Maria, infundi?ndole el impulso generoso de ayudar al pr?jimo necesitado, el valor de no poner delante las propias leg?timas exigencias, las dificultades, las preocupaciones, los peligros por su vida. Es Jes?s quien le ayuda a superar todo dej?ndose conducir por la fe que opera a trav?s de la caridad (cfr Gal 5,6"( (Benedicto XVI, el 31 de mayo de 2007).
Es maravilloso escuchar en boca del Sumo Pont?fice dicha expresi?n sobre Maria: "el Esp?ritu Santo dilat? su coraz?n a las dimensiones del de Dios"! Aqu? surge aquella exclamaci?n de estupor y alegr?a ante las maravillas de Dios en Maria, que invadi? el coraz?n de Isabel y que continua invadiendo el coraz?n de los creyentes.
El Esp?ritu Santo quiere poner en los labios y en el coraz?n de cada uno el testimonio alegre de saberse siempre acompa?ado por la Virgen en el camino que nos ha trazado el Se?or Jes?s. Si buscamos la presencia de Maria en nuestra vida y la invocamos desde lo profundo del coraz?n, tambi?n nosotros experimentaremos la alegr?a de ser visitados por el Hijo de Dios que viene a nosotros, hoy como entonces, tra?do por el ?nico Coraz?n que es Inmaculado, el de Su Madre. Precisamente porque es Inmaculado el Coraz?n de Maria no "interfiere", no compromete en modo alguno la acci?n del Hijo, sino que secunda todos sus movimientos, incluso el m?s imperceptible, para darnos la Salvaci?n. Es siempre el "soplo" del Esp?ritu Santo el que conduce a Maria y a la Iglesia. Comenzando por Isabel y Juan, son muchos los que han tenido experiencia de ello.
Junto a San Bernardo queremos por ello, dirigirnos con confianza a la Virgen con la famosa oraci?n "memorare", que la beata Teresa de Calcuta sol?a recitar nueve veces para conseguir particulares gracias: "Acordaos, ?oh piados?sima Virgen Mar?a!, que jam?s se ha o?do decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protecci?n, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las v?rgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desech?is mis s?plicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente. Am?n". (Agencia Fides 6/6/07 L?neas: 59 Palabras: 884)
Publicado por verdenaranja @ 23:26  | Espiritualidad
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